Opinión

Lacayos criminales

Habrá que ver si estos “patriotas” y patrones mediáticos pueden dormir tranquilos después de contribuir en la suspensión de la ayuda que podría haber sacado de la miseria a muchas familias nicaragüenses

Redacción Central |

El espectáculo estaba preparado. La coreografía y los payasos estaban prestos para dar lo mejor en la función circense. Todos al unísono hacían la cama desde hacía varios meses para culpar al gobierno por la interrupción de la ayuda norteamericana a Nicaragua a través de la Cuenta Reto del Milenio (CRM).

No se necesita ser sajurín para detectar esas señales. Para nadie era un secreto que ese proyecto social, estaba siendo utilizado como arma política por Estados Unidos para chantajear y someter a sus designios al gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

El pretexto: Las elecciones municipales del 2008.

La decisión de suspender definitivamente la CRM deja evidenciado que Estados Unidos no está interesado en ayudar al pueblo de Nicaragua, sino en desestabilizar a un gobierno que no es de su agrado porque no responde a sus dictados. Les incomoda que sea independiente, autónomo y que no sea servil de las grandes potencias como sus antecesores de los últimos 17 años.

Además que Estados Unidos considera a nuestro gobierno como la oveja negra porque temen que pueda inducir a otros países de la región centroamericana a rebelarse contra el imperio; así como por su proximidad a los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Debido a que en América ha cambiado la correlación de fuerzas, no es posible que la nación más poderosa del mundo emprenda una nueva aventura criminal en contra de Nicaragua a como sucedió en la década de los ochenta. Tampoco es posible reeditar el bloqueo económico que por extenso que sea no ha dado los resultados esperados. Miremos el ejemplo de Cuba, cuyo pueblo ha sufrido los embates del imperio por casi medio siglo y tampoco le funcionó, además que la guerra fría quedó desfasada.

El espectáculo había empezado

Por esa y otras razones, no pudieron arrodillar a Nicaragua, entonces lanzaron a toda su caballería de la derecha criolla recalcitrante, incluyendo a la dictadura mediática, para culpar al gobierno por la interrupción de esa “ayuda” con el propósito de causar malestar entre los beneficiarios de Occidente en contra de la administración del presidente Daniel Ortega.

Con antelación habían venido armando el escenario de la trama desde las publicaciones de la dictadura Chamorro que controlan los dos principales periódicos del país.

Gran despliegue dieron los patrones de la información a declaraciones de una fulana que se autodenomina representante de la Sociedad Civil a través de la Coordinadora Civil, quién pidió a gritos que suspendiera la ayuda norteamericana, alegando que el comandante Ortega no había despejado las dudas del supuesto fraude electoral municipal.

Intentaron destacar aunque sin impacto, la comedia de marcha en Masaya organizada por el Movimiento por Nicaragua que encabeza una mujer que toda su vida ha vivido del erario, así como del financiamiento que ofrece Estados Unidos y Europa a esas agrupaciones políticas disfrazadas de “sociedad civil”.

Ese mismo Movimiento de Vividores, conjuntamente con otra marioneta de Estados Unidos, la tal comisión de Derechos Humanos, presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia en contra de los magistrados electorales, a quienes acusaron de prevaricato, violación a la Constitución Política, a la Ley Electoral, y los derechos de libre acceso a la información pública y de expresión.

Desfachatez de un derrotado

El candidato derrotado del diario La Prensa, Eduardo Montealegre, quién se ha convertido en la cara más visible de las acusaciones por el supuesto fraude electoral, sin ningún pudor tuvo el descaro de señalar al presidente Ortega por la decisión norteamericana de cerrar la CRM. Él considera que el mandatario condenó al castigo a los pobres de Nicaragua.

Si este sujeto estuviese preocupado por la gente pobre, no habría promovido la suspensión del financiamiento para pagar el vaso de leche que se otorgaba a los niños de preescolar y primaria, mientras se desempeñó como ministro de Hacienda en la nueva era de Enrique Bolaños.

Más bien debería estar preocupado por pagar la millonada de dinero que obtuvo fraudulentamente de las arcas del Estado con el negociazo de los Cenis.

Si su preocupación fuera real, también se hubiese incorporado al concejo municipal de Managua a como corresponde, pero este vivito de saco y corbata prefirió continuar devengando su mega salario en la Asamblea Nacional.

Éste junto al otro candidato fracasado por el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, “el yernazo” de doña Violeta Barrios, socia del diario La Prensa, se consideran los grandes líderes de la “oposición”

De igual manera uno de los hijos de señora Barrios, también publicó un artículo de opinión “preocupado” por la suspensión de la ayuda gringa y acusó a Ortega por “castigar” a su pueblo porque según él, fueron las “políticas antidemocráticas las causantes de la cancelación del proyecto.

En familia

Todos ellos están íntimamente relacionados entre sí porque poseen los mismos intereses económicos y familiares, quienes cumpliendo órdenes de su amo del norte impulsaron la cancelación de la ayuda norteamericana y ahora pretenden lavarse las manos como Pilato.

Lo increíble es que el embajador norteamericano Robert Callahan, invoca un informe que le proporcionaron sus lacayos, a quienes tilda de “personas honorables” para justificar la suspensión de la ayuda a Nicaragua.

Qué casualidad que entre los cuatro gatos que asistieron a la marcha partidaria, estuviesen éstos mismos políticos que son los reclamantes del supuesto fraude y a su vez la fuente “confiable” de información de la embajada estadounidense.

Lo único cierto es que los patrones de los medios de comunicación no podrán cuestionar del proyecto CRM es la transparencia y eficiencia con la que se estaba ejecutando.

No tendrían excusa para hacerlo porque su director ejecutivo, Juan Sebastián Chamorro, forma parte del clan de los patrones de los medios de comunicación.

Es por eso es que con explicación y sin explicación de los resultados electorales, iban a cancelar el programa, razón por la cual, comparto el criterio de Jacinto Suárez, diputado ante el Parlacén, quién declaró que estos programas norteamericanos constituyen mecanismos de intervención que el Gobierno de Estados Unidos usa para incidir en la política interna de Nicaragua.

Habrá que ver si estos “patriotas” y patrones mediáticos pueden dormir tranquilos después de contribuir en la suspensión de la ayuda que podría haber sacado de la miseria a muchas familias nicaragüenses.

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