Opinión

Los iluminados de la derecha

Hay un dicho muy cierto que dice que los triunfos tienen muchísimos padres, padrinos y madrinas. Las derrotas son huérfanas. Nadie las asimila y los derrotados buscan culpables, usualmente entre sus adversarios políticos. Eso fue lo que ocurrió el pasado 21 de febrero en la elección de la nueva junta directiva del Colegio de Periodistas (CPN), cuyos resultados dieron una indiscutible victoria al radioperiodista Leonel Laguna

Redacción Central |

Sus adversarios no se lo esperaban confiados en la cochina campaña de descalificaciones y burdas maniobras que emprendieron en su contra, acusándolo de ser el candidato oficialista, en un intento por deslegitimar su candidatura.

Nada más infame y alejado de la realidad. Puedo dar fe que esa aseveración es una calumnia porque formé parte de un grupo de colegas que propuso a Leonel para presidente, cansados de la utilización política que estuvieron practicando algunos “dirigentes” del gremio y porque los directivos salientes tampoco hicieron nada por elevar el nivel académico, profesional y la calidad de vida de los agremiados que al fin y al cabo es la razón de ser del Colegio.

Personalmente no niego mi vínculo político con este gobierno, pero no pueden acusar de oficialistas a la mayoría de colegas que como Marcela Rivera, Fermina Romero, Salvadora Ruiz, Lourdes García, quienes pusieron sus propios recursos y se dieron a la tarea de elaborar un programa de trabajo de Leonel, y a promover su candidatura ante el resto del gremio.

El sesgo mediático fue notorio porque distorsionaron la verdad ante la presencia en el congreso de la diputada y vicealcaldesa de Managua, Martha Marina González y Daysi Torres, respectivamente, así como de algunos colegas que laboran en varias instituciones como relacionistas públicos o divulgadores, incluyéndome.

Que yo sepa ningún periodista deja de serlo por ostentar un cargo público y mucho menos pierde su derecho a participar en la elección de nuevas autoridades del Colegio.

Leonel Laguna hizo mejor trabajo que su oponente Sergio Ruiz. No se quedó en un escritorio frente a una computadora enviando sus escritos y biografía, vía correo electrónico para ganar votos.

Leonel fue humilde, perseverante y con sus propios recursos visitó a los colegas en los departamentos, consiguió sin costo alguno comparecer en varios programas de radio y televisión y mantuvo contacto directo para presentarles su plan de gobierno; además que se hizo acompañar de un equipo de compañeros que lo apoyaron en todo el sentido de la palabra.

Su estrategia fue muy bien diseñada porque no respondió con insultos a la campaña de injurias y calumnias que desataron en su contra los simpatizantes del otro candidato, incluyendo a un colega que en los años ochenta fue destacado periodista del “oficialista” diario Barricada.

Este, en su afán por favorecer al candidato “independiente” Sergio Ruiz, se dio a la tarea de “advertir” a los dueños de medios que el gobierno pretendía darles un zarpazo con la aprobación de un Código de Ética que supuestamente coartaría la libertad de expresión y de prensa.

La derecha mediática hizo coro con este periodista “ex oficialista” y malintencionadamente intentaron vincular a Leonel con el famoso Código de Ética, promovido irónicamente por la directiva saliente que junto a dirigentes de la UPN y APN, pretendieron adherirse a una investigación sobre ética patrocinada por el Centro de Investigaciones de la comunicación (CINCO), cuyo emisario era el mismo periodista ex oficialista, según denunció el profesor Mario Fulvio Espinoza.

Su odio enfermizo contra el gobierno los cegó y los campeones de la desinformación cayeron en la trampa, pues el famoso Código de Ética ni siquiera estaba en agenda para su discusión.

¿Cómo pueden hablar de partidización del CPN?, cuando fueron los mismos dueños de medios de comunicación, quienes se encargaron de partidizarlo al utilizarlo como plataforma de promoción personal en foros debates con la venia de algunos directivos salientes del CPN.

Contradictoriamente, esos negociantes de la información son miembros del Colegio junto a casi toda su familia y el colmo es que recurrieron ante el Poder Judicial para su revocación en la Asamblea Nacional.

Como les convenía ocultaron y jamás publicaron que la junta directiva saliente del CPN, percibía fuertes sumas de dinero de los adversarios del gobierno disfrazados de organizaciones “cívicas” para que elaboraran amañados pronunciamientos y marchas que fueron integradas por cuatro gatos, incluyendo a algunos delincuentes que se han colado en el gremio.

Miopía mediática

Pero esas pírricas marchas y pronunciamientos contra el gobierno aparecieron en sendas publicaciones y bajo ningún punto de vista se les señalaba de partidizadas.

Si Sergio Ruiz, candidato por la derechizada disidencia sandinista hubiese ganado las elecciones habrían sido “democráticas”, pero como Leonel se alzó limpiamente con el triunfo, ¡ah es porque para esos medios de comunicación es oficialista y tenía todo el respaldo gubernamental!.

Estos dueños de medios son tan torpes que ni siquiera advirtieron que los colegas Yesilet Henríquez y Marlon Salinas que resultaron electos como vicepresidenta y fiscal, respectivamente, no son sandinistas y que yo sepa ninguno labora en el gobierno.

Que milagros no dijeron que hubo fraude a como están acostumbrados a decir cuando no gana el candidato del partido de su preferencia.

Estoy segura que Leonel hará un buen trabajo y no permitirá que el odio mediático se posesione de sus estructuras.

Aprendan a perder, no sean miopes.

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