Nicaragua

35/19 Los Héroes: Julio Buitrago, ejemplo e inspiración

El 15 de julio de 1969 el Padre de la Resistencia Urbana protagonizó una épica epopeya, con la que ratificó que los sandinistas no se venden ni se rinden

Julio Buitrago
Julio Buitrago |

Elena Flores |

El 15 de julio de 1969 Julio Buitrago escribió una de las páginas más gloriosas de la historia de la dignidad y heroísmo del pueblo nicaragüense.

Aquel día, cientos de efectivos de la guardia somocista atacaron la casa de seguridad en Managua donde se encontraba el Padre de la Resistencia Urbana junto con dos guerrilleras y la hija de una de ellas.

Al conocer que estaba sitiado, ordenó retirarse a las otras personas y resistió solo con un fusil israelí Uzi, de 9 mm, durante más de tres horas, los ataques de los guardias, equipados con varios tipos de armas y apoyados con tanques y la aviación.

Con esta épica epopeya Buitrago dejó estampado su amor por Nicaragua y su convicción inclaudicable de que los militantes sandinistas no se venden ni se rinden.

“Es conocido que la solución de los graves problemas de nuestro país está no en el cambio de gobierno de turno, sino en las  transformaciones socio-económicas y políticas, y eso significa conseguirlo; no podría  ser con discursos, no desde un escritorio, sino combatiendo al lado del pueblo”, aseguraba.

Hoy su ejemplo de determinación y legado está presente en cada obra y proyecto social del Gobierno Sandinista, en los jóvenes que abogan por mantener la paz por la que lucharon nuestro Héroes y Mártires.

“Esta gesta heroica nos dejó y nos representa que tenemos que seguir luchando por una mejor Nicaragua, un mejor porvenir y como dice nuestro Comandante Daniel Ortega Saavedra, hoy ya no luchamos contra un enemigo (…) hoy luchamos por restituir derechos, que es lo que Julio Buitrago, Tomás Borge Martínez y Carlos Fonseca Amador, esos eran sus sueños que querían ver una nueva Nicaragua que luchara por una mejor educación, mejor salud y nuestro comandante Daniel sigue dando esos pasos firmes y seguros”, aseguró Ronald García, Secretario Político del barrio que lleva el nombre del jefe de la clandestinidad urbana.

A 45 años de su partida física Buitrago renace en todo un pueblo, que unido y en victorias continúa avanzando por esta Nicaragua bendita, próspera y solidaria.

Julio Buitrago nació sin camisa

Julio Buitrago nació en el seno de un hogar humilde el 12 de agosto de 1944. Al ser hijo de padres pobres tuvo que desde muy temprana edad comenzar a trabajar para apoyar el sustento económico de su familia.

Estas condiciones, junto al deplorable sistema que condenaba al pueblo con hambre y miseria, impulsaron a que el jovencito se rebelara contra la dictadura somocista.

Comenzó muy joven su militancia política al ingresar en la Juventud Patriótica Nicaragüense en 1960, cuando contaba con 16 años de edad. Un año antes ya había denunciado en un acto público el elevado índice de analfabetismo que había en Nicaragua.

Sus cualidades revolucionarias se proyectan en todos los campos de la actividad estudiantil, sobresalió por su rendimiento académico e impulsó movimientos de repudio contra las acciones violentas de los somocistas.

En 1964, integró en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en un período en que la organización destinó en la ciudad casi todas sus energías al trabajo legal entre las masas, particularmente en los barrios de Managua y León.

Al año siguiente entró a formar parte del Comité Ejecutivo del Frente Estudiantil Revolucionario.

Para 1966 fue enviado como representante del Frente a Guatemala y como parte de la Dirección Nacional del FSLN le dieron la responsabilidad de la Resistencia Urbana.

La visión de Carlos Fonseca Amador para construir una base de apoyo urbana y rural en el interior de Nicaragua, es un acierto estratégico que posibilitó la continuidad del trabajo clandestino en la ciudad y en el campo. Esta base social se convirtió en el pulmón que oxigenó al movimiento guerrillero.

En los años posteriores, Buitrago, a la par de la dirección política y militar, realizó las acciones de mayor riesgo y envergadura.

Ejemplo de su valentía es que a pesar de ser capturado por la Guardia Nacional, nunca traicionó sus ideales.

“Me dieron tantos golpes que me hicieron orinar sangre, pero no me sacaron ni una palabra”, aseguró tras recuperar su libertad por primera vez.

Tras su muerte, la Dirección Nacional del FSLN le otorgó el grado de Comandante.

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