Opinión

Lucha de clases

La lucha de clases entre pobres y ricos jamás se había mostrado tan palpable en la historia de Nicaragua como se manifiesta actualmente en los medios de comunicación, cuyos propietarios han visto mermados sus intereses porque dejaron de controlar a los gobiernos de turno

Redacción Central |

No me queda ninguna duda. La desesperación de los propietarios de medios de comunicación por retomar el control del poder político queda reflejada en todo su esplendor en las páginas impresas de los periódicos y noticieros de televisión.

Fracasaron en el 2006, cuando se empeñaron en mantener a su colega banquero como candidato presidencial, Eduardo Montealegre, quién pretendió desplazar del liderazgo del partido Liberal Constitucionalista (PLC) a su antiguo jefe político y de gabinete Arnoldo Alemán. En ese entonces, la mejor forma de promover al Nóbel candidato ante el electorado anti-sandinista era proyectando su imagen de supuesto hombre honesto, pulcro, impoluto e incapaz de tocar un centavo del erario, y contraponerlo con la figura de Alemán, a quién mostraron en sus publicaciones como un hombre inescrupuloso, avaro, corrupto y capaz de venderse al diablo para alcanzar sus objetivos.

Explotaron su discurso anti sandinista y hasta le hicieron creer que era el único competente para derrotar en las urnas a su principal oponente Daniel Ortega.

Transformaron a Montealegre en un dios de papel, y el tiro les salió por la culata. Resultó trasquilado porque fue derrotado por el comandante Ortega.

Seguirán intentando

No tuvieron más remedio que aceptar a regañadientes la voluntad popular. Sin embargo, volvieron a tropezar con la misma piedra porque nuevamente postularon a Montealegre como su candidato a la Alcaldía de Managua y pretendieron convertirlo en líder nacional a expensas del desprestigio de Alemán.

Tampoco pudo Montealegre y sus principales promotores en las empresas periodísticas recurrieron al viejo vicio de todo derrotado de descalificar a sus rivales triunfadores, acusándolos de haber cometido un presunto fraude electoral. En su discurso de campaña, Montealegre aseguraba que él sería como una especie de “salvador” de los capitalinos, y les prometió que si resultaba electo resolvería la mayoría de sus problemas.

Si el banquero candidato derrotado estaba realmente preocupado por solucionar los problemas de los Managuas, se hubiese incorporado al Consejo Municipal; en cambio, prefirió retomar su cómodo curul en la Asamblea Nacional y quedarse con todos los beneficios que ello implica.

Ahora insisten en relanzar en sus medios a su cachiflín quemado como gran líder una coalición “democrática”.

¿Será que Montealegre ha desembolsado buena plata a los dueños de estos medios para que continúen tratando de colocarlo como una figura que salvará a Nicaragua? ¿O es que como comparten la calidad de banqueros, es el único en el que pueden confiar para recobrar el poder político perdido?.

Dios los crea y el diablo los junta

Los miles de seguidores de la nueva coalición no aparecieron en ninguna fotografía de la publicación del 9 de febrero pasado y solamente mostraron a Montealegre junto al diputado Enrique Quiñonez, quienes a lo largo de su vida política se han caracterizado por actuar de manera semejante porque ambos ha andado del timbo al tambo.

Recordemos que Montealegre primero fue expulsado del PLC, siendo tercer vicepresidente, y formó su Movimiento Vamos con Eduardo, luego se cobijó con el Movimiento de Salvación Liberal (MSL) de Eliseo Núñez, que posteriormente se convirtió en la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), seguidamente volvió en calidad de “aliado” a las filas del PLC, y ahora se erige como el líder de una coalición anti Ortega.

Igual cosa ocurrió con Quiñonez, quién en 1996 siendo candidato presidencial por el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN), tildó de ladrón a Alemán.

Tiempo después éste le daría albergue y poder en las filas del PLC, y cuando Alemán fue enjuiciado por el ahora ex presidente Enrique Bolaños, Quiñonez se convirtió en uno de sus principales defensores, incluso lanzó fuertes diatribas contra Montealegre al que culpó de la derrota electoral del 2006 porque según él dividió el voto, pero ahora se ha convertido en la sombra del banquero.

¿Quién puede creerles a estos mentirosos profesionales?

Consuelo Sandoval.

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