Opinión

Desnudan falsedad de la derecha contra Daniel

El representante del Hotel Seminole, Calixto García, desmintió que el presidente haya comprado esa instalación ,como afirmó Eliseo Núñez y publicó el diario La Prensa

Redacción Central |

La mentira quedó rápidamente al descubierto cuando García informó que es falsa la versión de tal compra por parte de Daniel, echada a rodar por Núñez, diputado ante el Parlamento Centroamericano por el grupo de Eduardo Montealegre.

La desesperación de los grupos de la derecha les lleva a lanzar al vuelo todo tipo de infundios y siempre tiene la compañía de los medios de prensa a su servicio, como es el caso de La Prensa, quien publicó, nada menos, que “Daniel Ortega es más rico que Somoza”.

Resulta detestable que, ante la falta de argumentos para realizar una oposición constructiva y la decepción producida por el rechazo de la población en los últimos comicios municipales, se apele a injurias de este tipo contra el presidente de la República sin siquiera aportar una prueba de lo afirmado.

Fue el propio representante de Seminole quien acusó a Núñez Morales de mentiroso y afirmó puede garantizar no es cierta tal operación de compra, agregando que eso se ha dicho irresponsablemente “porque aquí nadie ha comprado ni el hotel ni nada”.

“Yo soy el representante del Seminole en Nicaragua y yo le garantizo a usted que no se ha vendido el hotel. Usted puede decir que habló conmigo y yo le dije que el hotel no se ha vendido. El hotel es del Seminole”, reiteró García a un periodista de la misma publicación donde se publicó la infamia.

Resulta interesante también que La Prensa admitió haber obtenido información desde La Florida, Estados Unidos, sobre la supuesta venta del hotel, algo demostrativo de uno de los principales orígenes de la campaña contra Daniel.

Núñez Morales, por su parte, quien parece ser el instrumento utilizado aquí para introducir la falacia llegada de Estados Unidos, ni siquiera se ha molestado en presentar alguna prueba al respecto y parece basa su actitud en aquello de “miente, miente, que algo queda”.

Pero al igual, el diario La Prensa, que se prestó para difundirla, se escuda en el sacrosanto derecho de libertad de opinión, tan defendido por los dueños de medios integrantes de la Sociedad Interamericana de Prensa, prostituído en su concepto original y que, lamentablemente, recibió la bendición de Ernesto Cardenal.

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