Nicaragua

Daniel y Rosario asisten a misa por día de los Fieles Difuntos

Fue oficiada por el Cardenal Miguel Obando y Bravo

Daniel y Rosario asisten a misa
Daniel y Rosario asisten a misa por día de los Fieles Difuntos. | César Pérez

Redacción Central |

Fue oficiada por el Cardenal Miguel Obando y Bravo

Una solemne Misa en Honor a los Fieles Difuntos, fue celebrada este 2 de noviembre en la Universidad Católica (UNICA), la cual fue oficiada por Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo, y en la que estuvieron presentes el Presidente Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo.

El Cardenal Miguel, en su homilía brindada junto a Monseñor Eddy Montenegro y Monseñor Francisco Castrillo, hizo énfasis en el verdadero cristianismo el cual está fundamentado en la práctica de la solidaridad, el amor, la paz y la justicia, preferencialmente con los más pobres.

Su Eminencia valoró que “al final de nuestros días, seremos juzgados por el Amor, el Amor a Dios y el Amor a nuestros semejantes… amar en profundidad es amar como Cristo nos amó, amar en profundidad es la base de la Solidaridad y de la Paz”.

En el servicio religioso también estuvieron presentes familiares del Presidente Daniel y la Compañera Rosario, funcionarios del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y miembros de diferentes organizaciones sociales.

Durante la Misa, hijos, nietos y nueras de Daniel y Rosario participaron en la proclamación de la palabra, dando lectura a versículos tomados del Libro de la Sabiduría, los Salmos y la Primera Carta del Apóstol San Juan, entre otros.

El Evangelio del día fue tomado de San Mateo, el cual hace referencia a la práctica de valores cristianos entre los que destaca el verdadero amor al prójimo y la opción preferencial por los pobres, que son el mismo rostro de Dios.

Su Eminencia destacó que en el Evangelio, Jesús nos dice: “cuando venga el Hijo del Hombre apartará a los unos de los otros y premiará a los que han practicado la virtud de la caridad, la solidaridad, el amor al prójimo con hechos, con acciones, y no con palabras que se lleva el viento”.

“A esos les dirá: vengan benditos de Mi Padre, tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo, porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, encarcelado y fueron a verme”.

Por el contrario “a los que han sido indiferentes, a los que no se compadecieron por sus hermanos, a los que no fueron solidarios, ni caritativos, les dirá el Señor: apártense de mí, malditos, vayan al fuego preparado para el Diablo y sus ángeles” señaló el Cardenal Miguel.

Para explicar mejor el mensaje, Su Eminencia usó el ejemplo de Lázaro, un indigente enfermo, que vivía esperando las sobras que caían de la mesa de un hombre rico, y quien al morir fue llevado al cielo, mientras que el rico fue enviado al infierno, lugar donde se arrepintió deseando un mejor destino para sus familiares.

Su Eminencia también se refirió al tema de la Paz y recordó el mensaje de Jesús a sus discípulos, cuando les dice: “Felices los que trabajan por la Paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios” y valoró que “los que trabajan por la Paz, no son los de temperamento pasivo, estático; al contrario son preocupados y dinámicos en esta virtud de ser herederos o hacedores de Paz”.

Según el Cardenal, a los cristianos nos corresponde trabajar por la Paz, la cual nos lleva a un estado de tranquilidad y de entendimiento entre las personas ya que nos hace más hermanos y más amistosos.

Señaló que la paz tiene sentido de reconciliación y aquel que la busca “es misericordioso, compasivo y ama a su prójimo y es reconocido como Hijo de Dios”.

Expresó que Jesús nos trajo y nos dejó la Paz, para que podamos convivir y vivir en armonía, “pero Él nos pide que no seamos pasivos, ni permisivos con los que atentan contra ella. Es decir, debemos trabajar en forma permanente por la Paz, así podremos caminar al encuentro con el Padre, con la confianza de ser reconocidos como sus hijos”.

Su Eminencia reconoció que no es fácil trabajar por la paz, “por eso son dignos de encomio aquellos que trabajan día a día por construir la Paz”.

A escasos días de la celebración de las elecciones en nuestro país, el Cardenal Miguel indicó que “debemos tener especial cuidado por elegir a aquel o aquellos candidatos que con sus obras hayan demostrado que son capaces de amar la Vida, respetar la Vida, promover la Vida y defender la Vida desde su concepción”.

Señaló que el candidato elegido no debe ser partidario del aborto, y más bien tiene que ser un hombre que sea Solidario con sus semejantes.

“Que en su programa de Gobierno se atienda a todos los sectores de la sociedad, niños, jóvenes, ancianos, mujeres, enfermos, y que demuestre un Amor preferencial por los pobres”.

Para saber discernir, Su Eminencia recalcó que debemos pedirle “luces al Espíritu Santo, para elegir a los candidatos que sigan las enseñanzas de Cristo, Cristiano no sólo de nombre, sino que hayan demostrado con sus obras que son Solidarios con sus hermanos, con el prójimo, sobre todo con aquellos que tienen menos recursos”.

Luego de hacer una caracterización del candidato ideal para que siga gobernando el país y a las familias nicaragüenses, Su Eminencia felicitó al presidente Daniel Ortega y a la Compañera Rosario Murillo por la labor que han realizado durante todo el periodo de gobierno en estos 5 años.

Destacó que en este periodo “se han desarrollado programas sociales a favor de los pobres: Plan Techo, entrega de títulos de propiedad, Usura Cero, Hambre Cero, Bono Productivo, educación y salud gratuita”.

“El Señor que premia hasta un vaso de agua dado por su amor, sabrá recompensar con creces todo lo bueno que ustedes han llevado a cabo por los nicaragüenses, haciendo una opción preferencial por los pobres” aseguró el Cardenal Miguel.

Luego de la homilía, Su Eminencia continuó con la Misa, consagrando el cuerpo y la sangre de Cristo y compartiendo un fraternal abrazo de Paz entre todos los hermanos que estuvieron presentes.

Finalmente, terminada la Eucaristía, el Cardenal expresó que la Oración juega un papel importante y consideró oportuno pedirle “al Divino Espíritu, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, que venga con sus Siete Dones; con el Don de Sabiduría, con el Don de Inteligencia, con el Don de Consejo, con el Don de Ciencia, con el Don de Piedad y Temor de Dios, para que nuestro pueblo pueda tener unas elecciones en tranquilidad”.

“No queremos guerra, sabemos que el derramamiento de sangre ya lo hemos vivido, queremos que sea una contienda tranquila, en Paz, pensando que todos los nicaragüenses somos hermanos en Cristo”.

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