Nicaragua

Periodista de viajes Tom Mangold se enamora de Nicaragua y su gente

Mangold, que debía escribir sobre Cartagena, Colombia, publicó un texto de nuestro país en el Daily Mail

Folcklore
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Redacción Central |

El escritor y periodista de viajes Tom Mangold publicó este lunes 11 de septiembre un artículo en la sección de viaje del Daily Mail en el cual relata como de todos los países que visitó a bordo del crucero Holland America(México, Colombia, Guatemala y Panamá), fue Nicaragua el que le robó el corazón.

Mangold, que debía escribir sobre Cartagena, Colombia, terminó enamorado de lo más hermoso de nuestro país, nuestra gente, su alegría, amabilidad y capacidad para sonreírle a la vida.

Además, resaltó la bella catedral de El Viejo y los aplausos que generaron las bailarinas que les ofrecieron una muestra de nuestro folclore en Chinandega, así como nuestra artesanía de madera.

A continuación, reproducimos íntegramente el texto:

¿Nicaragua? Las mejores sonrisas! Un viajero es atrapado por un viaje por el Canal de Panamá – pero un país diferente gana su corazón

By Tom Mangold For The Mail On Sunday

¿Cómo podrías visitar California, México, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Colombia, las Bahamas y Florida en dos semanas, sin pasar por el infierno de los aeropuertos y sólo tener que empacar y deshacer la maleta una vez?

Estuve en un crucero de Holland America para escribir sobre Colombia. Pero por desgracia, Cartagena en el extremo norte de ese país resultó ser un atestado, codo a codo, resort de turism, del que solo estuvimos muy contentos de huir, re-embarcarnos a la seguridad de nuestra cabina y esperar a navegar en uno de los cuatro barcos de crucero que había decantado unos 12.000 visitantes en esta ciudad ese mismo día.

Pero Nicaragua … Los cruceros no bloquean su pequeño puerto, y los turistas siguen siendo una novedad. Este es un país atormentado por la guerra civil hasta hace sólo unos cuantos años, ahora levantándose por sí mismo, despejándose y abriendo sus brazos al resto del mundo.

Aquí resultamos ser la atracción, calladamente observados por los habitantes locales que eran curiosos y corteses. Sí, por fin, un lugar no pisoteado y pulverizado por batallones de recién llegados cada 24 horas, llenos de gente que moría por decirnos que los nicaragüenses son la gente más amable de toda América Central.

Atracamos en la costa oeste en el pequeño puerto de Corinto y viajamos en autobús hacia el interior de la ciudad de Chinandega.

Nuestro guía, Luis, nos atrapó con la historia de cómo se había visto obligado a pelear con los sandinistas revolucionarios durante la guerra civil, cómo había visto morir a su mejor amigo, mientras era herido en la rodilla derecha.

Nos detuvimos brevemente en el casco antiguo de El Viejo para visitar la iglesia colonial del siglo 17, con su magnífico techo de caoba, lleno de historia y que, en un día hirviendo caliente fuera, nos proporcionó un refrescante descanso.

Varios de nosotros visitamos el mercado cubierto, para el asombro de los lugareños que sonreían y nos estrechaban la mano.

No había mendigos, ni puestos de camisetas de poliéster, sólo las amas de casa que hacían compras entre la colorida gama de carnes crudas, frutas y verduras, y los puestos que nos ofrecieron naranjas. Y las caras amistosas … No podía acostumbrarme a que me sonrieran.

Cuando entramos en Chinandega, Luis nos guió por calles con pavimentos rotos mientras los tenderos salían a vernos tímidamente u ocasionalmente nos deseaban “buenos dias”.

Terminamos en el patio de otra gran iglesia colonial, justo al lado de la plaza donde un pequeño grupo de bailarines ofreció un par de danzas nicaragüenses / españolas con su vestido nacional.

Estas jóvenes pusieron su corazón, alma y piernas ágiles en su baile y se iluminaron con nuestros aplausos.

A continuación, visitamos una tienda de artesanía local donde descubrí, escondido y descuidado detrás de algunas prendas de vestir, el más hermoso jarrón de madera hecho a mano, a un precio tan bajo que me sentí obligado a ofrecer más de lo pedido.

¿Fue hecho localmente? Claro que sí. Hecho a mano por un hombre que vive en las estribaciones del volcán local. Ojalá hubiera tenido tiempo para una visita y ver cómo lo hizo y ordenar una docena más.

A nuestro alrededor, la plaza del pueblo palpitaba de vida. Nos detuvimos y nos sentamos en bancos y absorbimos todo. Me hubiera gustado haber pasado mucho, mucho más tiempo en esta tierra todavía desesperadamente pobre, pero muy hospitalaria.

Una mención rápida, también, de Guatemala de al lado y una visita apresurada a la ciudad de Antigua y el museo de jade. Esta extraña piedra lisa es el oro de Guatemala, muy falso, pero todo el jade del museo está garantizado.

Aquí aprendimos a observar los cuatro Cs para comprar jade: color, claridad, carácter y corte. Pero los verdaderos expertos nunca miran el jade que se les pide evaluar. Operan únicamente por el tacto, al igual que un ciego sintonizando un piano.

El punto culminante del crucero era apretar nuestro gran buque hacia el este a través de las estrechas caderas del Canal de Panamá hacia el Mar Caribe.

Una guía a bordo mantuvo sus comentarios, mientras nos elevábamos y nos zambullíamos a través de las puertas y chocando contra las paredes demasiado estrechas del canal. El viaje a través de esta maravilla del mundo, flanqueado por la selva y las águilas pescadoras buscando su cena en los segmentos del lago del canal, es una experiencia para saborear.

A bordo tuvimos una cabina enorme aun precio no tan grande y el servicio de habitación fue impecable. La comida fue bastante buena, nadie hizo cola para nada y la organización de las excursiones fue impecable.

Éstos no son realmente viajes para los niños o los adolescentes energéticos, y fue de gran alivio saber que por primera vez no fui el hombre más viejo a bordo de un barco donde el pelo gris era de rigor.

¿Ven y vuela conmigo? De ninguna manera, José, me quedaré con mis alas de agua mientras haya cruceros.

ale/jos

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