Nicaragua

“No seremos disueltos ni perderemos nuestra identidad”

Nuestra confianza en la justicia y la misericordia del Dios amoroso nos anima a buscar ser acogidos en la perfección amorosa que el Padre dispensará un día a cada uno de los suyos

Redacción Central |


Nuestra confianza en la justicia y la misericordia del Dios amoroso nos anima a buscar ser acogidos en la perfección amorosa que el Padre dispensará un día a cada uno de los suyos

1 de Julio del  2012, Número 676

XIII ORDINARIO

 

ACTO PENITENCIAL

Dios sabe de qué barro nos hizo, por eso confiamos en su misericordia.

“Los humanos se acogen a la sombra de tus alas”. (Salmo 36,8). Señor, ten piedad.

“Señor, no te cierres a mi súplica”. (Salmo 55, 2).  Cristo, ten piedad.

“Oh, Dios, piedad, que me refugio en ti”. Señor, ten piedad.

El Señor tenga piedad de nosotros, nos perdone y nos llene de sus consuelos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración Colecta: Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por Jesucristo nuestro Señor…

Lectura del libro Del libro de la Sabiduría: 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las creaturas del mundo son saludables; no hay en ellas veneno mortal.
Dios creó al hombre para que nunca muriera, porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan quienes le pertenecen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 29)

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Toquen para el Señor, fieles suyos; den gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Segunda Lectura de segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 8, 7. 9. 13-15

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad.
Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.
No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos: 5, 21-43A

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de Él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ’¿Quién me ha tocado?’”. Pero Él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”. Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de Él. Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!”. La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

La enorme diversidad de saberes y creencias que circulan en la sociedad actual se hace manifiesta en la forma cómo se abordan las cuestiones relativas a la vida y la muerte. Ideas que abogan por la reencarnación o la aniquilación total después de la muerte, se afirman con insistente liviandad. La esperanza cristiana no se agota en la prolongación ni en la multiplicación de la existencia corpórea. La plenitud de la vida rebasa las fronteras de esta existencia finita y terrenal. Nuestra confianza en la justicia y la misericordia del Dios amoroso nos anima a buscar ser acogidos en la perfección amorosa que el Padre dispensará un día a cada uno de los suyos. No seremos disueltos ni perderemos nuestra identidad. Como personas únicas, liberadas de toda miseria humana, seremos partícipes de una comunión amorosa que nos redimirá de toda mezquindad. 

Profesión de fe.                                                                                                                                                

Celebrante: ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?

Fieles: Si, creo.

Celebrante: ¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro, que nació de María Virgen, padeció, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está en la presencia del Padre?

Fieles: Sí, creo.

Celebrante: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

Fieles: Sí, creo.

Celebrante: Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

ORACIÓN DE LOS FIELES

Presentemos al Padre las necesidades de todos los hombres junto con las de nuestra comunidad y las de cada uno de nosotros. Diremos: Señor aumenta mi fe.

— Por los misioneros y misioneras. Para que el Señor los llene de fortaleza para llevar a cabo su labor de anunciar el Evangelio. Oremos.

— Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Para que, como decía san Pablo, sepamos ser generosos con nuestros bienes y busquemos la igualdad entre todos.  Oremos.

— Por nosotros. Para que la celebración de la Eucaristía de cada domingo nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. Oremos.

–       — Escucha, Padre, los gritos de tantos que sufren porque no tienen lo necesario para llevar adelante a su familia. Oremos.

Oración: Recibe, Padre, estas  peticiones que te presentamos confiando en tu  poder y en tu bondad. Por Jesucristo… 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en sacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

PALABRA DE DIOS EN LA SEMANA

 

 LUNES

Amos 2, 6-16

Salmo 49

Mateo 8, 18-22

 MARTES

Efesios 2, 19-22

Salmo 116

Juan 20, 24-29

 MIÉRCOLES

Amos 5, 14-24

Salmo 49

Mateo 8, 28-34

 JUEVES

Amos 7, 10-17

Salmo 18

Mateo 9, 1-8

 VIERNES

Amos 8, 4-12

Salmo 118

Mateo 9, 9-13

 SABADO

Amos 9, 11-15

Salmo 84

Mateo 9, 14-17

NOTAS DE LA PARROQUIA

Santoral de la semana: Lunes: Otón.- Martes: Tomás.- Miércoles: Isabel.- Jueves: Antonio María Zaccaría.- Viernes: Mario Goretti.- Sábado: Fermín.- Domingo: XIV domingo ordinario. 

Cumpleañeros: Adelita García Siero (q.e.p.d).- Carlos Norori.- Luis Murillo.- Mario Rivas (el 7).- Diana Salgado. 

Difuntos: Mario José López.- Elsa Coca de Solís.- Luisa Fonseca de Coca.- Cdte. Tomas Borge (2 meses).- Graciela Vallecillo.- Ana Gabriela y Raquel de los Ángeles Rivas Pantoja. 

DIPLOMADO.- Sobre Doctrina Social de la Iglesia.- En el Seminario mayor la Purísima.- modalidad sabatino de8 a.m. a 12.45 p.m. Inicia el sábado 14 de julio y concluye el 14 de diciembre.- Costo: Inscripción C$100.00 y todo el curso C$2,000.00.- Profesores: Profesionales del alto prestigio.- Mayor información, con su párroco. 

Cantos: 

Entrada TEOTOKOS “LA QUE DIO LUZ A DIOS” 

¡Salve, María! ¡Teotokos, la Madre de Dios!

¡Salve, María! ¡Siempre Virgen y Madre de Dios!

En ti vemos ya nuestra resurrección,

Asunta al cielo estás. 

¡Salve, María! ¡Teotokos, la Madre de Dios!

¡Salve, María! ¡La Reina del cielo, la Madre de Dios!

¡En ti se regocija, toda la creación,

Pues por ti ya llegó la Palabra de Dios,

Nuestra Salvación!

¡Salve, María! ¡Teotokos, la Madre de Dios!

¡Salve, María! ¡La Reina del cielo, la Madre de Dios! 

 KIRIE VOCES

Señor, ten piedad

Ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad

Ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad

Ten piedad de nosotros. 

GLORIA DE MARLON

Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, de buena voluntad. (2)

Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos Gracias, por tu inmensa Gloria.

Dios Padre Eterno, Dios Hijo único Jesucristo, tú quitaste el pecado al mundo entero, ten piedad Señor ten piedad.

Dios Padre Eterno, Dios Hijo único Jesucristo, tú que estás a la diestra de Dios Padre, escúchanos, Señor ten piedad.   Solistas: Contra voces: Porque sólo Tú eres Santo – – – – – (Eres Santo) Sólo tú Señor – – – – – – – – – – – – – – (Señor) Sólo tú Altísimo, – – – – – – – – – – – (A, a, a, a, a) Jesucristo.   Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, de buena voluntad. Con el Espíritu Santo, en Gloria de Dios Padre. Amén Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, de buena voluntad. Amén.  

VEN, ESPÍRITU DIVINO

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.  

NADA TE TURBE

Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta, Sólo Dios basta, Sólo Dios basta, ¡Aleluya! (Bis)   COMO LO HIZO MARÍA   No sólo el vino y el pan, te venimos a ofrecer, queremos darte algo más, te entregamos nuestro ser. Como lo hizo María que tu mensaje escuchó, y dijo un sí generoso, para aceptar su misión (Bis) Quedan sobre el altar, nuestras vidas oh Señor, haz que sepamos luchar para conservar Tú amor.   SANTO SOLEMNE   Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del universo, llenos están el cielo y la tierra de tu gloria; Hosanna. Hosanna, Hosanna, Hosanna en el cielo (Bis) Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en las alturas; Hosanna.  

LA PAZ ESTE CON NOSOTROS

La paz esté con nosotros (x3) que con nosotros siempre, siempre, siempre esté la paz. Queremos paz para el mundo, pedimos paz para el mundo, queremos paz para el mundo, que con nosotros, siempre, siempre, siempre esté la paz.   CORDERO ROCK   Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo Ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros (Bis) Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo Danos paz, danos paz, danos siempre la paz.  

SIERVO POR AMOR  

Una noche de sudor, en una barca en pleno mar, mientras el día amanece ya, aún sus redes vacías están, pero la voz que te llama, otro mar te enseñará y a la orilla de sus corazones, sus redes lanzarán. Ofrece toda tu vida como María al pie de la cruz: Y serás, siervo de todo hombre, siervo por amor, sacerdote de la humanidad. Avanzaba en el silencio, entre lágrimas esperaba que la semilla antes esparcida, cayera sobre tierra fértil, de fiesta está tu corazón, porque el trigo que ondea ya, ha madurado bajo el sol y se puede almacenar.  

LA GUADALUPANA  

Es María la Blanca Paloma (2) que ha venido de América (3) a traer la paz. Es por eso que los colombianos (2) la llamamos madre (3) Madre de bondad.   Pastorcillos humildes de Fátima (2) la vieron muy triste (3) por tanta maldad. Les mandaste rezar el rosario (2) por los pecadores (3) para hallar la paz.  

HOY HE VUELTO  

Cuántas veces, siendo niño, te recé, con mis besos te decía que te amaba, poco a poco, con el tiempo, alejándome de ti, por caminos que se alejan me perdí. (X2) Hoy he vuelto, Madre, a recordar, cuántas cosas dije ante tu altar, y al rezarte puedo comprender que una madre no se cansa de esperar. (x2) Al regreso, me encendías una luz, sonriendo desde lejos me esperabas, en la mesa la comida aún caliente y el mantel, y tu abrazo en mi alegría de volver. (X2) Aunque el hijo se alejara del hogar, una madre siempre espera su regreso, que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor es su madre y el regalo de su amor. (X2) ( Con la colaboración del padre Antonio “Toñito” Castro, de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Managua)

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