Nicaragua

Honran en Managua Día de la Vida Religiosa Consagrada

Asistieron fieles católicos a una eucaristía oficiada por el Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes Solórzano

Día de la Vida Religiosa Consagrada
La comunidad católica nicaragüense honró en la Iglesia de Guadalupe "Corazón de María", el Día de la Vida Religiosa Consagrada, mediante una eucaristía oficiada por el Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes Solórzano. | el19digital

Redacción Central |

Asistieron fieles católicos a una eucaristía oficiada por el Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes Solórzano

La comunidad católica nicaragüense honró en la Iglesia de Guadalupe “Corazón de María”, el Día de la Vida Religiosa Consagrada, mediante una eucaristía oficiada por el Arzobispo de Managua, Monseñor Leopoldo Brenes Solórzano.

Hombres y mujeres que han consagrado su vida al Señor asistieron a la Misa de Acción de Gracias, que la curia de Managua realizó para conmemorar también el Año del Jubileo y el Año de la Fe Católica.

“Queremos dar gracias a Dios por esta experiencia que es un don en la Iglesia. El Señor va llamando a sus apóstoles para que sean verdaderos transmisores, pero también le ha dado a la Iglesia este carisma especial llamando a hombres y mujeres que viven en comunión, viven en comunidad con un carisma muy especial”, expresó Monseñor Brenes, citado por El 19 Digital.

El religioso explicó que en Nicaragua, aunque existen diversas congregaciones religiosas, cada una de ellas se reúne alrededor de un fundador que ha desarrollado un carisma muy especial como lo es la atención a los colegios, a los enfermos, a los niños y a los jóvenes, y eso es un verdadero regalo de la Iglesia.

Brenes recordó que el Papa Juan Pablo II logró la instauración del día 2 de febrero, fecha en que se celebra la fiesta de Candelario o la presentación del Niño Jesús en el templo, como un día de oración para la vida consagrada.

“Habían dos personas, el anciano Simeón y la anciana Ana que eran consagrados al servicio del templo, entonces ellos esperaban ansiosamente al Señor, entonces el Santo Padre se motivó con esta experiencia para invitarnos a todos nosotros a orar por estos hombres y mujeres que siempre esperan y que están consagrados al Señor en una misión muy específica”, comentó Brenes.

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