Una viviendas ubicada al final de una de las calles del Anexo de Villa San Jacinto constituía uno de los puntos más peligrosos de la zona
Uno de los puntos más peligrosos del Distrito VII de la capital, donde una vivienda servía de dique a las fuertes corrientes que descendían desde el sur e inundaban hasta casi el techo a unos 41 hogares, quedó eliminado por la Alcaldía de Managua.
Según informó la Alcaldesa Daysi Torres, la casa, ubicada al final de una de las calles del Anexo de Villa San Jacinto, terminó de ser derrumbada este domingo para iniciar obras de drenaje en el lugar y facilitar la circulación de las corrientes.
La Alcaldía compró el inmueble a un costo de 28 mil dólares luego de meses de negociaciones con la propietaria de la vivienda que obstaculizaba el libre paso de las aguas.
Rodeada de los pobladores beneficiados con la medida, la edil capitalina añadió que con esa acción "estamos devolviendo el derecho a la gente a vivir en tranquilidad, sin zozobra, a tener a sus hijos con seguridad, que es el mandato que tenemos del comandante Daniel Ortega y de la compañera Rosario Murillo, de dar respuestas inmediatas en la medida de nuestras posibilidades, buscando siempre cómo salvar vidas que es lo más importante".
La última situación de emergencia en la zona fue el pasado 29 de mayo en horas de la noche, cuando las aguas irrumpieron en las humildes viviendas y el nivel subió hasta 2 metros 40 centímetros.
Gracias a la acción oportuna de la Juventud Sandinista, Defensa Civil, activistas de Sinapred, personal de la municipalidad y pobladores de las zonas vecinas, se evitó una tragedia con víctimas.
La Alcaldesa señaló que en el Distrito VII de Managua hay ubicado nueve puntos críticos, pero el del Anexo de Villa San Jacinto, era considerado un punto A, por su nivel de peligrosidad y el riesgo que corrían los vecinos.
Por su parte, don Manuel Salvador Reyes Velásquez, refirió que tienen 29 años de vivir en ese lugar y fue hasta en la década de los años 90 cuando se pobló más este sector que comenzaron a darse las inundaciones.
"Ningún gobierno nos dio respuesta, cada invierno eran las inundaciones y cada año subía más el agua, a tal grado que en mayo, allá en el tope el agua subió a metro y medio o más, en la casa que se derrumbó el agua subió dos metros cuarenta centímetros", resaltó el poblador.
"Hoy podemos despertarnos en la noche sin preocupación cuando esté lloviendo", dijo.
"Se lo agradecemos a Dios, al Gobierno del comandante Daniel y de la compañera Rosario, a las autoridades edilicias, a nuestra querida alcaldesa Daysi Torres y a nuestro delegado Julio Cuadra que fue uno de los que en realidad trató de buscar una solución", expresó.
En este sector hay 63 viviendas, de las cuales 41 eran las que se inundaban, y los afectados eran unos 435 pobladores.
(Redacción Central La Voz del Sandinismo-El 19 Digital)