Nicaragua

Carlos Fonseca: el hombre de los mil tiempos

Breve biografía de un legítimo continuador de la lucha sandinista

Carlos Fonseca
“Carlos es de los muertos que nunca mueren” (Comandante Tomás Borge) | Cuadro de Javier Huerta

Redacción Central |

El 23 de junio de 1936 nace Carlos Alberto Fonseca Amador en el barrio El Laborío de la ciudad de Matagalpa. Hijo de Agustina Fonseca Úbeda, de San Rafael del Norte y de Don Fausto Amador.

Creció,  junto con su hermano mayor Raúl, en medio de privaciones, pobreza. De pequeño estudió en la Escuela Superior de Varones de Matagalpa.

En su infancia ayuda a su madre vendiendo dulces de nancite y periódicos para mejorar la economía familiar. A los 10 años de edad, Carlos ya estaba convencido de que vivía en una sociedad desigual. Vio cómo se perseguía a los estudiantes que estuvieran en contra de la dictadura.

En 1950 termina sus estudios de primaria con 14 años y magníficas notas. Comienza sus estudios en el Instituto Nacional del Norte. A los 18  funda y dirige una modesta revista, “Segovia”, junto con otros compañeros, en honor a Sandino, y participa en el círculo de estudios que dirige Gutiérrez Castro, el mismo al que concurre Tomás Borge.

Funda el Frente Juvenil Democrático. Más tarde ingresa en la Escuela de Economía de la Universidad Nacional de Managua. En 1955 es miembro del Partido Socialista junto a Tomás.

El 21 de septiembre, en la ciudad de León, el dictador Somoza es ajusticiado por Rigoberto López Pérez. Al desatarse el terror son miles los inocentes que caen presos y son torturados por la policía. Recibe su bautizo como preso político durante 49 días.

Al salir de la prisión viaja a Costa Rica y de ahí viaja a Moscú, al Festival de la Juventud y los Estudiantes. Al regresar, es detenido en el Aeropuerto de Managua. Escribe su libro “Un nicaragüense en Moscú”. En 1959 deja la universidad y el partido socialista y organiza, con Silvio Mayorga, la Juventud Democrática Nicaragüense (JDN).

Cae preso junto a otros compañeros, pero gracias a la presión estudiantil que se desata, es liberado y expulsado a Guatemala. Rápidamente pasa de allí a México donde se integra a una incipiente columna guerrillera que tiene como plan entrar a Nicaragua a través de Honduras.

El 21 de junio llega al campamento guerrillero del vecino país. Aprende el uso del fusil garand. El 23 de junio las fuerzas militares hondureñas en coordinación con la Guardia Nacional somocista atacan a la columna rebelde. Carlos cae herido. Una bala de carabina M1 le atravesó un pulmón.  Los heridos son llevados a El Paraisito, luego a Danlí y posteriormente a La Habana, Cuba. En ese hermano país,  Carlos visualiza que la lucha armada es el único camino que puede conducir a un cambio revolucionario en su natal Nicaragua.

De Cuba viaja a Costa Rica clandestinamente, donde se reúne con Tomás Borge y otros jóvenes exiliados, fundando la “Juventud Revolucionaria Nicaragüense”.

De nuevo en su Patria es apresado por los órganos de seguridad. Es enviado a un campo de concentración en Guatemala, de donde  logra escapar. Entra a Nicaragua varias veces, estudia y dirige la formación del frente interno, las casas de seguridad, las escuelas de entrenamiento, las operaciones armadas para recuperar fondos.

En 1964  es capturado y condenado a seis meses de prisión. En la cárcel redacta un documento titulado “Desde la cárcel yo acuso a la dictadura”.

Al siguiente año es deportado, una vez más, a Guatemala, donde es apresado. El 15 de enero pasa a México. Allí contrae matrimonio con María Haydee Terán. El 25 de noviembre de 1966 circula un comunicado firmado por él y por otros jóvenes revolucionarios, cuyo encabezamiento es “¡Sandino sí, Somoza no; revolución sí, farsa electoral no!”

El 17 de enero de 1968 se le reconoce a nivel nacional como jefe político y militar del FSLN. Se traslada a Costa Rica. La policía de ese país lo captura el 31 de agosto del 69, lo enjuicia y condena por participar en un supuesto asalto a un Banco y entrar sin visa al país. Se organiza su rescate pero la acción no tiene éxito. Un comando del FSLN secuestra una nave aérea en la que viajaban algunos especialistas norteamericanos. Se propone un canje, y el 21 de octubre son liberados Carlos Fonseca y sus compañeros.  Son enviados a México, y de allí a Cuba.

Desde La Habana, Carlos lanza el “Mensaje al pueblo nicaragüense”, saca experiencias de los reveses y logros obtenidos en la lucha contra Somoza, llega a la conclusión de que hay que tomar una línea táctica diferente.

En 1975 se traslada clandestinamente a Nicaragua. Al atardecer del 7 de noviembre de 1976 el Comandante en Jefe Carlos Fonseca se dirigía hacia la zona montañosa de Zínica para realizar una importante reunión con varios dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Al llegar a la zona conocida como Boca de Piedra, Carlos Fonseca y su grupo sufren una emboscada. El tiroteo es intenso. El Comandante es herido en las piernas y queda inmovilizado. Aún en la madrugada del día 8 de noviembre está con vida. Pocas horas después, los helicópteros llegan a recuperar su cuerpo.

Carlos Fonseca es el legítimo continuador del pensamiento, la doctrina y la práctica de Sandino. Uno de sus legados fue la importancia de la unidad. La unidad de todas las fuerzas, la integración de todos y cada uno de los revolucionarios y revolucionarias nicaragüenses. También dejó el legado del estudio de la lucha revolucionaria en diferentes condiciones y escenarios.

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