Nicaragua

Presidente Daniel: Rubén está presente en la conciencia y alma de nuestros pueblos

El Presidente Daniel Ortega participa en la Catedral de León en la conmemoración del centenario del tránsito a la inmortalidad de nuestro poeta y héroe nacional Rubén Darío

Presidente Daniel Ortega
El Presidente Daniel Ortega participó en la conmemoración del centenario del tránsito a la inmortalidad de nuestro poeta Rubén Darío | Jairo Cajina

Redacción Central |

El Presidente de la República,  comandante Daniel Ortega, resaltó este viernes ante la tumba del insigne poeta y héroe nacional de Nicaragua, Rubén Darío, la significación histórica del llamado a la paz que este hiciera y que constituye una demanda que reclama la humanidad.

Esa paz continúa amenazada, en primer lugar por el armamento  nuclear, por los preparativos para la guerra que no han cesado en nuestro planeta.

Hoy más que nunca Nicaragua está comprometida en la lucha por esa paz que reclamaba Rubén y que está amenazada por los arsenales atómicos, que han crecido desde la II Guerra Mundial, cuando en un acto de terrorismo se utilizó por primera y única vez contra los pueblos de Hiroshima y Nagasaki, cuyos muertos fueron crímenes de lesa humanidad.

Al respecto recordó haberle dicho al director general de la Organización Internacional de Energía Atómica, Yukiga Amano, (esta semana, cuando se entrevistaron en Managua) que Nicaragua es firmante del Tratado de Tlatelolco y de la Declaración de la Celac acerca de que nuestra región es una zona de paz.

Significó, no obstante, los riesgos que se corren respecto de que ocurra un accidente o bien se tomen decisiones de utilizar el armamento atómico.

A continuación se refirió a la atención que presta la comunidad internacional y sobre todo los países en desarrollo al tema del calentamiento global y citó el acuerdo que se firmó en la reciente Conferencia de París sobre Cambio Climático, el cual Nicaragua no suscribió porque sus planteamientos y grandes metas son mentiras.

Estas no hacen más que ratificar que se siguen imponiendo los  intereses de los países que establecieron la agenda y que son, en la práctica, los que siguen destruyendo y envenenando el planeta.

En esa agenda se habla, refirió, de que no hay que rebasar los dos grados centígrados de calentamiento, pero ya en nuestros países, en esta cintura de la América inmortal y en las islas del Caribe, se sienten los daños del calentamiento global.

Mientras el planeta entero está expuesto al exterminio total en cuestión de segundos, el armamento atómico sigue en los arsenales, lo que provoca a quienes quieran, a tener armas y hacer pruebas, que son hechos condenables.

Estamos en desacuerdo con que se inviertan recursos para la muerte en el armamento atómico. Ya hay tantas ojivas, tanto armamento, tanto veneno en los almacenes de los países desarrollados como para destruir mil veces el planeta, subrayó.

A continuación volvió sobre la necesidad de luchar contra el calentamiento global, e insistió en que el planeta demanda un mínimo de seguridad que solo se logrará con la desaparición del armamento atómico. Así podremos hablar de paz, sin que exista el armamento atómico, esa amenaza de muerte que podría hacer desaparecer la vida en el planeta.

Estas son realidades que nos llevan a aferrarnos a la fuerza espiritual de Rubén, apuntó, porque esa fue la que le permitió trascender más allá de León, trascender en el tiempo, en el universo.

El alma de Rubén está bien marcada por su amor a la vida, por la vida, y en esta parte de su discurso citó un poema dariano acerca de la conversación entre un toro de lidia y un buey. La anécdota, en las palabras de Daniel, hace una reflexión sobre la vida y la muerte, y termina en que hay algo más terrible que la muerte: la impotencia.

Aquellos que tienen el armamento atómico y envenenan el planeta quieren tener a nuestros pueblos impotentes, dijo. Almas que necesitan de la fuerza espiritual de Rubén, fuego de nuestros volcanes, raíces indígenas, de la identidad que se fue forjando entre las raíces del pueblo  español y los pueblos indígenas.

Rubén está en todos los hermanos nicaragüenses. Qué no sabrán los nicaragüenses de Rubén. Quienes no lo leyeron, oyeron sus versos, la potencia de Rubén, desconocen la fuerza y el orgullo que nos da a todos los nicaragüenses .

Él nos legó esa inmensa fortuna de la dignidad, del honor del poder decir Rubén nació aquí, en un rinconcito; después llegó a León y aquí se bautizó y creció, y voló por nuestro planeta y sigue volando y seguirá volando, concluyó, en la conciencia y el alma de todos nuestros pueblos.
mem/mau

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