Nicaragua

Restituyendo nuestros derechos en el Caribe occidental

Asiste a Nicaragua toda la razón del mundo en su reclamo de que sean definidos sus límites marítimos con Colombia

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Caribe occidental |

Redacción Central |

Desde hace más de dos siglos Nicaragua lucha por vía legal para hacer valer sus derechos sobre las aguas y los fondos marinos del Caribe occidental, los que Colombia ha ignorado, y se niega, además, desde hace tres años, a acatar el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya que favorece a nuestro país en ese contencioso.

La sentencia, inapelable, extiende la soberanía nicaragüense sobre el Caribe occidental hacia más allá del meridiano 82, que hasta ahora había servido de frontera entre los dos países hermanos.

El litigio tiene su arranque en un mínimo y anómalo documento colonial (Real Órden) de 1803 -que apenas rigió por tres años, sin apenas consecuencias prácticas-, pero que Bogotá invocó muchos años después para arrogarse derechos sobre islas y cayos que se encuentran a 190 kilómetros de Nicaragua y 775 de la Colombia continental.

En pleito están también involucrados los límites de la plataforma marina -rica en pesca y minerales- en la que se encuentran aquellos puntos geográficos, y cuya frontera en el meridiano 82 de Longitud Oeste había sido arbitrariamentre fijada en la modernidad por el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, cuando Nicaragua se hallaba ocupada por tropas de Estados Unidos.

Tras el triunfo sandinista, en julio de 1979, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional decidió atajar el expansionismo colombiano en el mar Caribe, que amenazaba con privar a Nicaragua de extensas zonas de sus mares y de su plataforma marina, impugnando la validez de tal documento, firmado cuando aún no existía el denominado “Derecho del mar”.

Nuestro país reclamó también como propios los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana, que habían sido excluidos del Tratado de 1928, porque entonces se hallaban en litigio entre Colombia y Estados Unidos.

Nicaragua acudió al Tribunal de La Haya en diciembre de 2001, y el 13 de diciembre de 2007, éste reconoció la soberanía colombiana sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en el mar Caribe occidental.

Para el fallo definitivo dejó pendiente decidir sobre la propiedad de poco más de media docena de cayos y trazar una frontera marítima sustituta del meridiano 82.

El 19 de noviembre de 2012 la CIJ emite un fallo inapelable en el que confirma la soberanía de Colombia sobre siete cayos cercanos al archipiélago de San Andrés: Albuquerque, Este Sudeste, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla y Bajonuevo.

Sin embargo, redefine la frontera marítima entre ambos países a favor de Nicaragua, que gana espacio en el Caribe, laudo que Colombia no reconoce, se rehúsa aceptar y a aplicar hasta ahora, aduciendo que la CIJ no es competente para resolver el litigio, posición defendida públicamente por el presidente de ese país, Juan Manuel Santos.

A propósito, el Presidente Comandante Daniel Ortega, en su discurso por el Aniversario 36 de la Fuerza Aérea del Ejército nacional, indicó que dentro de la nación sudamericana existen sectores que apuestan por la guerra y provocan inestabilidad interna; grupos que se oponen a la implementación del veredicto.

Denunció entonces a quienes desconocen el derecho internacional, desconocen el fallo de la Corte, encabezados –dijo- por un expresidente de Colombia, en alusión de Álvaro Uribe, quien intentó boicotear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) durante los encuentros previos a su constitución.

Colombia no solo no acepta el carácter obligatorio del dictamen que la CIJ emitió en 2012, sino que está adoptando acciones que violan lo acordado, indicó el embajador en Holanda y agente de Nicaragua ante la CIJ, Carlos Argüello Gómez, quien explicó que nuestro país apoyaría la firma de un tratado de límites marítimos que resolviera la disputa, pero sin que eso implique negociar la sentencia.

Para Argüello, las perspectivas para el pueblo nicaragüense en el fallo que dictará el tribunal internacional de La Haya el próximo lunes 19 de noviembre son excelentes, ya que a nuestro país lo favorecerá la realidad física y jurídica.

Ese dictamen ratificará que el meridiano 82 no es la frontera entre Nicaragua y Colombia, como ya había resuelto el mismo tribunal en diciembre de 2007, por lo que la Corte tendrá ahora que fijar un límite, que es lo que se ha estado solicitando.

Según Argüello Gómez, Nicaragua podrá contar con una importante riqueza marítima a raíz de que la Corte emita su sentencia.

“Estamos hablando de miles de kilómetros cuadrados de espacio marítimo con una plataforma continental maravillosa, donde hay no solo pesca, habrá riquezas que ni siquiera sospechamos de momento, pero naturalmente que es un territorio valiosísimo y por eso es que Colombia lo ha venido peleando desde todos los medios legales e ilegales con que cuenta”.

“El pueblo de Nicaragua puede tener la seguridad que desde el primer momento se ha llevado un esfuerzo enorme en defensa de sus intereses y los de nuestra nación, convencidos de que el derecho nacional e internacional nos asisten”, apuntó el embajador.

Ambas partes están de nuevo ante la CIJ desde del 28 de septiembre: Nicaragua exigiendo su derecho a que se defina su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas (unos 360 kilómetros), sin perjuicio del derecho de terceros, y Colombia insistiendo en que la Corte carece de jurisdicción en la disputa. El fallo puede demorar meses.

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