Opinión

Los premios al periodismo antiético

Mientras por un lado se les receta a los nicaragüenses lo peor de la práctica periodística, por el otro se les invita a “premiar”un tipo de periodismo que, hoy por hoy, se ha convertido en una de las causas principales del atraso y la pobreza de Nicaragua

Redacción Central |

Un día después de las elecciones en la Costa Atlántica, el líder mískito Brooklyn Rivera se negó a dar declaraciones a los medios nacionales, luego de encabezar un mitin en el que se dirigió a sus seguidores en idioma mískito. ¿Qué habrá dicho Brooklyn?, la verdad es que ningún periodista de los que llegaron de Managua lo supo, porque ninguno habla mískito. Sin embargo eso no impidió que el monopolio mediático manipulara las declaraciones de Rivera y atizando el fuego, con el único objetivo de ayudar a encender los ánimos post electorales en la Costa, el diario La Prensa titulara al día siguiente a ocho columnas “Yatama: resultados sucios”.

El otro diario de la familia Chamorro también hizo lo suyo ese mismo día, titulando en portada que el PLC y YATAMA estaban “en rebeldía” desconociendo los resultados electorales “de la RAAN”. Todo ello dos días después que todo mundo, incluyendo el IPADE y los partidos perdedores, desde el mismo domingo estaban informando y destacando que las elecciones en la Costa Atlántica se habían realizado con normalidad, que jamás hubo el “fraude” que el monopolio mediático pasó denunciando todo el año y que el FSLN ganó limpiamente cuatro de las siete alcaldías en juego.

Pero si los dos periodistas de La Prensa enviados a Bilwi y sus editores “la partieron” al estrenarse como políglotas traduciendo del mískito al español a Brooklyn Rivera, los editores de El Nuevo Diario la sacaron del estadio, al publicar una foto calificando a Osorno Coleman como “un guerrillero mískito”. Es decir, como si estuviéramos en medio de la guerra de hace 25 años, el monopolio mediático le quita el traje civil a Coleman, le vuelve a encajar el verde olivo militar, le guinda el rifle y lo vuelve a mandar a la selva hondureña “a matar sandinistas”.

Ambas notas de primera plana se publican el mismo día que aparece en los dos periódicos un anuncio en que el sistema de Naciones Unidas y la fundación Violeta de Chamorro invitan a los periodistas, comunicadores y público en general a asistir a la entrega de los premios “Excelencia del Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”.

Qué ironía, ¿no…? que mientras por un lado se les receta a los nicaragüenses lo peor de la práctica periodística, por el otro se les invita a “premiar” este tipo de periodismo que hoy por hoy se ha convertido en una de las causas principales del atraso y la pobreza de Nicaragua. Como vemos en el par de notas que analizo en este artículo, es más que evidente que el tipo de periodismo que se ejerce desde el monopolio mediático de la familia Chamorro no tiene otro objetivo más que el de desestabilizar al país -hasta la guerra otra vez incluso si fuese necesario- con tal de botar al gobierno sandinista. El fin justifica los medios, parece ser la norma ética que rige el trabajo de la prensa y por ello se irrespeta, se miente y se manipula la verdad.

¿Sabrán o no sabrán?

Ahora, que lo haga la familia Chamorro se entiende, porque es harto conocida su posición política antisandinista. De hecho esperar imparcialidad, ética y respeto a la verdad en estos medios sería como esperar que salga agua de la cantimplora de Montoya. Pero de ahí a que el sistema de Naciones Unidas se preste año con año al juego de la oposición mediática dando el nombre y el dinero del PNUD para promover este tipo de periodismo desestabilizador, hay un mundo de diferencia.

Una cosa es que como parte del libre juego democrático la prensa haga oposición al gobierno. Y otra que un organismo como Naciones Unidas fomente, patrocine y premie este tipo de periodismo antiético e irresponsable que tanto daño causa a la gobernabilidad del país y que para nada representa al periodismo nacional. Las pequeñas y medianas empresas mediáticas de Managua y los departamentos, las organizaciones de periodistas, la APN, la UPN, el sindicato, el colegio de periodistas y en general los hombres y mujeres de prensa “de a pie” nunca han sido ni serán jamás tomados en cuenta en esa justa que es sólo para “blanquitos”.

¿Sabrán los ilustres periodistas extranjeros que año con año vienen como jurados de estos premios que en esa competencia ni están todos los que son ni son todos los que están?. Basta hacer un repaso por la premiación de los años anteriores para darse cuenta que los premios se reparten siempre entre los mismos, un año gana La Prensa y otro gana El Nuevo Diario (aquí si funciona la alternabilidad). Por eso digo que estos premios al periodismo que entrega el PNUD y la fundación Chamorro son como los premios del yo-yo: es decir, “siempre gano yo”.

¿Sabrá don Alfredo Missair, ilustre patrocinador de esta iniciativa, que los medios a quienes año con año se premia prohíben la organización de sindicatos de periodistas; que son enemigos de las asociaciones: que en La Prensa y El Nuevo Diario no existen ni la APN, ni la UPN, ni el sindicato, ni el colegio y que a los periodistas de esos diarios se les prohíbe ser sandinistas?

Si bien es cierto que la fundación Violeta de Chamorro ha desarrollado algunas iniciativas para promover la superación profesional del periodismo, también es cierto que estas iniciativas sólo han favorecido a los periodistas de La Prensa, El Nuevo Diario y tal vez el canal Dos. Es decir, “sus” periodistas, una ínfima fracción del total de hombres y mujeres de prensa en ejercicio. Y por otro lado, todo mundo en Nicaragua sabe que la directora ejecutiva de dicha fundación tiene una clara posición política antisandinista y que incluso ha “corrido” como pretendida candidata presidencial. Entonces, ¿qué profesionalismo, qué independencia, qué imparcialidad se puede esperar de una fundación dirigida por esta ilustre política?

Yo no sé si Don Alfredo sabe o no sabe todo esto que aquí consigno. Pero muy mal hace Missair si lo sabe y simplemente se hace de la vista gorda, porque entonces dónde quedan los principios de la Carta de Naciones Unidas. ¿O acaso este es el tipo de “gobernabilidad” que pregona el PNUD y que vale sólo para el gobierno, pero no para la familia que ejerce el monopolio de la prensa escrita en Nicaragua?

(Tomado de La Primerísima)

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