Nicaragua y la Ley 779, un freno contra la violencia hacia las féminas

La Ley 779 eleva las penas para agresores y homicidas y establece un sistema de sanciones específicas encaminadas a acabar con la impunidad en torno a hechos de esta naturaleza

Por frenar la violencia y empoderar a las mujeres
Con la aprobación en este año de la Ley 779 contra la violencia hacia las mujeres y de reformas al Código Penal, el Gobierno Sandinista de Nicaragua devino en el séptimo país de América en tipificar el feminicidio y confirmó su disposición a luchar contra este flagelo. PL

La Ley 779 eleva las penas para agresores y homicidas y establece un sistema de sanciones específicas encaminadas a acabar con la impunidad en torno a hechos de esta naturaleza

Con la aprobación en este año de la Ley 779 contra la violencia hacia las mujeres y de reformas al Código Penal, el Gobierno Sandinista de Nicaragua devino en el séptimo país de América en tipificar el feminicidio y confirmó su disposición a luchar contra este flagelo.

Paralelo a la inclusión de esa figura en el cuerpo jurídico en Nicaragua, como ocurrió antes en México, Costa Rica, Guatemala, Chile, El Salvador y Perú, surgió la Comisión Nacional Interinstitucional y el Observatorio estatal para seguir la problemática.

La Ley 779 eleva las penas para agresores y homicidas hasta 30 años de cárcel y establece un sistema de sanciones específicas encaminadas a acabar con la impunidad en torno a hechos de esta naturaleza.

Para Sandra Ramos, directora del Movimiento de Mujeres, su aprobación fue un enorme paso a la reivindicación de los derechos de ese grupo humano, informó PL.

La ley criminaliza además el acoso sexual, la violencia sicológica, laboral, económica, y contiene elementos preventivos en busca de un cambio de cultural social y erradicación de la misoginia.

En Nicaragua las muertes violentas de mujeres son menores en relación con el resto de Centroamérica, pero la mayor atención de las autoridades al fenómeno y la consecuente toma de conciencia por las afectadas contribuyen a sacar a la luz crímenes antes silenciados o invisibilizados.

Por primera vez en la historia, las nicaragüenses pueden cerrar un año con una política de Estado destinada a restituir de manera progresiva los derechos arrebatados a ellas y a contrarrestar esa herencia.