Nicaragua

Conmemoran 375 años de la consagrada Imagen de la Sangre de Cristo

Fieles y devotos asistieron a la Catedral Metropolitana de Managua para celebrar la venerada imagen que vino desde Guatemala en 1638

Redacción Central |


Fieles y devotos asistieron a la Catedral Metropolitana de Managua para celebrar la venerada imagen que vino desde Guatemala en 1638

La feligresía católica celebró el 375 Aniversario de la consagrada Imagen de la Sangre de Cristo en un acto que se ofreció este sábado con gran devoción y religiosidad en la Catedral Metropolitana de Managua.

Con una alegre serenata de mariachis, fieles y devotos asistieron a celebrar la venerada imagen que vino desde Guatemala a Managua en 1638, aproximadamente en el siglo XVII.

Desde su llegada, las celebraciones en su honor se distinguen por la religiosidad y un sentir lleno de reverencia y contemplación por parte del pueblo de Nicaragua, reportó El 19 Digital.

Los feligreses, quienes expresaron su alegría al tener la dicha de ser acompañados por la Sangre de Cristo en un año lleno de fe, amor y solidaridad, oraron ante la sagrada Imagen, y pidieron por los más pobres del mundo y por los enfermos.

La ciudadana del Barrio Laureles Norte, María Teresa Morales expresó estar contentísima, “es una bendición de Dios que nos haya mandado a su hijo para darnos su sangre por todos nosotros los pecadores. Me siento muy contenta, porque hoy celebramos la Sangre de Cristo, que tiene un poder especial en todos nosotros”.

“Me siento feliz. La sagrada imagen representa lo celestial, yo vengo hasta aquí siempre para pedirle y agradecerle su tanto amor, porque nos ha ayudado mucho, a mis hijos en su salud, a mi esposo, a mi madre, a todos, es realmente algo grandioso”, expresó Ligia Treminio.

“Esta es una devoción que uno le tiene al Señor, y cuando uno le pide de corazón Él se lo concede. Ahora lo estamos celebrando en la Catedral, y hasta mariachis y mucha alegría le trajimos”, manifestó Sorayda Rodríguez, del Barrio San Judas.

El Vicario Héctor Treminio, durante la celebración, manifestó a los fieles que la preciosísima imagen de la Sangre de Cristo invita a todos a reflexionar sobre la consagración, cuyo “objetivo no es convertirnos en predicadores de Dios, ni en obreros suyos, sino servir a Dios”.

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