Opinión

La gran estafa en zona franca mediática

La Fiscalía debería ocuparse de este descarado robo millonario, cometido por personeros del periódico La Prensa

Redacción Central |

Usualmente los periodistas se mantienen a la expectativa en los medios de comunicación para defender los derechos de los nicaragüenses. Irónicamente, sus derechos quedan relegados a un segundo y tercer plano. Esa actitud se atribuye a la pasión por ejercer la carrera profesional.

Pero todo tiene un límite. Alrededor de cincuenta empleados, entre periodistas, fotógrafos, editores, conductores y otros trabajadores del diario LA PRENSA, denunciaron la gran estafa de la que fueron víctima por los que se auto denominan campeones de la libertad de expresión. ¡Que vergüenza!

Los denunciantes también se quejaron por los atropellos, amenazas y chantajes a los que son sometidos por los patrones de la información.

Muchos años de sacrificio y limitaciones, habrían tenido que transcurrir para que una pobre mujer que labora en el área administrativa, haya podido acumular una pequeña fortuna de 132 mil córdobas en la cooperativa de ahorro del diario de los nicaragüenses “Al Servicio de la Verdad y la Justicia”.

Otros, cada quincena de pago, se limitaban en sus gastos con la intención de disfrutar en términos económicos más holgadamente las fiestas de navidad y año nuevo.

Sus deseos quedaron truncados por la voracidad de varios individuos que han gozado de privilegios y la confianza de los dueños de la publicación.

El vicegerente general Francisco Rosales y el contador Roberto Núñez, eran los encargados de “administrar” el dinero de los trabajadores.

La gran estafa se destapó cuando la editora Nohelia González, solicitó un préstamo a la cooperativa para sufragar los gastos del funeral de un ser querido. Le negaron el préstamo por falta de recursos, y tampoco quisieron regresarle cerca de 50 mil córdobas que tenía acumulado en su cuenta de ahorro.

El reclamo de González y de otros trabajadores que venían observando anomalías en la administración de aproximadamente 1.7 millones de córdobas en ahorros; obligó a los propietarios del periódico a exigir cuentas y ninguno de sus hombres de confianza dio explicación del destino del dinero, incluyendo 300 mil córdobas que tenía ahorrado el gerente general Hugo Holmann.

Holmann habría exigido una auditoria a la cooperativa de ahorro, y Rosales tuvo el descaro de plantear que el examen financiero fuese asumido por los ahorrantes.

Cuando se descubrió el robo, los trabajadores comprendieron cómo y quiénes habían hecho desaparecer siete inmensas bovinas de papel, y no descartan que ese producto haya ido a parar a la imprenta que poseen los estafadores, y que es administrada por Álvaro Rivera, ex trabajador del diario.

El hecho fue denunciado ante la Policía, sin embargo, como las investigaciones se aproximaban a los honestos y pulcros hombres de confianza de los patrones de La Prensa, éstos pidieron a las autoridades que no continuaran las pesquisas y como gatos cubrieron la caca debajo de la tierra.

Por su parte, los periodistas interpusieron una denuncia ante la Comisión de Educación y Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional, por los abusos y humillación de la que son víctimas por parte de (los dueños, patrones o mandamás de La Prensa.

Recuerdan los quejosos que a la mayoría de periodistas se les deducía de su salario quincenal, entre 100 y 300 córdobas para acreditárselo a su cuenta de ahorro.

“Ahora sucede que en los primeros meses del año, algunos corresponsales pidieron préstamos personales, otros solicitaron hasta el 50 por ciento de sus ahorros, pero estos señores (Rosales y Núñez), pusieron trabas, aduciendo que no había dinero, que habían sido “invertidos” sin explicar en qué”, agregan los quejosos.

Jamás rindieron cuentas del dinero a los trabajadores, y tampoco permitieron la elección de nuevas autoridades para que administrara esos recursos, a pesar que a los negociantes de la información desprecian las dictaduras.

Rosales fue separado “temporalmente” del cargo, en tanto, Núñez aparentemente renunció a su puesto de contador. Veremos si son denunciados oficialmente por el Diario. La Fiscalía debería ocuparse de este descarado robo millonario, cometido por personeros de La Prensa.

“Hasta la fecha tenemos vencidos los contratos laborales y estamos desprotegidos de la cobertura de los seguros de vida y accidente, porque éstos ya se vencieron. Y si esto fuera poco, a los corresponsales muchos de ellos hasta con 15 y 10 años de laborar para LA PRENSA, nunca han recibido sus prestaciones sociales de ley, como vacaciones y treceavo mes o aguinaldo”, destacan los denunciantes.

En la denuncia señalan que a inicios del año pasado, la patronal los obligó a suscribir un nuevo contrato laboral, y les disminuyeron sensiblemente el salario; les exigieron laborar doble jornada porque tienen que brindar cobertura a las actividades y escribir para La Prensa y el diario Hoy. Todo por el mismo precio.

A los corresponsales también se les eliminó el pago por fotografía publicada, que oscilaba entre 50 y 100 córdobas, así como los incentivos por nota aparecida en la portada o publicaciones especiales.

“También se nos quitó el ingreso extra por los artículos publicados en el d Diario Hoy, y los viáticos por transporte y alimentación y redujeron el pago de teléfono e internet”, señalan por su parte, los corresponsales.

En el caso de sus vecinos y parientes de El Nuevo Diario, experimentan nuevas actitudes de menosprecio a sus trabajadores, pues varios periodistas y empleados administrativos han sido enviados de vacaciones, hasta por 60 días consecutivos.

Aunque se desconoce el motivo de tan extensas vacaciones, varios de sus compañeros de labores, presagian que serán echados a la calle “con todo el poder de la información”.

El propósito de los neodemocráticos, para mandar a vacaciones forzadas a sus trabajadores es ahorrarse unos centavos en las liquidaciones laborales.

Ojalá por fin se pronuncien contra todas estas arbitrariedades las tales comisiones de derechos humanos, defensoras de la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos.

¿Qué pasa con la actuación del Ministerio del Trabajo que no ha tomado cartas en el asunto? ¿Qué corona tienen estos violadores de los derechos laborales de los trabajadores?

Por principio, los dirigentes de las organizaciones periodísticas están llamados a defender a los colegas, sean o no afiliados.

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