Nicaragua

35/19: Bono Productivo Alimentario convierte en realidad los sueños

Nuestro país es uno de los pocos en el mundo que ya ha alcanzado el Objetivo de Desarrollo del Milenio en reducción de la pobreza

Bono Productivo Alimentario
Bono Productivo Alimentario | IDR

Elena Flores |

“Habíamos dicho que este Programa Hambre Cero lo íbamos a realizar en homenaje al 4 de mayo, Día de la Dignidad Nacional; en homenaje a nuestro General Sandino, que el 4 de mayo de 1927, cuando le dijeron que se rindiera, él dijo: “Ni me vendo, ni me rindo!” Y ¿qué decimos nosotros ahora? que frente al hambre, a la extrema pobreza, al desempleo, este pueblo miskito, mayangna, afrodescendiente, el pueblo de Nicaragua… ¡ni se vende, ni se rinde! y va a luchar para acabar con el hambre; vamos a luchar para acabar con la extrema pobreza, para acabar con el desempleo”, aseguró el Presidente Comandante Daniel Ortega en la inauguración del Programa Hambre Cero en mayo de 2007, año en que Nicaragua comenzó a tener otro rostro.

Como resultado de los más de 30 programas sociales implementados por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional se ha reducido la pobreza y mejorado la calidad de vida de todos los nicaragüenses, quienes anteriormente estuvieron marginados por los gobiernos neoliberales.

Nuestro país es uno de los pocos en el mundo que ya ha alcanzado el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir a la mitad, antes de 2015, el número de personas subnutridas, y también la meta del Primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre.

Uno de los programas emblemáticos del Gobierno Sandinista que ha contribuido a estos logros es Hambre Cero, que a través del Bono Productivo Alimentario garantiza la seguridad y soberanía alimentarias de los pobladores rurales y en especial de las mujeres.

A través de este proyecto se entregan animales y otros artículos para que las familias puedan iniciar su producción agropecuaria.

Asimismo, ofrece entrenamiento y asistencia técnica en diversos temas como género, salud y alimentación animal, cooperativismo, medio ambiente, comercialización, entre otros tópicos.

Para lograr un mejor uso y un mayor impacto, el proyecto alimentario tiene en cuenta las condiciones físicas y climáticas de cada región y la capacidad de cada protagonista, en relación con el tamaño y condiciones del suelo, clima y agua de la parcela o patio que posee.

Desde su implementación ha contribuido a que las mujeres rurales tengan acceso a un mayor nivel de alimentación diaria, garanticen la asistencia escolar de sus hijos, cuenten con un ingreso más estable, alcancen mayores niveles organizativos y participen en el desarrollo de la comunidad ejerciendo un liderazgo horizontal.

Gracias al programa más de 100 mil familias actualmente producen sus propios alimentos y se insertan en la vida económica del país. Por ejemplo, solo en 2013 se entregaron 12 mil 361 nuevos bonos.

A 35 años del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista son muchas las razones que tenemos para celebrar, una de ellas este programa con el que se han desarrollado las transformaciones sociales más urgentes del país: combatir la desnutrición materno infantil, la insuficiencia alimenticia de los niños en edad escolar, el empobrecimiento de la población nacional en su conjunto, la dependencia alimentaria de la sociedad nicaragüense, males de la economía capitalista y de la sociedad patriarcal.

El Bono Productivo Alimentario ratifica la premisa del Gobierno Sandinista de que toda la población tiene derecho a gozar de la riqueza nacional generada de la explotación de nuestros recursos naturales.

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