Nicaragua

Ofrecen bellezas del Cañón de Somoto como turismo de naturaleza y aventuras

Una atractiva opción ofrecen en Madriz, donde pueden ver formaciones rocosas con más de 13 mil millones de años y aguas del naciente río Coco o Wanki

Cañón de Somoto
Las formaciones rocosas más antiguas e impresionantes de Nicaragua, con más de 13 millones de años de existencia, descubierta hace apenas ocho años por geólogos checos, son presentadas en las cercanías de la ciudad de Somoto, en el departamento de Madriz, donde los viajeros pueden hacer turismo de naturaleza y de aventuras. | elpueblopresidente

Redacción Central |

Una atractiva opción ofrecen en Madriz, donde pueden ver formaciones rocosas con más de 13 mil millones de años y aguas del naciente río Coco o Wanki

Las formaciones rocosas más antiguas e impresionantes de Nicaragua, con más de 13 millones de años de existencia, descubierta hace apenas ocho años por geólogos checos, son presentadas en las cercanías de la ciudad de Somoto, en el departamento de Madriz, donde los viajeros pueden hacer turismo de naturaleza y de aventuras.

Los especialistas señalan que se trata del Cañón de Somoto, formado por farallones de piedra volcánica de la Era Cuaternaria y el Mioceno, un cañón rocoso en cuyo fondo, donde a 250 metros corren las aguas del naciente río Coco o Wanki, que con sus 680 kilómetros, es el más largo de Centroamérica.

Los visitantes podrán apreciar el paisaje que se asemeja al que prevalecía en la evolución de la Tierra, cuando predominaban los grandes reptiles, por lo que el podrán apreciar la belleza escénica en Nicaragua mediante la acción erosiva del agua, por más de 13 millones de años, sobre una falla geológica, creándose el impresionante Cañón de Somoto.

En ese lugar nace el río más largo y caudaloso de Centroamérica, el río Coco, conocido también como Wanki, que tiene una extensión de 680 kilómetros de longitud y corre paralelo a la línea fronteriza con Honduras hasta su salida al mar.

Este lugar siempre estuvo allí, oculto e inaccesible, formándose desde la era del Cuaternario y Mioceno de Terciario Superior, hasta nuestros días, según expertos, porque aún continúa transformándose su fisionomía por el accionar de los constantes y cada día más violentos huracanes que afectan a Nicaragua.

En diciembre de 2004 un grupo de geólogos checos lo descubrieron por casualidad, mientras realizaban labores de investigación en el municipio de Somoto, fronterizo con Honduras.

Esta historia era conocida por los pobladores de El Espino, Las Papayas, Valle Sonis y El Guayabo y comunidades vecinas, que desde hace tiempo bautizaron este valle como la Estrechura de Namacambre, nombre que los indígenas chorotegas le daban a un árbol con propiedades mágicas, que la leyenda tenía como la virtud de desaparecer de un lugar y aparecer en otro, siempre dentro de la zona de profundos desfiladeros rocosos que dieron forma a la llamada estrechura de Namacambre, nombre tomado del prodigioso árbol.

El Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) considera que para los amantes de la naturaleza y del turismo de aventura, este lugar reúne todos los elementos necesario para disfrutar de sus paisajes, exótica fauna, altísimos acantilados, pequeñas cascadas que forman profundas pozas, peligrosos pasadizos que aceleran la adrenalina, enigmáticas cuevas llenas de murciélagos y playones cubiertos de piedras pulidas por la erosión, resultado del viaje hacia tierras bajas.

El Cañón de Somoto se encuentra a unos 13 kilómetros de Somoto, cabecera departamental de Madriz y que para recorrer todo su trayecto hay que prepararse para caminar sobre su pedregoso lecho, subir sus escarpadas paredes y cruzar flotando las heladas pozas que se forman bajo las cascadas, las que aumentan de altura a medida que entra el verano.

Se plantea que la ruta más larga empieza en el kilómetro 232, entrando por el río Tapacalí, que viene de las montañas de San José de Cusmapa y pasa cerca del puesto fronterizo de El Espino, luego baja hacia la derecha varios kilómetros donde su cauce, lleno de rocas irregulares presenta un panorama arcaico.

Las guías locales señalan que se avanza sobre el borde macizo del río, hasta llegar a una vuelta donde las aguas del Tapacalí se hunden entre riscos cada vez más altos hasta que se llega a un punto donde ya no es posible seguir el curso de la corriente por el playón de arena y piedras, porque allí las paredes de basalto se alzan a ambos lados a gran altura, dejando solo dos opciones: avanzar escalando los riscos o lanzarse al nado río abajo.

Se plantea que la mejor opción es una combinación de ambas, pues no se puede viajar todo el trayecto sobre las aguas a baja temperatura y tampoco se puede hacer por los peñascos, porque hay lugares que solo lo pueden pasar expertos alpinistas.

Asimismo señala que lo más fácil es avanzar sobre el río flotando sobre un neumático de camión o con ayuda de salvavidas, pero hay que tener cuidado cuando se camina sobre su lecho pedregoso, porque las rocas son muy resbalosas por la lama que las cubre.

Se subraya que la parte difícil y de mayor riesgo es escalar los riscos para avanzar sobre los bordes de los farallones que custodian el curso del río, pues allí se deben cruzar precipicios de gran altura.

Finalmente se plantea que después de cruzar un trecho con el agua a la cintura, el cauce se cierra y el agua se concentra en una corriente que corre paralela al farallón derecho, mientras que por la izquierda se abre la boca de una enorme cueva formada por la acción erosiva de la corriente.

La documentación de la zona señala que más abajo, las paredes rocosas bajan su nivel y el río sigue su curso normal hasta llegar al encuentro con el río Comalí, que viene de Honduras, dando nacimiento al río Coco.

El cañón tiene entonces dimensiones gigantescas, pues sus paredes rocosas llegan a medir hasta 250 metros de altura y su parte más estrecha forma una garganta de menos de cinco metros de angosto que se hace menor cuando el río llega a su mínimo nivel.

Sin lugar a dudas las aventuras son emocionantes y refrescantes, con su dosis de riesgo, pero resulta más interesante cuando se observa el entorno, pues además del agua y las rocas, el lugar tiene mucha vida animal y vegetal digna de admiración, como sus 15 tipos de orquídeas, cactus, bromelias, sacuanjoches y plantas parasitas que crecen entre las rocas.

En las aguas del río abundan especies de peces como la tilapia, sardina, babucha, bagres, guapote, nutria y se reporta la existencia de ejemplares de tortuga-lagarto.

El Cañón de Somoto, antes conocido como Estrechura de Namacambre, está dentro de un área protegida y fue declarado Monumento Nacional Cañón de Somoto en 2006.

Para los turistas que gustan de los deportes de adrenalina pura, existe la opción de contratar los servicios de especialistas en descenso con técnicas de rappel, para escalar los riscos y bajar por los farallones verticales con las medidas de seguridad.

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