Nicaragua

Antiguas peonas de fincas ahora son exitosas agricultoras en León

Mujeres de Chacraseca han visto mejorar su economía familiar con la ayuda del Gobierno Sandinista y de Taiwan, y el eficaz funcionamiento de su cooperativa

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El apoyo del Gobierno Sandinista y el empeño de esas mujeres de Chacraseca, en el municipio de León, ha posibilitado que la cooperativa "Semillas de la Esperanza” florezca y otorgue los frutos que el trabajo entusiasta sembró. | el19digital

Redacción Central |

Mujeres de Chacraseca han visto mejorar su economía familiar con la ayuda del Gobierno Sandinista y de Taiwan,  y el eficaz funcionamiento de su cooperativa

Ahora son exitosas agricultoras, integrantes de una eficiente cooperativa, y quedó atrás el tiempo en que apenas podían aspirar a peonas en alguna finca.

El apoyo del Gobierno Sandinista y el empeño de esas mujeres de Chacraseca, en el municipio de León,  ha posibilitado que la cooperativa “Semillas de la Esperanza” florezca y otorgue los frutos que el trabajo entusiasta sembró.

Este sueño se empezó a materializar en el 2007 cuando ellas  formaron la cooperativa  y con el apoyo de la Cooperación Técnica Taiwán, iniciaron el cultivo de guayabas taiwanesas, lo que les ha permitido mejorar considerablemente las condiciones de vida de sus familias.

Hoy la cooperativa está formada por 13 socios: 8 mujeres y 5 varones y la idea del proyecto es crear las bases necesarias para que las familias se integren a los procesos productivos nacionales a través de la implementación de nuevas técnicas de cultivo.

Actualmente tienen sembradas dos  manzanas de guayabas, ½ manzana de papayas y 1 ½ manzana de sandía, en cuyo cuidado trabajan diariamente con el objetivo de lograr una producción de la mayor calidad posible, tal y como lo demanda el mercado al que van destinadas.

De estos tres cultivos el que mejores ingresos les ha dejado es el de la guayaba. La cooperativa tiene firmado contratos de compra-venta con supermercados capitalinos, a los que les vende los frutos de mejor calidad. El resto va destinado al mercado local.

“Nosotros nunca habíamos tenido la oportunidad de tener un proyecto así, tampoco teníamos ni idea de cómo trabajarlo. Hoy si la tenemos gracias a las capacitaciones que hemos recibido”, expresó Xiomara Dávila, miembro de la cooperativa “Semillas de la Esperanza”.

El cambio en la vida de estas familias ha sido radical: tienen mayores ingresos económicos, han mejorado sus viviendas, y lo más importante, han logrado enviar a la escuela a sus hijos.

“Antes íbamos a trabajar a otras fincas donde nos pagaban 20 córdobas al día, ahora tenemos nuestros propios ingresos”, dijo por su parte Argentina Cisneros.

“Hemos agrandado nuestras casas, hemos puesto a nuestros hijos a estudiar, cosa que no lo hacíamos antes porque no teníamos los recursos para hacerlo”, agregó Cisneros, madre de tres hijos.

Otra ventaja que señalan es que ahora pueden compartir con sus hijos mucho más que cuando trabajaban fuera de casa.

“Antes no teníamos tiempo de ver a nuestros hijos. Ahora sí porque la parcela está cerca de nuestras casas”, destacó Juana Emilia Jiménez, quien señaló que con los ingresos que obtiene ha logrado construir un cuarto, una cocina y mejorado toda su vivienda en la que ahora vive mucho más cómoda que hace cuatro años.

María Isabel Martínez, directora del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), señaló que este tipo proyecto ayudan a que las mujeres se incorporen como sujetos productivos y en segundo lugar a que ellas mismas se vayan restituyendo su derecho a una mejor calidad de vida.

“Este ha sido un proyecto que efectivamente les ha ayudado a cambiar de vida, a tener una esperanza y una mejor opción para sus familias”, indicó.

Martínez explicó que la tierra donde estas mujeres trabajan es prestada, lo que no ha sido impedimento para que el proyecto resulte exitoso.

Señaló que como una política de gobierno, en un futuro se podría estar trabajando en lo que sería un banco de tierras, y así estas mujeres tengan un terreno propio donde cultivar sin tener que pagar por el uso de la tierra.

Cada año la cooperación taiwanesa destina 4 millones de dólares para apoyar proyectos de cultivo de arroz, frijoles, papaya, guayaba, pepino, tomate, entre otros.

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