Opinión

31 años de insurrección contra la injusticia

La Insurrección de Monimbo en febrero de 1978 ha sido recordada por todos los nicaragüenses como un momento de gran trascendencia en la historia de nuestro país. Monimbó representa al pueblo de Nicaragua en su manifestación ancestral

Redacción Central |

La Insurrección en Monimbó marca la pauta para el derrocamiento de la dictadura somocista y sienta un precedente de valor vital en la historia futura y pasada de nuestro pueblo. La lucha por la liberación y el fin de la represión son causales determinantes de este estallido popular.

La imagen de los indígenas monimboseños enfrentados contra la guardia nacional represiva de Somoza encuentra especial significado por su contenido moral, su contenido humano y su contenido histórico.

Recordemos que la Guardia Nacional utilizó todo su poderío militar (tanquetas, aviones, infantería) para reprimir a un pueblo humilde, pobre, pacífico que se levanto de su adormecido sueño para emprender la batalla. Miles participaron, miles se integraron a la lucha, miles encontraron su razón en la justica y la liberación.

Hoy recordamos aquellos momentos con un sentimiento ambivalente; con la tristeza de los compañeros caídos, de nuestros héroes, de nuestros mártires y pero la felicidad de saber que su sacrificio no ha quedado en el olvido, que su voz de lucha aun hoy resuena mas fuerte que nunca en nuestras mentes y conciencias, que el camino empieza, que el trabajo es constante y el sacrificio es total.

Nuestro sentir es de lucha, de trabajo, de metas y cambios profundos en un sistema que nos oprime, en un sistema que nos excluye y en un sistema que nos aísla.

¡Nuestra conciencia es revolución, revolución y revolución!

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