Nicaragua

Nicaragua en Rio+20: Economía verde privatiza la riqueza y socializa la pobreza

Ofrecemos la intervención del Padre Miguel D´Escoto Brockmann, ministro asesor en Relaciones Internacionales del Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, en la Conferencia Cumbre de Naciones Unidas Rio+20

Redacción Central |

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Ofrecemos la intervención del Padre Miguel D´Escoto Brockmann, ministro asesor en Relaciones Internacionales del Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, en la Conferencia Cumbre de Naciones Unidas Rio+20

Señora Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anfitriona de Rio+20

Señor Sha Zukang, Secretario General de esta Conferencia,

Queridos hermanos y hermanas,

Reciban todos y todas el más caluroso saludo Sandinista de parte del Presidente Comandante Daniel Ortega Saavedra—en cuya representación estoy aquí en Río hablando hoy con ustedes.

Pareciera que fue apenas ayer que se celebró aquí, en esta linda y hospitalaria ciudad de Río de Janeiro, la Cumbre de la Tierra, que en verdad fue la más importante reunión en defensa de la Madre Tierra jamás realizada por la humanidad.

Pero, en realidad, no fue ayer. Eso ocurrió hace ya 20 años y, por no haber acatado todo lo que se advirtió en Rio en 1992, miles y miles de especies vivientes, cuyo desarrollo evolutivo tomó muchos millones de años, están condenadas a desaparecer en el curso de la vida de los aquí presentes.

Este cataclísmico proceso de desaparición de las especies se convierte en algo irreversible una vez alcanzado y superado el máximo nivel de daño tolerable por cada una de las diferentes especies. Para impedir que el resto de las especies, incluyendo la humana, también desaparezcan, era imperativo que en esta Cumbre de Rio+20 se acordaran medidas heroicas, drásticamente generosas.

Aquí en Rio de Janeiro, aún retumban las vibrantes, firmes e importantísimas palabras pronunciadas hace 20 años, en la Cumbre de la Tierra, por el Comandante Fidel Castro Ruz, nuestro profeta mayor en estos días de dolor y zozobra, pero también de esperanzas.

“Una importante especie biológica”, nos decía Fidel en ese entonces, “está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.”

Y continua: “Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo.”

Fidel concluye sus observaciones diciéndonos “La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan… Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta… Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”

Es por eso que hoy, 20 años después de que Fidel nos hiciera esa advertencia, yo me dirijo a Ustedes, queridos hermanos y hermanas, con tristeza, con pesar pero también con una inmensa gratitud hacia Brasil por haberse esforzado tanto y, por haber sacado, el mejor documento posible; por haber asumido la tarea, nada envidiable, de reconciliar lo irreconciliable, manteniendo en vigencia la Cumbre de la Tierra, incluyendo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. En el documento final se logró, tal como lo expresó nuestra anfitriona, que la erradicación de la pobreza fuera aceptada como el mayor reto de la humanidad, se adoptaron los objetivos de desarrollo sostenible y a nosotros nos agradó que haya mencionado los derechos de la Madre Tierra. No obstante, hay que señalar que la llamada “Economía Verde”, de que tanto se habló en ésta Cumbre, y tanto se recoge en el documento final, no es más que el ambientalismo del capitalismo, que privatiza la riqueza y socializa la pobreza. Hermanos y hermanas, con estos conceptos lo único que lograremos es acelerar nuestra destrucción de la creación de Dios, nuestro Señor.

Con tristeza por haber constatado nuevamente que en nuestra Organización de las Naciones Unidas no es posible sacar un documento vinculante a la altura de las exigencias que la crítica situación de nuestro planeta y la sobrevivencia de nuestra propia especie nos exigen. Nuestro documento final representa otra oportunidad desaprovechada; una repetición de Copenhague, de Cancún y Durban. Es una declaración que aportará casi nada para la lucha por nuestra sobrevivencia como especie.

Con pesar porque nuestra declaración final no recoge, para nada, los conocimientos y la sabiduría de nuestros pueblos originarios que nos enseñan a convivir en armonía con la Madre Tierra y con nuestra propia especie humana. No recoge tampoco los valores centrales de todas nuestras diferentes religiones y tradiciones ético-filosóficas como son el amor, la justicia social, la defensa de la vida y la solidaridad.

No obstante, independientemente de Rio+20, se percibe también una creciente luz de amor y solidaridad con la Madre Tierra y con la humanidad. Una luz de vida y esperanza que nos viene del Sur. La semilla que sembró el gran profeta de nuestro tiempo, el Comandante Fidel Castro Ruz, en la heroica y siempre solidaria hermana Republica de Cuba, está dando sus frutos por toda nuestra Patria Grande, América Latina y el Caribe, mientras que en la propia Cuba, la Revolución se sigue robusteciendo con el Presidente Raúl Castro Ruz. Aplaudimos su intervención aquí en Rio+20, corta pero contundente.

Después de Cuba, fue en la pequeña, heroica, antiimperialista y martirizada Nicaragua de Sandino y de Darío, de Morazán y de Bolívar, donde se vieron los primeros destellos del Alba de oro cuya propagación y extensión es ya algo indetenible. Con el Comandante Daniel Ortega Saavedra nuevamente presidente, el pueblo de Nicaragua ha recuperado su derecho a gobernar y a defender, con toda su alma, los derechos de la Madre Tierra.

Después de Fidel y de Daniel, el Señor nos envió a otro gran profeta, el queridísimo y mundialmente admirado por los pobres, los desposeídos, los hambrientos y todos los amantes de la paz y la justicia, el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, que ha convertido a su patria, la República Bolivariana de Venezuela, en el centro neurálgico de la revolución ecológica y humanitaria en toda nuestra América latina y caribeña.

Poco después vimos aparecer como presidente de la hermana República Plurinacional de Bolivia al Presidente Evo Morales Ayma, Héroe Mundial de la Madre Tierra. Bolivia ha puesto a la orden del día los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos originarios alrededor del mundo.

Con la aparición de Rafael Correa Delgado en la presidencia de la hermana República de Ecuador y con su Revolución Ciudadana, vimos fortalecer más el movimiento libertario en nuestra Patria Grande. La iniciativa Yasuní-ITT es un ejemplo claro de cómo es posible convivir con nuestra Madre Tierra sin causarle daños que repercuten contra nosotros mismos ya que, aunque ella puede vivir sin nosotros, nosotros no podemos vivir sin ella.

En San Vicente y las Granadinas, Dominica, como también en Antigua y Barbuda, los Primeros Ministros Ralph Gonsalves, Roosevelt Skerrit, y Winston Baldwin Spencer se han sumado a nuestro gran movimiento libertario. Aunque en Honduras el imperio logró, mediante un golpe de Estado militar, sacar al presidente José Manuel Zelaya, sabemos que el valiente pueblo hondureño sabrá defender sus ideales democráticos. Al hablar de golpe de Estado, quiero expresar la inclaudicable solidaridad de Nicaragua con el presidente del Paraguay, Fernando Lugo Méndez, contra quien, la derecha stroessnerista de su país está queriendo consumar lo que solo podemos caracterizar como un golpe de Estado.

No podemos dejar de mencionar el importantísimo papel que Brasil, con Lula, jugó para profundizar la unidad y lograr una eventual consolidación formal de nuestra Patria Grande latinoamericana y caribeña. Eso es algo que ha seguido, sin interrupción alguna, bajo la Presidencia de Dilma Rousseff, nuestra querida anfitriona. Aprovechamos la ocasión para enviar nuestros más fraternos saludos y parabienes al gran Lula.

Argentina, con Nestor Kirchner primero y ahora con Cristina Fernández de Kirchner, ha vuelto a ser país emblemático de la dignidad latinoamericana que lucha por la paz, la unidad y la solidaridad pero que no está dispuesta a permitir que violenten su independencia, soberanía o integridad territorial. Nos solidarizamos con Cristina en su valiente lucha por que se nos devuelva Las Malvinas. Digo, se le devuelva a Argentina, pero también a nosotros, porque Las Malvinas son parte integral e inseparable de nuestra Patria Grande latinoamericana y caribeña.

Expresamos nuestro cariño, respeto y gratitud al Señor Sha Zukang, Secretario General de esta Conferencia. Son los Jefes de Estado, y no los funcionarios de la ONU, los únicos que pueden cambiar o reinventar nuestra Organización para que sea capaz de emitir los necesarios acuerdos vinculantes y tenga la facultad de tomar, dentro del marco de la noviolencia activa y creativa medidas coercitivas para lograr su acatamiento; para que no siga siendo instrumento de ningún Estado; para que no permita que se sigan cometiendo las ya frecuentísimas y criminales guerras de agresión con total y absoluta impunidad y para que se respeten los derechos de la Madre Tierra.

Nosotros, con el propósito de asistir a los Jefes de Estado y de Gobierno, sobre cómo se podría hacer esta reinvención, hemos preparada una propuesta de Reinvención de la ONU que pronto haremos circular en siete idiomas, los seis idiomas oficiales de hoy, mas portugués que proponemos sea también declarado idioma oficial de las Naciones Unidas.

Me complace poderles informar que Nicaragua se ha convertido en el primer país Miembro de la ONU que formalmente ha aceptado la propuesta de Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad, una de las tres partes que integran nuestra propuesta para la reinvención de la ONU. Esta propuesta recoge lo esencial de la Carta de la Tierra, de la Declaración de Cochabamba y la elaboramos con la indispensable colaboración de nuestro muy querido hermano, Leonardo Boff, después de amplias consultas con expertos en nuestras cinco regiones geográficas.

El Presidente Ortega, fiel discípulo de Jesús de Nazaret y de Fidel, se encargó de que esta Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad fuera conocida hasta en los lugares más recónditos de Nicaragua, en todos los colegios y universidades como también por toda la ciudadanía, entre quienes la Declaración ha generado niveles de interés y entusiasmo que la declaración final de Rio+20 jamás podría generar en ningún lado.

Muchas Gracias por su amable atención.

Permítanme terminar mi intervención invocando a Nuestra Señora de Aparecida para que interceda por nosotros y nosotras y nos ayude a sobrevivir los cataclísmicos fenómenos naturales que se aproximan pero, que nosotros aun no parecemos tomar con la seriedad que merecen ser tomados.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo-El 19 Digital)

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