El Comandante Tomás Borge fue factor clave para la reconciliación que trajo la paz en Nicaragua

Así lo manifestó este miércoles en la noche el Cardenal Miguel Obando y Bravo durante los actos oficiales en memoria del destacado dirigente sandinista

Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo
Así lo manifestó este miércoles en la noche el Cardenal Miguel Obando y Bravo durante los actos oficiales en memoria del destacado dirigente sandinista el19digital

Así lo manifestó este miércoles en la noche el Cardenal Miguel Obando y Bravo durante los actos oficiales en memoria del destacado dirigente sandinista

El aporte del comandante Tomás Borge Martínez en los diferentes momentos históricos del país, fue fundamental para lograr la paz y la reconciliación en nuestra nación, expresó este miércoles en los actos oficiales en memoria del destacado dirigente sandinista, Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo.

Obando y Bravo brindó los Santos Oleos a los restos mortales del Comandante Tomás Borge, durante los actos oficiales de Estado, que brindó el Gobierno Sandinista del comandante Daniel, al que asistieron representantes de todos los Poderes del Estado, familiares, delegaciones de países amigos y centenares de miles de nicaragüenses de toda la nación.

En sus palabras el guía espiritual de los nicaragüenses, reconoció en el comandante Tomás Borge Martínez a un hombre que desde su posición política y de líder sandinista, fue un “factor clave para el dialogo en la búsqueda de la reconciliación que trajo la paz en Nicaragua”.

“Ya el comandante Tomás Borge no estará físicamente entre nosotros, pero deja un legado a su familia y al pueblo nicaragüense”, subrayó el prelado, calificando al líder sandinista como “un revolucionario con el más alto grado de patriotismo, amando a Nicaragua sin importarle su propia vida”.

En sus palabras el líder católico brindó sus oraciones para que el comandante Tomás este en los brazos de Dios.

“La fe ve en la muerte una liberación de velos y ataduras, la llegada a la meta y una vida en plenitud con Dios, es la llegada a la morada definitiva, tras un penoso caminar por este valle de lagrimas por muy lujoso que se describa, Dios colma de todo deseo la dicha completa, el fallecido ha llegado a la alegría de Dios”, subrayó el prelado.

Indicó “la tristeza oprime a los que se quedan, desearían retenerlo para siempre, pero la muerte viene a dar un buen corte irreparable, el difunto se va a la dicha, pero sus familiares quedan en la prueba, el dolor de esta prueba solo se mitiga con el pensamiento de su victoria, toda muerte por más que venga anunciada tiene siempre algo inesperado y sorpresivo, vivimos en la situación de una acampa sin saber cuando llegara la orden de levantar la cámpala para seguir la marcha adelante, cada uno que se va enseña un poco más sobre nosotros mismos, aunque la enseñanza sea muy costosa”.

Recordó que todo aquí es transitorio, no tenemos una ciudad permanente sino que vamos buscando la futura, la casa, el piso es una constante preocupación desde que uno se siente responsable de su propia vida y de una familia.

Dijo que la casa, es un lugar de acogida, de paz, de intimidad, un refugio, lo mismo para el niño que para el anciano, que recibe al nacer y se abandona al morir porque somos huésped, transeúntes y todo aquí es transitorio, pero la fe enseña que tenemos una morada permanente.

“Jesús promete en la casa de mi padre ‘hay muchas moradas, yo me voy a preparar un lugar y volveré a recogeros para que estén para siempre conmigo’. Nuestra patria es el cielo, el dolor de la separación no debe enturbiar la visión de la esperanza, sino al contrario en la esperanza debemos encontrarle aditivos en el dolor”, resaltó.

Advirtió que “sabemos por la fe, que la vida es una continuación, que la vida que acaba puede brotar una vida que empieza para no tener fin, la vida no se quita, solo se transforma, la vida tiene sus cosas, es algo provisional morir, es una parte de la vida, la tienda se desmorona pero en la patria tenemos una morada indestructible sabemos que Cristo está ahí y nos tiene preparado un lugar para que donde este él estemos también nosotros”.

Resaltó su Eminencia que la fe cristiana nos dice que la vida humana no cae en el vacio de la nada con la muerte, sino en la plenitud de la comunidad de vida con Dios, la muerte es oscuridad que hereda tristeza, la vida en Dios es luz portadora de esperanza, Jesús es descanso para los que ya llegaron a la casa permanente y camino, verdad y vida para lo que estamos en marcha.

Concluyó pidiendo a Dios a través de una oración, que reciba al comandante Tomás Borge Martínez, “a quien mandó a salir hoy de este mundo y que no olvide, sino que sus ángeles lo reciban y lo introduzcan al cielo”.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo-El 19 Digital)