Nicaragua

La juventud es el principal motor del modelo de salud familiar que impulsa el gobierno sandinista

Tras cinco años de buen gobierno, los jóvenes son los que más identifican los cambios que se han venido generando en el sistema de salud

V Congreso Nacional de la Juventud Sandinista 19 de Julio
V Congreso Nacional de la Juventud Sandinista 19 de Julio. | Jairo Cajina

Redacción Central |

Tras cinco años de buen gobierno, los jóvenes son los que más identifican los cambios que se han venido generando en el sistema de salud

El compañero Gustavo Porras, dirigente de la Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD) dijo este sábado a los asistentes al V Congreso Nacional de la Juventud Sandinista 19 de Julio, que los jóvenes son el principal motor del modelo de salud familiar y comunitario que impulsa en esta segunda etapa de la Revolución el Gobierno Cristiano, Socialista y Solidario dirigido por el comandante Daniel.

Porras explicó el desafío que enfrenta el actual sistema de salud, el cual todavía sobrevive en medio del pensamiento neoliberal que nos llevó a un retroceso de la salud durante 16 años.

Al hacer una síntesis de lo que vivió el pueblo nicaragüense en el tema de la salud durante los años 1990 a 2006, Porras identificó los principales retrocesos y planteó las principales acciones y desafíos que el Gobierno revolucionario del Frente Sandinista está realizando para lograr configurar nuevamente un sistema de salud que esté pensado para todos y todas los nicaragüenses.

Porras explicó que a estas alturas en nuestro sistema de salud todavía sigue permeado por un pensamiento neoliberal, donde todo se compra y se vende.

Con la derrota electoral del Frente Sandinista en 1990, se impuso un pensamiento neoliberal con una fuerza de un ajuste estructural brutal y unas fuerzas de unas medidas de shock brutal en términos económicos, expuso.

Desde ese entonces indicó que “todo está determinado por las relaciones de compra y venta y todo está determinado por las relaciones privadas, los privados determinan todo, esa es la lógica del mercado”.

Como consecuencia de ese ajuste estructural forzado, el dirigente detalló que entre 1989 y 1990, “en un año se redujo el presupuesto de salud a la mitad, el presupuesto de salud era de 135 millones de dólares en 1989 y en 1990 bajó a 70 millones de dólares”.

“Esto que son cifras frías, no son frías en la realidad, significa que vos estás atendiendo a la gente con una cantidad de dinero para entregarle sus medicinas, hacerles sus placas en medio de una situación difícil, y de la noche a la mañana, en término de un año, dejaste de tener la mitad de los recursos, entonces ya no había medicina, ya no había placas, ya no había cómo mantener los edificios, ni cómo reparar la flota vehicular ni los equipos” comentó Porras.

Para Porras, con el comienzo de los 16 años neoliberales y por medio del ajuste estructural se impulsó la privatización del gasto en salud.

“El gasto de salud, en vez de ser el gasto público, el gasto que el Estado tiene para mantener los beneficios sociales a las personas, a los nicaragüenses, comenzó a ser privatizado, ya no era de las personas, era tu dinero privado que tenía que sacar la persona para poder pagar la medicina, para poder tomarse un examen de laboratorio o una radiografía”.

A su juicio eso se fue imponiendo y fue transformándose en una forma de pensamiento y aceptación del pueblo nicaragüense que llevó a un proceso de deterioro de su salud.

“En términos humanos, la privatización del gasto fue la peor barbarie que podemos haber vivido” afirmó.

Por otro lado, la privatización del sistema de salud se tradujo en un rechazo del sistema a la demanda de la población para hacer uso de los servicios de salud.

Según Porras, durante esos 16 años, la población era rechazada institucionalmente y por actitudes de los trabajadores de la salud.

“Había un rechazo oficial de la demanda, la gente comenzó a aceptar que mejor no iba al centro de salud, eso significa automedicación”.

Porras explicó que la privatización hizo que en Nicaragua se redujera la oferta de servicios de salud.

Con todos los cambios que estaba sufriendo el sistema, también se creó un negocio con las medicinas, las cuales pasaron del sistema público a manos privadas.

Según Porras “el mercado de medicinas en nuestro país es el segundo rubro de importación después del combustible, a esta altura importamos, como país, casi 150 millones de dólares en medicina al año”.

El sindicalista calificó ese traspaso del control de las medicinas como un “negociazo en el cual el 50% era ganancia neta, porque el mercado de medicina es un mercado que está sin ninguna regulación”.

Al liberal el mercado de los medicamentos, se disminuyó las posibilidades de la gente a acceder a sus medicamentos, aseguró Porras.

Privatización de la seguridad social y de la formación de recursos humanos, otro error del sistema neoliberal

Porras también recordó que durante los 16 años de gobiernos neoliberales se privatizó la seguridad social, desarticulando el sistema único que la Revolución había heredado a los nicaragüenses en el cual la atención de salud garantizaba atención a todos por igual.

Así mismo explicó que se produjo la privatización de los recursos humanos en salud, esto hizo que el sector salud no creciera.

“Cuando dejamos el gobierno en 1990 habían 21 mil 730 trabajadores de la salud, el 2006 cuando recuperamos el gobierno, en la nómina habían 21 mil 740 trabajadores de la salud, no se creció en trabajadores de la salud” comentó Porras.

De igual forma el sistema neoliberal privatizó la formación de especialistas, llegando a reducir hasta en 25 cupos las residencias médicas que hoy, tras 5 años de Buen Gobierno, se mantienen en 300 médicos residentes.

Otro de los errores que heredamos del sistema neoliberal fue la abolición del papel rector del Ministerio de Salud (MINSA), indicó Porras.

“Eso lo abolieron porque como todo el sistema que encontramos en el Estado fue permeado por los proyectos”.

“No había un Ministerio de Salud que tenía unas políticas rectoras, los proyectos eran los que tenían sus políticas y eran pedazos de pedazos” afirmó y agregó que incluso la ejecución presupuestaria era privatizada por el método de la tercerización.

Según Porras, tras 5 años de Buen Gobierno en esta segunda etapa de la reunión, los jóvenes son los que más identifican los cambios que se han venido generando en el sistema de salud, mediante la implementación de un modelo de familia y comunidad.

“Es tan humilde este momento que estamos viviendo de transformación, que la juventud es la que más lo identifica, la que más claramente lo mira”.

Manifestó que por esos cambios promovidos para el mejoramiento de las condiciones de salud es que la juventud se identifica con el Sandinismo.

“Hay una afinidad porque es una fuerza transformadora el Sandinismo, por eso la juventud se identifica con el Sandinismo, se ven las diferencias, el joven debe notar las diferencias mucho más rápidamente que nosotros”.

Porras aseguró que en estos 5 años se ha ido revirtiendo la situación desastrosa en la que quedó el sistema de salud.

“Lo que fuimos haciendo es el proceso inverso, contra la privatización del gasto lo que había que hacer era decretar la gratuidad, eso significaba buscar fondos, mecanismos y financiamientos para poder solventar el problema”.

La demanda, comentó, se restituye y la gente comienza a demandar y a exigir porque tiene derechos.

Esto llevó a que los servicios de salud se multiplicaran por dos, “las consultas se duplicaron, las operaciones se duplicaron, los egresos se duplicaron” indicó Porras.

La declaración de la gratuidad de la salud influyó para fortalecer el papel del Minsa, garantizar el abastecimiento, y rearmar institucionalmente la formación de recursos humanos.

No obstante Porras valoró que “ya no podemos ver un sistema de salud, donde no esté la juventud, donde no esté la Promotoría Social Solidaria, donde no esté el Amor a los Más Chiquitos”.

Según él, la base de Promotoría de la Salud es el Amor a los Más Chiquitos, “porque es el proceso de promover la salud desde el nacimiento, eso no se hace solo”.

Finalmente reiteró a los jóvenes que el gran reto de la juventud, es que los nuevos médicos salgan con “esa sensibilidad social, conceptos Cristianos, Socialistas y Solidarios que necesitamos que tengan”.

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