Nicaragua

¡A 100 años, Zeledón vive!

En el centenario de su caída en combate, luchando contra el yanqui invasor, el General Benjamín Zeledón está más vivo que nunca en esta Nicaragua independiente y soberana, que lo recuerda y venera

General Benjamín Zeledón
General Benjamín Zeledón (pintura del artista nicaragüense Róger Pérez de la Rocha) | Róger Pérez de la Rocha

Redacción Central |

General Benjamín Zeledón
En el centenario de su caída en combate, luchando contra el yanqui invasor, el General Benjamín Zeledón está más vivo que nunca en esta Nicaragua independiente y soberana, que lo recuerda y venera

» El General Benjamín Zeledón (Por el General Augusto C. Sandino)
» Biografía del General Benjamín Zeledón

Aquí estamos, [email protected] sandinistas General, siguiendo tu ejemplo. Y siguiéndote, porque seguís y seguirás siendo el ejemplo para nuestro General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino

El General Benjamín Zeledón
(Por el General Augusto C. Sandino)

“Para la prensa mundial:

Hoy, 4 de octubre, entra el pueblo nicaragüense en el décimo octavo año de lucha anti-imperialista en Nicaragua.

Mucho se ha escrito con relación al origen de la intervención norteamericana en mi patria, pero cuanto más se escribe más se hace necesario mencionar fechas históricas como la del 4 de octubre de 1912, en que inicia en los círculos políticos de Nicaragua el proyecto para la celebración del escandaloso Tratado Chamorro-Bryan. Los rumores acerca de ese proyecto produjeron en aquel pueblo fuerte inconformidad y surgió una sangrienta revolución contra el vende-patria Adolfo Díaz, en aquel entonces Presidente de Nicaragua e instrumento de la piratería yanqui.

Dicha revolución dio principio en Managua, el 28 de julio de 1912 y terminó el 4 de octubre del mismo año con la muerte de nuestro héroe máximo General Benjamín Zeledón, quien con un puñado de patriotas lanzó al mundo, al rugir del cañón y bajo la lluvia de metrallas, su enérgica protesta por la intromisión del Gobierno yanqui en nuestros asuntos internos.

BENJAMIN ZELEDON, gran patriota, soldado valiente, su heroico sacrificio en aras de nuestra soberanía nacional no será olvidado. Su recuerdo vive en el corazón de todo buen hijo de Nicaragua.

Era yo en aquel entonces muy joven y estaba encargado de las haciendas de mi padre. El amor a mi patria, ayer como hoy, latía en mi corazón y seguí con el anhelo el desarrollo de los acontecimientos.

Niquinohomo, mi pueblo natal, está situado en las colinas del cerro Pacaya, a dos leguas de Masaya, hallándose esta ciudad en los bajos del cerro de Pacaya, en una preciosa y extensa llanura que desde mi pueblo ofrece a la vista un bellísimo paisaje.

En esa ciudad de Masaya, llamada por Rubén Darío Ciudad de las Flores, se encuentra la fortaleza de La Barranca, donde estaban atrincheradas las fuerzas del General Benjamín Zeledón contra los invasores norteamericanos y los vende-patria nicaragüenses, encabezados por los esbirros Emiliano Chamorro y Adolfo Díaz.

El 4 de octubre de madrugada, yendo yo camino de una de las haciendas de mi padre, escuché descargas de fusilería y ráfagas de ametralladoras en las hondonadas del cerro de Pacaya. Se oía después arreciar el formidable combate entablado entre dos mil marines norteamericanos, unidos a quince mil vende-patria nicaragüenses, contra quinientos hombres del General Zeledón, que se defendía heroicamente contra aquella oprobiosa avalancha humana. Los autonomistas nicaragüenses, con el prolongado sitio sufrido en aquella ciudad, tuvieron que comerse hasta sus cabalgaduras.

Nuestro corazón joven y patriota experimentaba desesperante inquietud, pero nada pudimos hacer en bien de la noble y grandiosa causa sostenida por el General Benjamín Zeledón; a las cinco de la tarde de ese mismo día, aquel apóstol de la libertad había muerto y en una carreta tirada por bueyes fue conducido su cadáver al pueblo de Catarina, convecino del mío, en donde hasta por hoy, bajo una lápida lamosa y semidestruida por la intemperie del tiempo se encuentran los restos de nuestro máximo héroe y gran patriota General Benjamín Zeledón.

Mérida (Yucatán), México. A 4 de octubre de 1929.
PATRIA Y LIBERTAD
A. C. SANDINO”

 

 

Biografía del General Benjamín Zeledón Rodríguez

Nació el 4 de Octubre de 1879, en la Concordia, Jinotega, y murió 33 años más tarde, en 1912, en Catarina, Masaya, en la misma fecha de su nacimiento, 4 de Octubre.

Hijo de Marcelino Zeledón Ugarte y de María Salomé Rodríguez, estudió la primaria en Escuela del Maestro Inocencio Aráuz. En 1895, a sus 16 años, lo enviaron a Tegucigalpa, a cursar la secundaria en el Colegio “El Espíritu del Siglo” dirigido por el Dr. y General Rafael Dávila. En 1899 obtuvo su Bachillerato y ese mismo año inicia su carrera universitaria. En 1900 retornó a Nicaragua, a seguir sus estudios de leyes. Y tuvo que impartir clases en una escuela pública y a domicilio en Managua.

El 19 de Mayo de 1903, que estalló en Chontales la revolución conocida como “Revolución del Lago”, encabezada por el Gral. Emiliano Chamorro, Zeledón tuvo que incorporarse a la guerra, al lado del Gral. Fernando María Rivas. Meses más tarde, el 17 de Septiembre de 1903, el Presidente Zelaya le extiende el título de Doctor en Leyes.

Como profesional del derecho y funcionario público fue Oficial Mayor de la Corte Suprema de Justicia, Juez de Distrito de lo Civil de Managua, Juez del Distrito de Rivas y de 1909 desempeña el cargo de Juez de Distrito de Minas en la Comarca “El Cabo” en el Departamento de Zelaya.

En 1905 se casó con una Señorita que había sido su alumna en su época de profesor, Ester Ramírez Jerez, con la que procreó 4 hijos. Benjamín, Marco Aurelio, Victoria y Olga.

En 1907 fue Síndico Municipal de Managua y a su iniciativa, el municipio le rindió un homenaje a Rubén Darío, en ocasión de su visita triunfal a Nicaragua.

Este mismo año Zelaya lo nombró Auditor de Guerra. Y en la lucha fratricida de El Salvador y Honduras contra Nicaragua, Zeledón peleó en la batalla de Namasigüe. En el propio campo de batalla fue ascendido a Coronel del ejército en atención a su heroísmo y valentía demostrada.

En 1909 cuando estalla en Bluefields la revuelta conservadora, Zeledón, a sus 30 años, desempeñaba el cargo de Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario ante el gobierno de Guatemala.

Derrocado Zelaya, en 1910 llega a la Presidencia de Nicaragua el Doctor José Madriz.

Después de fungir como Ministro de la Guerra, Zeledón sustituyó al Doctor Madriz en la Corte Internacional Centroamericana, con sede en Cartago, Costa Rica. Cuando el Doctor Madriz deja la Presidencia, Zeledón y toda la intelectualidad liberal parten al exilio, unos a México y otros a Costa Rica. Consecuencia de la contrarrevolución de 1910, llega a la Presidencia, después de Juan Estrada, Adolfo Díaz, quien nombró a Ministro de la Guerra al General Luis Mena.

Las contradicciones inter-conservadoras y ciudadanas por los Pactos Dawson y Castrillo-Knox y la entrega de la Aduana y el ferrocarril hacen estallar en 1912 el movimiento libero-conservador conocido como “La Guerra de Mena”.

Zeledón, que acababa de regresar del exilio, se unió a Mena y comandó las fuerzas en su calidad de General en Jefe, Zeledón atacó y ganó Tipitapa. Después marchó sobre Managua, pero la llegada de nuevos contingentes para el gobierno de Adolfo Díaz, obligaron a Zeledón a replegarse a Masaya, atrincherándose y presentando resistencia en dicha ciudad desde Agosto hasta Octubre de 1912.

Adolfo Díaz había obtenido la intervención directa de los Estados Unidos de Norteamérica, quienes enviaron al Comandante Butler con 412 marinos, 2600 soldados y 125 oficiales, en 8 buques de guerra que desembarcaron en Corinto el 15 de agosto.

El Contralmirante W. H. Souterthand estableció su cuartel en Granada y el Comandante Buttler en Corinto.

Sus altaneras notas dirigidas al General Zeledón, exigiéndole rendición y vía libre para los trenes, constituyeron un tremendo ultraje a la Soberanía y Dignidad Nacional. Zeledón respondió con letras de dignidad y patriotismo.

El General Luis Mena claudicó en Granada y fue deportado a Panamá. La resistencia mantuvo al General Zeledón, quien quedó abandonado, sin armas y desinformado. León y Jinotepe cayeron el 3 de Octubre. Masaya cedió sitio y al amanecer del 4 se tomaron el Coyotepe.

Varias son las versiones sobre la muerte del joven Doctor y General Zeledón. Unos dicen que cae acribillado por un caballería enemiga que le exigió rendirse, otros afirman que fue herido, capturado y fusilado poco después como reo de guerra; se cuenta también que su cadáver fue llevado en carreta y fue hasta amarrado a un caballo y exhibido por las calles y caminos entre Catarina y Niquinohomo.

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