Guarda Centro Ecoturístico La Máquina leyenda digna de respetar

Una atractiva cascada y un bosque con árboles centenarios hacen un atractivo especial para quienes prefieren disfrutar de las bellezas naturales del país

Centro Ecoturístico La Máquina - cascada natural
El Centro Ecoturístico La Máquina, un área protegida de 226 manzanas, ofrece a los visitantes una belleza incomparable, el cual tiene en su núcleo una atractiva cascada natural y un bosque de 13 hectáreas de árboles centenarios, que son irrigados por el río La Trinidad y tienen un especial cuidado de sus propietarios y vecinos de este recurso hídrico. ND

Una atractiva cascada y un bosque con árboles centenarios hacen un atractivo especial para quienes prefieren disfrutar de las bellezas naturales del país

El Centro Ecoturístico La Máquina, un área protegida de 226 manzanas, ofrece a los visitantes una belleza incomparable, el cual tiene en su núcleo una atractiva cascada natural y un bosque de 13 hectáreas de árboles centenarios, que son irrigados por el río La Trinidad y tienen un especial cuidado de sus propietarios y vecinos de este recurso hídrico.

Una linda leyenda se cuenta sobre el lugar, la cual plantea que un garrobo de oro aparece en la cascada encantada, donde serpientes gigantes se tragaban a los incrédulos que osaban bañarse en la poza sagrada, resguardada por árboles centenarios que sobrevivieron a la destrucción del bosque.

La Máquina es un centro ecoturístico ubicado en el kilómetro 58½ de la carretera a La Boquita, en Diriamba, departamento de Carazo. Es un lugar muy acogedor para disfrutar con la familia o los amigos, donde el visitante encuentra tranquilidad, aire puro, pescado frito y agua fresca para un chapuzón al pie de la cascada.

En medio del bosque de trópico seco de Carazo existe esa opción turística para disfrutar de las bellezas naturales, donde existe una máquina que produce agua, aire puro, peces, hortalizas orgánicas.

Esta Máquina funciona a base de las aguas del río La Trinidad, que bajan de las estribaciones de la Meseta de Carazo, y que van a desaguar en la bocana del balneario La Boquita.

La Máquina forma parte de la Red de Reservas Silvestres Privadas y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Nicaragua. Por encontrarse en las cercanías de Apompuá, la capital del imperio del cacique Diriagén, este sitio es conocido como el centro del Corredor Biológico Diriangén.

La escritora brasileña Berenice Maranhao es la propietaria de este bello centro turístico y explicó a medios de prensa que su familia tiene más de 30 años trabajando en la conservación del bosque, reforestando, limpiando el río y previniendo los incendios forestales.

Puntualizó que en este bosque existen reportadas 73 especies de árboles, muchas de ellas en peligro de extinción, entre estas: Almendro del Río, Brasil, Caoba del Pacífico, Guanacaste, Carao, Cedro Real, Espino Negro, Granadillo Negro, Guayacán, Laurel, Madero Negro, Madroño, Mora, Ñámbar, Pochote y Talalate, entre otros.

Subrayó que además en el bosque se encuentran nueve especies de mamíferos, entre los cuales están: guardatinaja, tigrillo, leoncillo, mapache y una familia de monos congos. En aves existen 28 especies reportadas, entre las que se mencionan: colibríes, Martín pescador, gorrión, guardabarranco, güis, oropéndolas, cenzontles, y, además, varias especies de reptiles, como la boa del Pacífico, el garrobo negro, la iguana verde, la lagartija rayada, el sapo común y la rana.

La dueña del hermoso lugar significó que el mayor atractivo de La Máquina es la poza que se forma al pie de las cascadas que crean las aguas del río al bajar sobre las rocas que emergieron hace miles de años, cuando el mar se retiró y dejó desnudas las tierras bajas del Pacífico. Es un lugar para refrescarse en sus aguas y entrar en contacto con uno de los últimos bosques del Pacífico nicaragüense.

Apuntó cronistas de muchos años atrás señalaron que La Máquina fue uno de los primeros corredores turísticos de Nicaragua, el sitio de parada y descanso de las carretas llenas de veraneantes que pasaban rumbo al balneario La Boquita, donde permanecían toda la temporada de verano. Al regreso, pasaban nuevamente por este lugar y sus ocupantes se quitaban la sal del cuerpo en la poza del río.

Maranhao apuntó que de aquella época son parte de las leyendas que se conservan en este lugar, donde todavía hay personas que creen en cuentos de lugares encantados, pero que cada año aumenta el número de visitantes, atraído por la belleza natural del lugar y por la refrescante agua del río, además de las emociones que ocasiona recibir el agua de la cascada.

Este centro ecoturístico, dijo, cuenta con las condiciones para atender la demanda de visitantes durante todo el año, pues además del atractivo de las piscinas naturales y de la cascada, aquí se realizan recorridos por los senderos de los “árboles ancestrales”, “el indio desnudo”, “los farallones” y el “sendero del mirador”, en la cima de la estribación montañosa. Hace cinco años, en el área se sembraron 25 mil árboles que ya están crecidos.

Además, tiene un bar y restaurante, donde se ofrece comida a la carta a precios accesibles, un área de parqueo y una pequeña plaza, llamada el Zoo Mágico, con información general de las especies de aves y plantas de la reserva.