Nicaragua

¡Comandante Daniel Ortega Saavedra; siempre Daniel!

Consecuente con sus principios revolucionarios

Daniel-y-Fidel-en-escalerilla-del-avion
El Presidente de Cuba, Comandante Fidel Castro Ruz, recibe en el aeropuerto José Martí, de La Habana, al Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra (Junio de 1988) |

Redacción Central |

En la marcha de los jueves con las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, en el 30 Aniversario del Golpe Militar contra Salvador Allende en Chile, o en la cubana Plaza de la Revolución donde el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz le impusiera la orden José MartÍ al Presidente Daniel Ortega Saavedra;  Daniel ,en todo momento, ha sido consecuente con la frase que utilizara hace más de 20 años para responder a un periodista mexicano:  “Yo no tengo opiniones, tengo convicciones”.

Daniel en África, en gestiones de paz, en la zona de Los Lagos, buscando el entendimiento pacífico entre gobiernos de la región. Década de los 90. Como Presidente de Nicaragua, con mandato cumplido, y como Secretario General del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En la década de los 80, como Jefe de Estado, en la histórica firma de los Acuerdos de Esquipulas II, el 7 de agosto de 1987, en Guatemala, junto al presidente anfitrión,  Vinicio Cerezo, y los mandatarios  José Azcona Hoyos, de Honduras; José Napoleón Duarte, de El Salvador, y  Oscar Arias Sánchez, de Costa Rica.

En la misma década de los 80, en Naciones Unidas y en la OEA, demandando el cese de la guerra de agresión estadounidense contra Nicaragua. Reafirmando que Nicaragua quiere la paz. Con dignidad. Al tiempo que enumeraba la larga lista de agresiones e invasiones yanquis contra nuestra Patria.

Al cumplirse en 2003 el 30 Aniversario del Golpe Fascista en Chile, y el martirologio de Salvador Allende, fue el único ex Jefe de Estado presente, rindiéndole homenaje frente la puerta de Morandé 80, en el Palacio de La Moneda, clausurada por la dictadura luego que el cuerpo sin vida del Presidente Allende fuera sacado por esa puerta. Para evitar convertirlo en símbolo, cosa que no pudieron, clausuraron su puerta.  Allí llego Daniel a rendir homenaje y colocar un ramo de claveles.

Luego, al anochecer, habló en la histórica Plaza de la Moneda, en el acto Central que organizó el Partido Comunista de Chile por el XXX Aniversario de tan brutal acción y crimen.

Daniel, en Managua, condecorando, en enero de 1985,  al Comandante Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, con la Orden Augusto C. Sandino, en su máximo grado.

Daniel en Europa, en Asia, África, la entonces Unión Soviética, América del Norte, del Sur, Centroamérica, siempre con el mismo mensaje de Nicaragua: “Queremos la paz”.

La madrugada del 26 de febrero de 1990, pocas horas después de la derrota electoral, reconociendo el triunfo de la señora Violeta Barrios de Chamorro; doña Violeta. Y el histórico mensaje la tarde de ese lunes, en la Plaza Omar Torrijos, de los No Alineados, frente al Centro de Convenciones “Olof Palme”, cuando lanzó la consigna que se hizo carne y compromiso en todas y todos los sandinistas: “Vamos a gobernar desde abajo”.

Y desde ese momento no tuvo descanso en un peregrinar por toda la Patria, moralizando al pueblo, conversando, dando ideas, orientando; escuchando, escuchando, escuchando siempre.

Fueron “los días más duros de la siembra”, como calificara mucho antes, el poeta guerrillero Leonel Rugama, los golpes recibidos por el Frente Sandinista a inicios de los años 70.

Y al verlo desplazarse por la geografía nacional en jornadas extenuantes de sábado, domingo y lunes, o viernes, sábado y domingo, o sábado y domingo, visitando lugares donde lo esperaban a cualquier hora, hasta en la madrugada, hombres y mujeres de rostro curtido, con sus hijas o hijos pequeños, que dormirían, si acaso, dos horas, para ir a buscar el sustento diario, lejos o cerca de sus casas, era difícil comprender de dónde sacaba tanta energía.

Eran días difíciles, duros, sombríos. Peligrosos. Al verlo a Daniel allí, con su pueblo, parecía que una canción había sido hecha a su medida: “quien dijo que todo está perdido// Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Y Daniel jamás desmayaba en la lucha. Siempre más allá.

Y la victoria del 2006, y la del 2012. Y todo lo hecho y lo que falta por hacer.

Si la frase que se atribuye al Comandante Ernesto Che Guevara, “el que se canse tiene derecho a descansar, pero no puede ser hombre de vanguardia”, la aplicáramos al Comandante Daniel Ortega Saavedra, podemos decir que Daniel es, sin duda, Vanguardia en la Vanguardia.

Presidente Daniel Ortega y el Comandante Fidel Castro Ruz

Presidente Daniel Ortega y el Comandante Fidel Castro Ruz

Por eso en este histórico día de sus 70 fructíferos años de revolucionario, donde lleva más de 55 luchando sin cesar, queremos recordar, para las nuevas generaciones, la noche del lunes 27 de junio de 1988, en el Palacio de la Revolución, en La Habana, cuando  el Comandante Fidel Castro Ruz le impuso la máxima condecoración del Estado y la Revolución Cubana, la “Orden José Martí”. Al fundamentar los motivos de la misma, el entonces Secretario del Consejo de Estado, Osmany Cienfuegos, expresó:

Comandante de la Revolución Daniel Ortega Saavedra, presidente de la hermana República de Nicaragua, Coordinador de la Comisión Ejecutiva del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del PCC y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba.

Compañeros de la delegación oficial de Nicaragua, que nos acompañan. Compañeras y compañeros:

No son los revolucionarios dados a pensar en condecoraciones y honores. Al genuino revolucionario, como dijo el Che, lo guía un profundo sentimiento de amor y de justicia. Sin embargo, nada es más justo que reconocer la obra de los hombres  que se funden con la causa de sus pueblos y saben, con fe inquebrantable, guiarlo a la victoria.

Con honda simpatía y espíritu solidario, los  revolucionarios cubanos hemos seguido siempre, paso a paso, los avances de la heroica lucha de Nicaragua y de su vanguardia aguerrida, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.”…

Querido compañero Daniel:

“Tenía Usted apenas quince años cuando fue capturado y torturado por los órganos represivos de una de las dictaduras más largas y cruentas de este continente. Ya en 1961 y 1962 organizó células de resistencia urbana; en 1963 ingresó en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional, fue designado responsable del movimiento estudiantil y fundó los Comités Cívico Militares.

En 1965, en virtud de sus méritos fue elegido miembro de la Dirección Nacional del FSLN, y en 1966 Responsable nacional del Frente Interno.

Nuevamente encarcelado y torturado en 1967, la dictadura conoció una vez más su entereza moral y revolucionaria y el valor de los principios frente a la fuerza bruta. Usted demostró que ni las torturas, ni las lúgubres celdas utilizadas por los tiranos de turno impuestos por el imperio yanqui a la América Latina en todas las épocas, han podido ni podrán quebrantar la voluntad de los revolucionarios, cuando estos echan a andar por el camino de la libertad.

Inspirado en los ejemplos del inmortal General de Hombres Libres, de su propio padre, que se sumó al afán libertador, y del inolvidable Carlos Fonseca, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, como en la formulación de la estrategia político-militar que llevó al pueblo a la victoria del 19 de Julio.

El cumplimiento de múltiples e importantes misiones en todos los terrenos durante la ofensiva ininterrumpida, que concluyó con la derrota de la dinastía somocista, harían de Usted un dirigente querido y admirado por todo su pueblo”…

“Este momento tiene muchas significaciones. Entraña, en primer lugar, expresarle como justo tributo a su pueblo, el cariño inmenso que sentía nuestro Héroe Nacional, José Martí, por Nicaragua, por su gran Rubén Darío a quien él llamó hijo. Rubén Darío glosó su pensamiento cuando escribió: “Martí no cesó nunca de predicar a las naciones de su sangre que tuviesen cuidado con aquellos hombres de rapiña, que no mirasen en esos acercamientos y cosas panamericanas, sino la añagaza y la trampa de los comerciantes de la yanquería”.

Nicaragüenses y cubanos no han dejado de “predicar a las naciones de su sangre” estas ideas, y en su cumplimiento, vidas como la de Carlos Ulloa se sembraron para siempre en las costas de Playa Girón, y la sangre multiplicada de maestros cubanos, ha abonado también el suelo nicaragüense. Estos son hermosos exponentes de la entrañable fraternidad, la profunda amistad y la decisión corajuda y consciente que caracterizan a los hijos de nuestras respectivas patrias, que lo son, en suma, de la gran patria americana. Como expresión de ese reconocimiento y de esa solidaridad inagotable que une a todos los revolucionarios, compañero Daniel, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, en nombre del Consejo de Estado, y como expresión de los sentimientos de nuestro Partido, del Gobierno y el pueblo cubano, impondrá en su pecho la Orden de nuestro Héroe Nacional, José Martí.”.

Periódico Granma del 28 de junio de 1988

Periódico Granma del 28 de junio de 1988

también te puede interesar