La Crisis Mundial de Valores

La crisis actual nos manifiesta vehementemente una falta de educación en valores humanos práctica conveniente del capitalismo

“Sólo las virtudes producen en los pueblos un bienestar constante y serio…”

José Martí.

La crisis dejó de ser tradicional porque comprende más allá del ámbito económico, y porque se manifiesta en el rostro de los ñiños(as) que edificaran el futuro y son el presente, en el joven adicto(a) que está en una esquina esperando a otro(a) ciudadano(a) para asaltarlo(a) y así garantizar la cuota de heroína/crakc/cocaína/marihuana que le hará sobrevivir, en la futura madre que sufre el abandono y el rechazo, ante la desesperanza y la herencia nefasta de un modelo decandente como el capitalismo, que se resiste a espirar por siempre.

De esta crisis a la que en este escrito hago referencia es la crisis de valores morales, éticos, de sentido de la propia dignidad y de la que no hablan ni el Miami Herald, ni el New York Times, ni la comentan en CNN, y que tiene el origen, extensión y herencia en el modelo capitalista, que crucifica transversalmente la vida de los pueblos en el mundo.

Múltiples líderes revolucionarios han alzado su voz, su canto, su lucha por denunciar y develar la naturaleza inmoral y macabra del sistema capitalista, pero han sido clasificados de caducos, anacrónicos, demagogos, entre otras descalificaciones de mayor connotación, situación que no sucedió con el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama quien dentro de las primeras medidas al asumir la administración de la Casa Blanca fue proponer la implementación de un código de conducta ética para regir la actuación de los servidores públicos, lo irónico de este caso es que los medios de comunicación con sus matrices de opinión publicitarias en lugar de tacharlo de desfasado más bien destacaron su decisión y lo vanagloriaron. ¿Por qué entonces la preferencia en el caso de Obama?, Porque allí si es conveniente la aplicación de la ética como una resolución eficaz a la gestión y “no huele mal”.

Esta crisis se ha profundizado porque su trasfondo, es la negación del amor, la negación de nuestra naturaleza.

Hoy se está hablando y discutiendo acerca de medidas para solventar la crisis de orden económico, social, político, financiera, bancaria, crediticia y de inversión. Los diferentes sectores económicos-empresariales, buscan desesperadamente implementar medidas (para mejorar su productividad y competitividad) que “ayuden” a contrarrestar los efectos devastadores de la debacle, debacle que han enmarcado como financiera y económica, porque les ha faltado la humildad y la valentía para reconocer que se trata más de una crisis de orden moral cuya causa principal reside en la violación a los principios de conducta ética elementales, a los derechos humanos, a la desvergüenza en el uso indiscriminado e irracional de los recursos públicos, y la falta del sentido elemental de la dignidad para trabajar.

Cuando abordamos directamente la causa de la crisis que hoy nos aqueja, muchos(as) definen esta práctica consciente como anticuada, retrógrada, arcaica, ortodoxa porque en el modelo capitalista predominante fomentar y practicar valores no es atractivo para la venta, sólo si nos referimos a la bolsa de valores con sus alzas y bajas inusitadas, porque el fomentar valores no implica parámetros que animen ni promuevan la inversión, porque dentro del modelo del capitalismo sencillamente pasaron de moda, de temporada, quedaron en desuso y en su lugar se dio paso a destrezas muy rentables pero poco sublimes como : el egoísmo, el desinterés por el bien colectivo, la envidia como velo de mediocridad, la competencia feroz, el individualismo caníbal, la depredación ambiental.

La crisis actual nos manifiesta vehementemente una falta de educación en valores humanos práctica conveniente del capitalismo, ya que la ideología del capital imperante por siglos se ve sustentada en la liberalización de los mercados, conllevando en sus lineamientos a un abandono mecánico de los límites morales imponiéndose una incultura de tipo decorativa, a la vez violenta y propagadora de antivalores.

Desde Nicaragua y las demás naciones que integran el ALBA de los Pueblos, vamos por más triunfos, vamos con la convicción de fomentar y protagonizar una cultura rejuvenizada,-revitalizada que forje sociedades en donde se transmitan generacional, voluntaria y sistemáticamente los valores como: la solidaridad de profundas raíces en nuestras culturas indígenas autóctonas, la cooperación solidaria, la responsabilidad de unos por los otros, el cuidado conjunto del bienestar colectivo y del medio ambiente, la superación de las discriminaciones, la erradicación de la corrupción, las actitudes pro mejoramiento de la equidad, las actitudes democráticas, en fin todos aquellos acicates para el desarrollo.

Resulta irrevocable que haya un relevo de antivalores globalizados, internacionalizados y prefabricados por valores que sustenten un modelo alternativo con justicia social, enfocados en el fortalecimiento de la confianza. Es imprescindible que se propague la ética y que en la propuesta de la nueva arquitectura financiera que muchos demandan hoy, y que se necesita con urgencia, este sostenida por un marco ético, sólo así se estará frenando y dominando los fatales instintos humanos de la avaricia y la soberbia.

Abajo quedarán las vibraciones en frecuencia negativa, como cajas de resonancia del capitalismo: el irrespeto a la dignidad y la soberanía de los pueblos, el impulso de dominación, la falta de compasión y el abandono, los intereses irracionales, las luchas por competencias, el poder ilimitado, la insaciable sed de dinero, consumo y prestigio, la falta de moderación y modestia, la avaricia que hace perder el alma, la libertad, la paz interior. Arriba estarán los pobres del mundo, esbozando con alegría lo positivo, el socialismo: la redistribución equitativa, la complementariedad, el respeto a la dignidad, el desprendimiento fecundo, la honestidad y la honradez, la solidaridad, igualdad y la unidad como vías de salvación.