Nicaragua

Juanita y la luz al final del túnel

“Ahora no me da pena, voy a los bancos y firmo con mi nombre”, cuenta esta madre de siete hijos que aprendió a leer y escribir gracias al Gobierno Sandinista

Juanita
Juanita y la luz al final del túnel |

Redacción Central |

Siete partos. Siete hijos. “Juanita” habita en el barrio Julián Quintana, de Granada, y en su vida ha tenido muchos obstáculos, pero sus sueños están intactos. No se exaspera y muestra confianza.  Sabe que todo llega en el momento oportuno.

Juana Emilia Cano Pérez, a quien conocen como simplemente “Juanita”,  tiene una familia amplia y feliz, pero no fue hasta 2008 que comprendió el significado de una letra. “Fue una cosa maravillosa cuando vinieron a la puerta de mi casa a decirme que iba a existir una alfabetización”, recuerda casi una década después.

La doña no duda en mencionar que aquello fue como nacer de nuevo. “Estudié mis primeras palabras con siete hijos. Logré aprenderme el alfabeto y poco a poco a formar frases”.

Juana cumplió su propósito gracias al programa “Yo, Sí puedo”, impulsado por el Gobierno Sandinista. “Era un sueño que siempre tuve, porque cuando era niña no pude estudiar. Mi mamá era muy pobre, éramos nueve hermanos y yo la única mujer”, cuenta emocionada.

Ahora, sentada frente a una mesa y revisando sus libros de ejercicios, revela un secreto. “Me daba mucha pena porque pensaba que se iban a burlar por mi edad, pero las profesoras me decían que no tuviera pena porque nunca es tarde en la vida”.

No todo fue color de rosa. Tuvo sus problemas, vivió algunos pasajes difíciles, pero salió airosa, como buena nicaragüense que es. “Me salí en mi primer año porque tuve problemas económicos, ya que mi pareja, la cual murió, era alcohólico y no me ayudaba. Así, empecé a retomar las clases sacando primero, segundo, tercer año y ahora estoy en cuarto año en sabatino”, relata.

“Para mí leer ha sido maravilloso. Recuerdo que cuando llegaba a algún lugar y me preguntaban mi nombre y me decían que firmara no podía, me hacían poner unas equis o la huella digital y a mí me daba pena.  Ahora no me da pena, voy a los bancos y firmo con mi nombre”.

Juanita es hoy un gran ejemplo para sus hijos. “Me siento orgullosa. Uno de mis hijos, que se acaba de graduar de bachiller, me decía que no quería estudiar porque quería ayudarme y yo le pedí que siguiera estudiando porque luego no se iba a arrepentir”.

“He sido un ejemplo para ellos. Yo los he motivado”, dice Juana Emilia Cano Pérez, o simplemente “Juanita”,  quien a sus 50 años de vida duerme cada noche en Granada junto a un estante de libros.

ale/jos

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