Nicaragua

Presentan Isletas de Granada Paraíso de “La Mar Dulce” como atractivo turístico

En Granada Paraíso pueden los turistas disfrutar de islotes con características particulares en cada localidad, con disfrutes diversos en cada estancia

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Las 365 isletas de Granada proporcionan a los turistas modalidades diversas para realizar aventuras distintas cada día del año en medio del Gran Lago de Nicaragua. | skyscraperlife

Redacción Central |

En Granada Paraíso pueden los turistas disfrutar de islotes con características particulares en cada localidad, con disfrutes diversos en cada estancia

Las 365 isletas de Granada proporcionan a los turistas modalidades diversas para realizar aventuras distintas cada día del año en medio del Gran Lago de Nicaragua, a solo cinco kilómetros de la ciudad colonial de Granada, con una vegetación tropical flotante, con garzas y patos volando o flotando sobre canales de aguas tranquilas.

Los turistas que lleguen al lugar pueden disfrutar cada día del año en una isla diferente. Las Isletas de Granada son el sitio ideal para realizar esa aventura, porque este archipiélago forma una suerte de vegetación tropical flotante, donde hasta hace pocas décadas abundaban tiburones de agua dulce. Una de las especies acuáticas grandes que aún se hallan es el pez sierra.

Los colonialistas españoles bautizaron ese Gran Lago como Mar Dulce, el cual tiene una extensión de ocho mil 264 kilómetros cuadrados, que lo convierte en el más grande de Centroamérica y el segundo de Latinoamérica.

Especialistas locales señalan que en las isletas hay árboles frondosos, como la ceiba y el Guanacaste, así como abundantes frutas, entre ellas el mango, la naranja, el jocote, el coco y el aguacate.

Los lugareños y los turistas, armados de una simple cuerda fina y un anzuelo, atrapan peces en las orillas de las islas, sobre todo guapotes, una especie con un peso de hasta cinco libras, para completar los alimentos de un día de asueto.

Hoteles y restaurantes existen en el archipiélago, construidos sobre corrales de piedra volcánica. Algunos están en la península de Asese, donde los visitantes toman las lanchas que les llevan a las islas.

Los tiburones del lago están casi desaparecidos, no obstante, Maynor Acuña, conductor de una lancha de turismo, asegura que pescadores locales de sábalo real han capturado tiburones de regular tamaño en sus redes, mientras que por las noches se pueden ver cocodrilos en los pantanos, en las orillas de la península.

Para los turistas suele ser una ocasión poder reposar en hamacas bajo los árboles, tomando un poco de sol, entre la brisa del lago y el aire fresco.

Las isletas se pueden recorrer en un bote alquilado, algunas habitadas por familias nativas y otras convertidas en mansiones, hoteles y casas de verano rodeadas por las ramas de árboles que casi besan las aguas, en lo que podría considerarse una Venecia tropical.

El artesano Fernando Alemán, en punta El Ojoche, península de Asese, ofrece piezas labradas en madera de cedro, réplicas pequeñas de garzas blancas y grises, oropéndolas, chocoyos, gaviotas, patos chancho, gavilanes, tiburones, barcos de vela, yates y botes de remo. El artista señala que los que más compran esas joyas artesanales son los extranjeros, porque les gusta llevar algo típico del lago.

El Restaurante Asese, situado en tierra firme, es uno de los lugares para poder ingerir alimentos después de visitar las isletas, el cual ofrece filete de guapote a la plancha y guapote empanizado, con precios módicos, según el tamaño del pescado. También se ofrecen viajes en bote de motor, en el cual se pueden visitar pequeños islotes, como el Pico de Garza con una manzana de extensión, que ofrece servicio de bar y restaurante.

Además, también esa localidad tiene dos piscinas, rancho, kiosco, hamacas y kayak, donde la especialidad son comidas como el Asado a la Garza, tostones, frijoles, arroz, pico de gallo y salsa chimichurri. Los veraneantes pueden también practicar allí el Ski acuático.

También se ofrece al turista unas estancia más cómoda en el Hotel Jícaro Lodge, ecológico, amigable con el ambiente en una isla de siete mil metros cuadrados, donde se usa energía de panel solar, se recicla el agua, los productos de limpieza son biodegradables y la comida es a base de productos cien por ciento orgánicos, explica su gerente general, Howard Coulson.

En general, se puede decir que el ambiente se ve confortable en esta región rica en vegetación, con comunicación internacional mediante internet.

Con el auge del turismo en Nicaragua se desarrolló una opción en las Isletas de Granada, las que surgieron hace miles de años tras una fuerte erupción del volcán Mombacho.

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