Nicaragua

Cuatro generaciones de maestros en una sola familia

La familia Castro Chavarría es una de las pocas en Managua que cuenta con 20 educadores, cuyo relevo está garantizado por los más chiquitos, que desde ya anuncian que seguirán el mismo camino

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Cuatro generaciones de maestros en una sola familia |

Redacción Central |

Para la familia Castro Chavarría, la docencia y el compartir conocimientos es lo que más les apasiona. Inspirados en sus padres y abuelos, todos en ella decidieron seguir la profesión de maestro: “una actividad de mucho sacrificio, pero que proporciona satisfacciones y alegrías”.

Doña Eva del Tránsito Chavarría Castro, de 55 años, ya está jubilada tras 33 años de servicio en la Escuela Jaime Torrez Bodeth. Ella y seis hermanos (de ellos dos ya fallecidos), se dedicaron a la docencia.

Me siento feliz, porque esto nace con una y nuestros hijos y familiares le agarran amor a nuestro trabajo, porque hemos sido responsables, dedicadas. Nos hemos esforzado bastante para salir adelante con nuestras familias y ellos han visto nuestro empeño y por eso quieren seguir el ejemplo”, comentó doña Eva al consultársele sobre esa peculiar pasión que los suyos han desarrollado por la enseñanza.

“Como maestra me siento satisfecha. Este Gobierno nos ha venido reconociendo muchos derechos. La educación ha mejorado. Ahora esa forma de planificación bimensual de las tareas es la mejor, porque da más tiempo a uno para autoprepararse, de estudiar con calma lo que uno tiene que ir enseñándole a los niños”, explica doña Eva.

La jubilación no le mermó sus ganas de enseñar y por el momento doña Eva se dedica a realizar costuras y manualidades, pero apenas reciba su primer pago de jubilada invertirá en un taller de piñatas, para enseñar a los muchachos del barrio Altagracia, donde vive, y así generar empleo.

Elena del Carmen Chavarría Castro, de 55 años, es profesora con 32 años de servicio y tiene una Maestría en Docencia Universitaria; imparte clases de Ciencias Sociales en el Instituto Miguel de Cervantes, y considera que el magisterio es una vocación que nació en ella siguiendo el ejemplo de sus padres y abuelos.

“En mi caso, me siento satisfecha, realizada, porque sé el valor de nuestra labor y la contribución que hacemos a la sociedad” y resalta la importancia de que nuestro gobierno esté pendiente de darnos ese lugar, esa oportunidad.

Con cada año una ve logros positivos, y la verdad es que vamos por buen camino. Ahora el joven, el niño y el adulto que no estudian es porque no quiere, porque oportunidades hay en diferentes niveles, diferentes modalidades y la educación es lo único que nos puede sacar de la pobreza, valoró.

La profesora Elena aplaude que ahora el gobierno está invirtiendo más en educación y profesionalizando a los docentes, además de darle herramientas tecnológicas acorde a los nuevos retos de la sociedad. En cuanto a los jóvenes, señaló que tienen más acceso a la información, libros de texto, gozan de una alimentación y eso es importante.

Todo es parte de la restitución de derechos que tenemos todos y que este gobierno ha sido el único que nos lo ha facilitado”, comentó.

Rosa Elena Rivas, de 31 años, hija de doña Eva Chavarría, es maestra desde hace 15 años en el Instituto Elvis Díaz, y confiesa que quiso seguir el ejemplo de su madre y abuela, aunque también la docencia es “algo que me nació y sentí que era lo que me gustaba”.

Rosa tiene tres niños y confiesa que una de las cosas más difíciles es conciliar la profesión con la maternidad. “No se puede dejar de ser madre por ser maestra, ni dejar de ser maestra por ser madre o ser hija, entonces trato de que haya un equilibrio, aseguró.

Mario José Zelaya Chavarría, de 32 años y Lea Argentina Archaga Chavarría, de 35, son hijos de la profesora Elena Chavarría y maestros igual que ella. Mario es profesor de Ciencias Sociales en el Instituto Rigoberto López Pérez, y Lea en el Colegio Fernando Gordillo. Desde jóvenes ambos se iniciaron en la docencia y dicen que continúan enamorados de su profesión.

Para mí, el sentido del magisterio es en primer lugar enseñar a otra persona que no sabe, pero también es que uno día a día va aprendiendo. Uno conoce diferentes características de alumnos, de padres de familia y de diversos tipos de aprendizaje. Como maestros evolucionamos, aprendemos distintas estrategias y formas de ver la vida, porque nuestros estudiantes nos dan la pauta para aprender de ellos mismos, eso es algo necesario”, señaló Mario.

Con relación a la superación profesional de los maestros se refirió a la Universidad en Línea, “algo que nos   beneficia”, y al respecto reconoció los esfuerzos del Gobierno para favorecer a los educadores, “porque nosotros somos parte del pueblo, un pilar fundamental para los adolescentes y los niños”, comentó el joven profesor.

Su hermana Lea Argentina valoró que trabajar en la educación de jóvenes y niños es fundamental para el desarrollo del país. Tengo 17 años de dar clases, si las energías me dan llegaré hasta que me jubile. Me siento satisfecha, ya tengo exalumnos que son profesionales graduados y es bonito encontrárselos por la calle y que me saluden; me siento satisfecha“, destacó.

ale/mau

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