Nicaragua

¡El Santo que llegó para quedarse!

En Managua, continúa la tradición popular en homenaje a Santo Domingo de Guzmán. Las manifestaciones artísticas acompañan la procesión del Patrono de la ciudad por calles, plazas y mercados

Santo Domingo de Guzmán
Santo Domingo de Guzmán |

Redacción Central |

El fervor religioso recorre Managua con la procesión de Santo Domingo, el Patrono de la ciudad, que como cada año traen a la capital, donde se ratifica durante 10 días, su importancia en la comunidad.

Desde su llegada a Managua, el pasado primero de agosto, se inició en su iglesia, el solemne novenario a Santo Domingo, en un espacio que se colma tanto en la mañana como en la tarde, porque miles de fieles se acercan al confesionario y a la comunión.

Ocasiones que aprovecha el predicador de la novena, para poner de relieve ante sus oyentes la verdadera imagen de Santo Domingo, que representa un modelo de austeridad, de celo apostólico y devoción mariana.

Por esta fecha la iglesia casi siempre está abarrotada, aunque el desfile interminable de devotos y promesantes crece en los días especiales de la festividad: cuatro, siete y nueve de agosto, para ofrendar y agradecer a “Minguito”.

Según observadores, año tras año, las hileras para desfilar ante la venerada imagen se alargan tanto, sobre todo a la caída de la tarde, que llegan hasta el parque de Santo Domingo y sus áreas aledañas.

Mientras en el atrio y los lados de la iglesia suenan las marimbas, bailan las vaquitas y la muchedumbre disfruta los toros encohetados, además tiene la oportunidad de escuchar la música de la Banda Presidencial que ofrece un concierto de gala al Santo.

La manifestación, de las más puras expresiones artísticas de los nicaragüenses, tiene lugar en la procesión por las calles de Managua, donde entre el rezo de los misterios del rosario, se lee una parte de la biografía del Santo y se canta alguno de los himnos.

En algunas partes del recorrido por la capital, la multitud deja un espacio, que permite a los promesantes, a las vaquitas o a algún grupo folclórico hacer sus evoluciones para mostrar su arte y probar su resistencia física al rezar y bailar a su Santico durante horas.

Esas ejecuciones en honor a Minguito son disfrutadas por el pueblo y valoradas por los organizadores que califican los bailes y las danzas típicas en la plaza, cuando concluye la misa en honor de Santo Domingo, en el atrio de la catedral.

En la procesión va el verdadero pueblo ofreciendo su auténtico folclor, a través del cual expresa su oración sencilla a Dios y a su Santo protector en ritmo y color. Ese baile es una verdadera oración expresada en ritmo popular, afirman algunos párrocos. 
Por ello la actuación de los nicaragüenses en las fiestas agostinas han sido comparadas con las oraciones que en sus salmos, David con su arpa ofrecía ante el Arca del Señor, y con los bailes folclóricos de los indios de Carazo en honor a San Sebastián, en los atrios de las iglesias de Diriamba y Jinotepe.

Reafirman managuas fidelidad a su Patrono

La ciudad se estremece cuando en la parte más intensa de su devoción se canta el himno popular en honor del Santo, especialmente hoy 4 de agosto, día de su fiesta litúrgica, y este conjunto de arte y devoción es parte de la alegría y  las músicas típicas de la tierra.

Fue la razón por la que el párroco de Vera Cruz aconsejó a los sierreños Vicente Aburto y su esposa Cirila García, hacer esta festiva dedicación a Santo Domingo, la primera vez que le mostraron la pequeña imagen encontrada en un árbol de las Sierras de Managua.

En opinión de altos dignatarios de la Iglesia, la misa en la iglesia de Santo Domingo, la mañana del día 4, es el acto litúrgico más solemne vinculado a la presentación en Managua de la imagen venerada.

El panegírico del Santo está a cargo del arzobispo oficiante o de un orador de nota porque representa la consagración pública más autorizada de una vida santa y de una tradición popular muy respetada.

La tarde se dedicará a la apoteosis popular que incluye la visita a los mercados Central y de San Miguel donde el pueblo sencillo y devoto se vuelca en danzas, rezos, cantos y vivas incesantes y otras expresiones de agradecimiento, mientras los cohetes estallan.

Esta expresión bullanguera de la alegría contagiosa del pueblo concluye con la interpretación a viva voz del himno popular de Santo Domingo, en el que los capitalinos reafirman a su protector: Managua es tuya. Managua es siempre fiel.

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