Nicaragua

Advierte Ineter del peligro de sismos en tierra firme

Directiva de Ineter señala la conveniencia de prepararse en tiempos de calma para evitar que terremotos en tierra firme destruyan viviendas menos resistentes

Redacción Central |

Directiva de Ineter señala la conveniencia de prepararse en tiempos de calma para evitar que terremotos en tierra firme destruyan viviendas menos resistentes

La directora de Geofísica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Angélica Muñoz, expresó recientemente a la prensa que los sismos que ocurran en tierra firme, o seca, como también se le llama, pueden causar más efectos destructivos a la población, aunque tengan magnitudes inferiores a los que suceden en zonas marinas.

Es por ello que debemos prepararnos en tiempos de calma, sobre todo procurar que las viviendas sean resistentes a los temblores, porque aunque sean de tres, cuatro o cinco grados, en la escala abierta de Richter, sobre todo cuando ocurren a profundidades de cero a 14 kilómetros.

Muñoz recordó que el 80% de los 235 temblores registrados en agosto pasado ocurrieron en la zona de subducción, que es el punto de choque entre las placas tectónicas Coco y Caribe, en el litoral del Océano Pacífico, y el otro 20% en tierra firme, a los que dieron más seguimiento, precisamente por las consecuencias que estos pueden ocasionar.

El jefe de proyectos de la Defensa Civil, Álvaro Rivas, señaló que existe una mayoría de la población de esta nación centroamericana que habita en zonas con muchas fallas geológicas, a pesar de las amargas experiencias como las del terremoto que hizo grandes daños en Managua, la capital, en el año 1972.

Subrayó que en la región costera del Pacífico también está ubicada una cadena volcánica que produce sismos, lo que obliga a redoblar la protección a la población en esa zona, pues también ahí ocurren sacudidas fuertes.

El Instituto Nacional de Información para el Desarrollo (Inide) señala que en el país existe una población de unos cinco millones 900 mil personas, pero que de ellos un aproximado al millón 400 mil residen en Managua, que proporcionalmente es muy superior al del resto del país, por lo que cualquier movimiento telúrico puede causar más estragos en su población.

Puntualizó que la capital nicaragüense tiene una extensión de 289 kilómetros cuadrados y es atravesada por 28 grandes fallas geológicas, más sus ramificaciones y otras de pequeñas longitudes, por lo que ocurren frecuentes sismos y recordó los de 1931 y 1972, que destruyeron la ciudad.

Datos demográficos de Inide señalan que prácticamente la mitad de la población de nuestro país, cerca de tres millones de habitantes, vive bajo la amenaza de un terremoto, porque están asentados en la región del Pacífico, donde se hace necesario prácticas en la población ante movimientos telúricos, con el objetivo de evitar muertes innecesarias.

Un dato muy significativo es que en el Pacífico está ubicado el llamado “anillo de fuego”, el cual es uno de los sitios que está considerado un lugar de alto riesgo sísmico de nuestro planeta, donde también existe una cadena volcánica, con seis de ellos activos, los que también pueden causar serios daños a la población con sus efectos, cuando emanan gases, piedras calientes, polvo volcánicos o lava.

En Managua todavía existen huellas del terremoto de 1972, cuando la ciudad tenía unos 500 mil habitantes y dejó una cifra alta de fallecidos, calculados en más de 10 mil, el cual tuvo una magnitud de 5.2 grados en la escala de Richter.

Ineter es la única institución de Centroamérica con vigilancia permanente de sismos, porque con una acción a tiempo por parte de la población tras conocerse la presencia del movimiento telúrico puede evitarse muchas muertes y esta es la tarea permanente de todo el personal que labora en esa institución, que se ha ganado el respeto y aprecio de todos los nicas.

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