Nicaragua

Nicaragua en OEA: eliminar causas estructurales de la pobreza y el crimen

Embajador Denis Moncada dijo que nuestro país aboga por una cooperación solidaria, respetando plenamente los principios de soberanía, integridad territorial, independencia política y no injerencia en los asuntos internos de los Estados

Redacción Central |


Embajador Denis Moncada dijo que nuestro país aboga por una cooperación solidaria, respetando plenamente los principios de soberanía, integridad territorial, independencia política y no injerencia  en los asuntos internos de los Estados

Nicaragua considera necesaria una cooperación internacional suficiente, oportuna y solidaria para combatir a la pobreza, el crimen organizado y el narcotráfico, señaló  Denis Moncada, jefe de la delegación nicaragüense ante el 41 período de sesiones de la Asamblea General de la OEA que se realiza en El Salvador.

El diplomático abogó por una cooperación internacional no solo aplicable al combate contra las manifestaciones delictivas en todas sus formas, sino también en la prevención de las causas estructurales que dan origen al crimen, la pobreza y la falta de acceso a la educación.

“La cooperación es vital en el ámbito de la creación de oportunidades de desarrollo integral para nuestros jóvenes”, dijo.

“La seguridad ciudadana también se ve afectada por los desastres naturales que azotan a nuestros países, muchas veces sobrepasando las posibilidades de limitadas economías, agravando las condiciones de inseguridad. Para un trabajo efectivo de prevención y mitigación es importante también la cooperación y la solidaridad”, recalcó.

Asimismo, recalcó que el Gobierno de Nicaragua aboga por una cooperación solidaria, respetando plenamente los principios de soberanía, integridad territorial, independencia política y no injerencia  en los asuntos internos de los Estados, pues una cooperación al margen del respeto a estos principios, genera y profundiza inseguridad.

Igualmente, resaltó que para el Gobierno de Nicaragua, “la superación de los problemas de seguridad ciudadana, requiere de la unidad de acción de los gobiernos, la comunidad, la familia, el sector  privado, empresarios, académicos  y medios de comunicación,  ya que todos estamos en el deber de contribuir para alcanzar  niveles de seguridad, que nos garanticen estabilidad económica, política,  social y psicológica”.

A continuación, La Voz del Sandinismo reproduce íntegramente la importante intervención del embajador Moncada:

En  nombre del Gobierno y pueblo de Nicaragua, saludamos al Gobierno y Pueblo de El Salvador, que hoy es la sede de este cuadragésimo primer periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos.

Agradecemos al gobierno de El Salvador, por el llamado a la reflexión sobre el tema de seguridad ciudadana. Hasta hace algunas décadas, el desempleo, la falta de acceso a la educación y a la salud, ocupaban los primeros lugares de las preocupaciones de nuestras naciones. Hoy día, la seguridad ciudadana ocupa uno de estos primeros lugares.

Centroamérica continúa avanzando en su proyecto de unidad regional. Nicaragua, saluda y expresa la bienvenida al pueblo y gobierno de Honduras por su participación plena en el Sistema de la Integración Centroamericana y su reintegración a la Organización de los Estados Americanos.

La  reintegración de Honduras,  es convergente con el tema de este periodo ordinario de sesiones de  la Asamblea General, en la cual analizaremos el tema de seguridad ciudadana. Para enfrentar los problemas de seguridad de nuestra región, es necesaria e indispensable la unidad interna de nuestros pueblos, así como es primordial la unidad regional, latinoamericana y caribeña.

Recientemente, los mandatarios centroamericanos que integran el CA-4,  en su reunión del 22 de mayo de 2011, coincidieron en que el crimen organizado, constituye una grave amenaza  para  nuestros pueblos y gobiernos y afecta las oportunidades para alcanzar un crecimiento económico sostenible, asi como la superación de la pobreza y la desigualdad. También,  la narcoactividad, el tráfico ilegal de armas, la trata de personas  y otros delitos conexos, afectan a nuestras poblaciones y socaban la estabilidad política, la institucionalidad democrática y la capacidad de gestión de nuestros gobiernos en la región.

Para el Gobierno de Nicaragua, la superación de los problemas de seguridad ciudadana, requiere de la unidad de acción de los gobiernos, la comunidad, la familia, el sector  privado, empresarios, académicos  y medios de comunicación,  ya que todos estamos en el deber de contribuir para alcanzar  niveles de seguridad, que nos garanticen estabilidad económica, política,  social y psicológica.

Al asumir la Presidencia de Nicaragua en el año 2007, el Compañero Presidente Daniel Ortega Saavedra, presentó a la Nación, el Plan de Desarrollo Humano, el cual es fruto no sólo de los elementos contenidos en el Plan de Gobierno, sino de los aportes de las organizaciones comunitarias y Consejos del Poder Ciudadano. Dicho Plan, reconoce los múltiples factores internos y externos que inciden en la seguridad ciudadana, vinculados entre otros, a los niveles de pobreza, desempleo y educación.  

El problema de la pobreza, producto de una injusta redistribución de la riqueza, de la desigualdad de oportunidades, la exclusión social y el rol inadecuado del Estado, contribuyen a propiciar la inseguridad ciudadana.

En Centroamérica, aún persisten las secuelas de las guerras de intervención en los años ochenta, secuelas que vinculadas a la migración asociada a la pobreza, el desempleo y la inequidad, crean condiciones para el surgimiento de las pandillas juveniles, que en algunos países de la región, constituye una amenaza a la seguridad ciudadana.

Según la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL),  el nivel de seguridad ciudadana en Nicaragua es uno de los más aceptables de América Latina, no obstante; el gobierno trabaja constantemente para mejorarlo y evitar su deterioro, con el propósito de coadyuvar a que el país ascienda a mejores lugares en la escala mundial de desarrollo humano, lo cual  obliga a invertir el máximo de recursos y esfuerzos.

Conforme al Plan de Desarrollo Humano, las prioridades en materia de seguridad ciudadana son definidas por el Estado y la comunidad de manera conjunta. Partiendo de esta estrategia y considerando que el sujeto y actor de la seguridad ciudadana es la población misma, es necesario impulsar acciones que permitan aumentar la efectividad de las medidas preventivas, mientras se logran los resultados de las medidas estructurales contra la pobreza y el desempleo.

La familia y la comunidad, constituyen el eje fundamental de la seguridad ciudadana. Para ello es importante que los jóvenes, niños, mujeres y grupos étnicos reciban un tratamiento especial; tomar acciones preventivas contra la violencia familiar e intrafamiliar; hacer efectiva la prevención y atención de la niñez y adolescencia en riesgo y llevar la capacitación escolar y  laboral a los privados de libertad, para disminuir la reincidencia y garantizar la reinserción social.

El gobierno de Nicaragua, en aras de fomentar la seguridad ciudadana, ejecuta planes y programas socioeconómicos, tales como hambre cero,  gratuidad de la educación y la salud, programas de atención especial a la niñez y la juventud, entre ellos la creación de centros de desarrollo infantil que tienen como fundamento la educación a temprana edad.

Señor Presidente, es importante destacar el rol que ejerce la Policía y el Ejército de Nicaragua, son dos instituciones que han tenido resultados positivos, trabajando directamente con la comunidad, desarrollando programas de prevención, de inserción y reinserción de los jóvenes más vulnerables, así como alternativas sanas de recreación y trabajo social comunitario para evitar la proliferación de pandillas juveniles, y en las labores de prevención y mitigación de los desastres naturales generados por el cambio climático y el calentamiento global.

El nivel de profesionalización alcanzado, se traduce en la efectividad de los operativos que coordinadamente ambas instituciones realizan en contra del crimen organizado y sus actividades conexas, así como la implementación de los diferentes planes de seguridad en el campo, incluyendo la protección de los recursos naturales.

Del período 2007 al 2010 la  Policía y el Ejército nicaragüense han incautado al narcotráfico 18 aeronaves, 972 medios de transporte terrestre, 132 medios de transporte acuático, 1,044 armas de fuego, 47,380.42 Kilogramos de cocaína, 2,986.60 kilogramos de marihuana, 204.88 kilogramos de heroína y la captura de 8,490 personas vinculadas a la narocoactividad . Las operaciones ejecutadas durante el año 2010, dejaron un saldo de 10.422.97 kilogramos de cocaína incautados, la captura de 2,461 personas vinculadas a la narcoactividad, la ocupación de 30 medios navales, 339 medios terrestres  y 15 aeronaves. Todo esto permitió la neutralización de 13 rutas del narcotráfico a lo largo de la Costa Caribe nicaragüense.   

Señor Presidente, Señores y Señoras Cancilleres y jefes de delegaciones,  para el fortalecimiento de la seguridad Ciudadana, consideramos necesaria una cooperación internacional, suficiente, oportuna y solidaria, no sólo aplicable al combate contras las manifestaciones delictivas en todas sus formas, sino también para la prevención de las causas estructurales que dan origen al crimen; la pobreza, la falta de acceso a la educación, entre otros. La cooperación es vital en el ámbito de la creación de oportunidades de desarrollo integral para nuestros jóvenes.

La seguridad ciudadana, también se ve afectada por los desastres naturales que azotan a nuestros países, muchas veces sobrepasando las posibilidades de limitadas economías, agravando las condiciones de inseguridad. Para un trabajo efectivo de prevención y mitigación es importante también la cooperación y la solidaridad.

El Gobierno de Nicaragua aboga por una cooperación solidaria, respetando plenamente los principios de soberanía, integridad territorial, independencia política y no injerencia  en los asuntos internos de los Estados, pues una cooperación al margen del respeto a estos principios, genera y profundiza inseguridad.

Nicaragua, es parte activa de la Alianza Bolivariana para nuestros pueblos (ALBA) y los Estados que formamos parte de ella, constatamos la existencia de una verdadera cooperación solidaria y complementaria,  sin condicionamientos, lo cual estimula el desarrollo sostenible y sustentable de nuestras naciones.

Nicaragua, como parte del ALBA,  rechaza cualquier mecanismo de agresión e intervención política y económica en contra de nuestras naciones. Las sanciones impuestas por los Estados Unidos de América a Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA), son acciones arbitrarias, encaminadas a desestabilizar a la República Bolivariana de Venezuela  y a los países que conforman el ALBA- TCP, atentan contra la estabilidad, la seguridad y la paz regional. Somos países soberanos y ejercemos nuestro derecho a la autodeterminación e independencia en las relaciones internacionales.

Señor Presidente, Nicaragua, no es indiferente a las amenazas a la seguridad que sufre el mundo contemporáneo. Además de las  amenazas asociadas al crimen organizado transnacional, Estan presentes y latentes, las amenazas que atentan contra la independencia, la soberanía y la libre determinación de los Estados y que impactan directamente en la seguridad ciudadana de sus pueblos.

El Gobierno de Nicaragua, observa con preocupación y condena el incremento de las violaciones al derecho internacional en diversas regiones del mundo, en particular en la Jamahiría Árabe Libia,  que sufre la agresión de la OTAN y el bombardeo contra su población civil, acciones que son contrarias a los propósitos y principios de la Carta de la ONU, y que se escudan bajo una interpretación errónea y excedida de la  resolución 1973  del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; resolución que de por sí, es inaceptable para muchas naciones. Los bombardeos de la OTAN constituyen un crimen que afecta la seguridad ciudadana del pueblo libio y es una clara amenaza a la paz y a la seguridad internacionales.  Debe cesar la agresión contra Libia, acordar un cese el fuego y comenzar el diálogo y la negociación para resolver el conflicto de forma pacífica.

Nicaragua, fundamenta sus relaciones internacionales en la amistad y solidaridad entre los pueblos y la reciprocidad entre los Estados. Se inhibe y proscribe, todo tipo de acción política, militar, económica, cultural y religiosa, que tengan como fin la intervención en asuntos de otros Estados. Reconoce el principio de solución pacífica de los conflictos y controversias internacionales por los medios que ofrece el derecho internacional.

Senor Presidente, el Gobierno de Nicaragua, exhorta a los Estados miembros de la Organización a continuar promoviendo el pleno respeto del derecho internacional de los derechos humanos, en especial el derecho a la vida y a la integridad física de las personas migrantes y sus familias, independientemente de su condición migratoria. Debemos combatir la exclusion y la xenofobia, producto de leyes racistas y discriminatorias.

Unidos debemos continuar desarrollando acciones dirigidas a prevenir y combatir la trata de personas en todas sus formas, con énfasis en la atención a los grupos de personas migrantes; niños, mujeres, adolescentes, pueblos indígenas y afrodescendientes.

Finalmente, sobre las amenazas a la salud pública Internacional y por consiguiente a la seguridad, como el VIH/SIDA, el H1N1, el tránsito de desechos tóxicos y de material radiactivo en nuestras costas y en especial sus efectos  en América Latina y el Caribe, urge el compromiso de nuestras naciones de continuar trabajando  en su prevención y erradicación.

El gobierno de Nicaragua que dirige el Presidente, Daniel Ortega Saavedra, reafirma su compromiso de continuar contribuyendo con el fortalecimiento de la Integración Centroamericana, reiterando su mejor disposición en la prevención del delito y la lucha contra el crimen organizado en sus multiples formas.

Respaldamos la Conferencia de apoyo a la Estrategia de Seguridad en Centroamérica y exhortamos al resto de países del hemisferio y a la comunidad internacional, a apoyar de forma “decidida” los esfuerzos de seguridad regional en el marco de “responsabilidad compartida pero diferenciada”, para  combatir la narcoactividad y el crimen organizado, con el objetivo de lograr óptimos niveles de seguridad ciudadana en nuestra región.

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