Nicaragua

Mineros artesanos afrontan peligros para extraer broza de oro

El municipio de Bonanza es sede de la fiebre del oro, con alta presencia de mineros artesanales, quienes trabajan con mucho peligro y sufren sus malas rachas. Unos 380 mineros artesanales agrupados en dos cooperativas, la Mineros Artesanales de Bonanza (Minarbon), con 210 afiliados, y la Cooperativa de Pequeños Mineros (Cooppemin), con 170, laboran en […]

Mineros artesanales
Unos 380 mineros artesanales agrupados en dos cooperativas, la Mineros Artesanales de Bonanza (Minarbon), con 210 afiliados, y la Cooperativa de Pequeños Mineros (Cooppemin), con 170, laboran en minas que preparan equipos de cuatro miembros para extraer broza, una especie de piedra que requiere de equipos para triturarla y sacarle partículas de oro, con la que luego conforman lingotes para la comercialización. | internet

Redacción Central |

El municipio de Bonanza es sede de la fiebre del oro, con alta presencia de mineros artesanales, quienes trabajan con mucho peligro y sufren sus malas rachas.

Unos 380 mineros artesanales agrupados en dos cooperativas, la Mineros Artesanales de Bonanza (Minarbon), con 210 afiliados, y la Cooperativa de Pequeños Mineros (Cooppemin), con 170, laboran en minas que preparan equipos de cuatro miembros para extraer broza, una especie de piedra que requiere de equipos para triturarla y sacarle partículas de oro, con la que luego conforman lingotes para la comercialización, resalta un reportaje publicado en Managua.

Pero esa labor diaria no es tan fácil como puede pensar la población que está fuera del sector, porque tienen que abrir el túnel, buscar y extraer las rocas que aparezcan y llevarla a la empresa Hemco, que tiene contrato con ambas cooperativas para recibirle el mineral. No siempre tienen buena suerte y resulta que la mitad de ellos sufren penurias, pues a veces el dinero ganado es inferior al de los gastos que requiere localizar y sacar el mineral, por lo que quedan endeudados. Además, reconocen que cuando sacan buenos dividendos gastan mucho dinero en casas de juego y en barras bebiendo alcohol.

Uno de los problemas que se plantea en este oficio es que el peligro siempre está latente, pues bajan hasta 200 pies de la superficie, mediante túneles creados de forma artesanal por sus equipos, con poca protección y solo el 80 por ciento paga Seguridad Social, por lo que cualquier desastre resultaría peor.

Lo cierto es que se trabaja fuerte y se requiere de un poco de suerte, de abrir la mina donde realmente hay buena cantidad del metal dorado para salir airoso, de lo contrario se requiere de un buen control y cuando se tenga una buena semana, con carga valiosa, entonces solo gastar lo necesario y renunciar a ciertos placeres que cuestan mucho dinero y que a la larga proporcionan dolores de cabeza.

Para residentes en el municipio de Bonanza esa localidad se ha convertido en el lugar preferidos para mineros artesanos y aventureros, en una especie de un lugar importante del país para la búsqueda de oro, enriquecerse rápido y salir de la pobreza, situación que valoran como una fiebre de oro parecida a la que ocurrió en California, Estados Unidos, a mediados del siglo XIX.

Para algunos conocedores del sector, es necesario que las cooperativas impongan disciplina en el uso de medios de protección y adquieran cada vez más una posición de empresas, en que se incorporen progresivamente, de acuerdo a las ganancias, medios tecnológicos que puedan proporcionarles mejores beneficios económicos.

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