Nicaragua

Foro de Sao Paulo brindó irrestricto apoyo al Frente Sandinista

Una ponencia de los Movimientos Sociales en la cita de la izquierda mundial, celebrada recientemente en Managua, ratifica la solidaridad con el Frente y augura la victoria electoral en los comicios de diciembre próximo

Redacción Central |

Una ponencia de los Movimientos Sociales en la cita de la izquierda mundial, celebrada recientemente en Managua, ratifica la solidaridad con el Frente y augura la victoria electoral en los comicios de diciembre próximo

Los participantes en el Taller de los Movimientos Sociales en el Foro de Sao Paulo, recientemente celebrado en Managua, ratificaron su apoyo irrestricto al Frente Sandinista y al Comandante Daniel, al reconocer al sandinismo como la máxima expresión de los anhelos de los nicaragüenses y su fusión con la teoría revolucionaria, tal y como lo concibiera el Comandante Carlos Fonseca.

Durante una ponencia de esos movimientos en la reunión de la izquierda internacional, los delegados ratificaron que toda la historia de lucha del pueblo nicaragüense expresada en la gesta del Padre de Nuestra Revolución: el General Augusto C. Sandino, se sintetiza en Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El Frente y sus militantes se enraizaron y se multiplicaron en el seno del pueblo nicaragüense, dice la ponencia a la que tuvo acceso La Voz del Sandinismo y agrega que se identificaron sus preocupaciones, aspiraciones y demandas sociales, y las  incorporaron en sus planteamientos programáticos, de hecho, el Programa Histórico del FSLN recoge las principales demandas y aspiraciones del pueblo de Nicaragua.

Por otra parte reconoce que el Frente Sandinista se dio a la tarea de organizar a los nicaragüenses, fortalecer sus movimientos sociales y librar la lucha por alcanzar esas demandas y aspiraciones.

Cita algunos ejemplos en la etapa de lucha contra la dictadura y entre ellas menciona a las luchas estudiantiles por la Autonomía Universitaria, las luchas agrarias  en el occidente y el norte del país (Tonalá y Sirama), las luchas por los servicios básicos en los barrios de Managua y León, las huelgas de los trabajadores de la salud (FETSALUD) y de la construcción (SCAAS), la huelga de los trabajadores de SACSA en Diriamba, entre muchas otras.  

Todas ellas sirvieron para foguear a los militantes sandinistas en la lucha social, incorporar a los mejores luchadores sociales a las filas del FSLN, y crear conciencia de que las transformaciones sociales solo se pueden alcanzar con la incorporación del pueblo a la lucha política, expresada en aquel momento como lucha armada hasta la Guerra de Liberación, es así  como se incorpora el pueblo para lograr el triunfo revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En el contexto de la Revolución Popular Sandinista, los movimientos sociales jugaron su papel en el avance del proceso y su defensa frente a la agresión imperialista, lo anterior, permitió una experiencia  de lucha  muy compleja  de los movimientos sociales revolucionarios, los que sin deponer sus demandas sociales identifican a la revolución como el único camino posible para alcanzarlas.

Es así como en esa etapa se multiplicó y fortaleció el movimiento sindical, se desarrolló el movimiento de innovadores, los sindicatos comenzaron a participar en la gestión del estado y de las empresas, se incorporaron todos los sectores sociales y sobre todo la juventud en la gran Cruzada de Alfabetización, se desarrollaron los trabajadores de la cultura y aparecieron  un inmenso número de movimientos culturales, renació y se fortaleció el movimiento cooperativo, se organizó a los trabajadores del campo,  se profundizó y defendió la Reforma Agraria, se conformó la brigada XXV Aniversario con los trabajadores del Estado para el levantamiento de la cosecha cafetalera en zonas de guerra, el Movimiento Estudiantil se desarrolló y se puso de manifiesto en múltiples formas, como son: el apadrinamiento con alumnos monitores, el movimiento de alumnos ayudantes, la organización de la gratuidad del transporte para los estudiantes.  En fin, múltiples son las experiencias de movimientos sociales que nacieron, se desarrollaron y asumieron la defensa cultural, social, económica y militar de la Revolución.

Por otra, en la ponencia se señala que con sus altos y bajos, la lucha contra la dictadura somocista hasta la guerra de liberación (1961-1979) y la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista en condiciones de una guerra de agresión imperial contra Nicaragua (1979-1990), establecieron un vínculo indisoluble entre el FSLN y los movimientos sociales revolucionarios.

Esta gran alianza entre el FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL y los movimientos sociales, se puso a prueba después de la derrota electoral, durante 16 años de lucha permanente en contra de los gobiernos neoliberales (1990- 2006), defendiendo las conquistas de la Revolución Popular Sandinista, resistiéndose a las medidas neoliberales, preparando las condiciones para el retorno de la revolución al gobierno. Ejemplos claros del accionar de los movimientos sociales acompañados por el FSLN y conducidos por el liderazgo de DANIEL son la fundación del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), quien desde el inicio desarrolló junto al FSLN la resistencia frente al  intento de restauración del Somocismo y contra el embate neoliberal,  la que impidió la devolución de propiedades a los somocistas, defendió gran parte de la Reforma Agraria Sandinista, y mediatizó la aplicación del plan neoliberal, objetivos  plasmados en “Los Acuerdos de Concertación Económica Social Fases I Y II” (1990-1993). Además, las exitosas luchas de FETSALUD por la defensa del empleo y la gratuidad de los servicios de salud, la resistencia de una gran parte de los maestros contra la privatización de la educación conocida como “Autonomía Escolar”, la gran movilización de los diferentes sectores incluyendo los dueños de vehículos privados para derrotar las pretensiones neoliberales de aumentar los impuestos de circulación para automotores, los esfuerzos del movimiento sindical aglutinado en el FNT por el cumplimiento de la ley de Salario Mínimo y en contra de la privatización de las pensiones, los tranques que protagonizaron los sectores productores del campo para  defender sus propiedades y demandar tanto políticas crediticias como la apertura de un banco de fomento, las vigorosas movilizaciones del sector estudiantil universitario (UNEN) en defensa del aporte del 6% del presupuesto nacional para las universidades públicas, el involucramiento de diferentes sectores sociales en las cruciales luchas por que el transporte urbano colectivo se mantuviera en manos de trabajadores organizados en cooperativas y por mantener algún nivel de subsidio en el precio del pasaje,  la resistencia contra la privatización de los servicios básicos. Todas estas luchas fueron conformando en la práctica una Coordinación de los Movimientos Sociales (La Coordinadora Social), que con el acompañamiento del FSLN  y bajo la Dirección del Comandante Daniel permitió el cumplimiento de su orientación estratégica de “Vamos a Gobernar desde Abajo”.

Paulatinamente, todas estas acciones volvieron difícil que los gobiernos neoliberales tomaran medidas sin verse obligados a contar con el FSLN y las organizaciones y movimientos sociales afines al sandinismo. De alguna forma, era el ejercicio de cuotas importantes del poder popular desde la oposición.

Por otro lado, esta dinámica fue creando las condiciones sociales, que unidas a la conquista de espacios institucionales trabajada por la Dirección Política, permitieron el retorno del Frente y la Revolución al gobierno a través de la vía electoral con las reglas de la tradicional democracia burguesa.

Debemos tener presente que todo esto fue posible porque en Nicaragua existe una Revolución Popular que va transitando un proceso inédito en sus diferentes etapas, en el que las Fuerzas Armadas (Ejército y Policía) tienen raíces revolucionarias.

Todas estas luchas sociales, fueron inscribiéndose en la agenda del Frente Sandinista y abriéndose espacio en el programa, en la oferta electoral y en el Proyecto Sandinista.

De hecho, el Frente Sandinista incorpora todas esas banderas de lucha de los movimientos sociales en su programática económica social y en su oferta electoral, y han venido poniéndose en práctica, en la Segunda Etapa de la Revolución.  Para muestra podemos mencionar: La gratuidad de la salud, la gratuidad de la educación, el cumplimiento con el 6% para las universidades públicas, el subsidio del precio del pasaje en el transporte urbano colectivo, el subsidio al costo de la energía eléctrica para las familias de menor consumo, la tarifa subsidiada del agua potable a los habitantes de los asentamientos, la titulación de las propiedades rurales y urbanas entregadas por la revolución, los programas de microcréditos y el establecimiento del Banco Produzcamos, el otorgamiento del Bono Productivo Alimentario, el abastecimiento de los alimentos básicos a precios controlados a través de ENABAS, el cumplimiento de los mecanismos tripartitos de  negociación y búsqueda de consenso entre empleadores, trabajadores y gobierno, los programas de construcción y reparación de viviendas, en fin toda una programática económica social forjada desde la propia lucha del pueblo nicaragüense. Hay que destacar en todo este proceso el protagonismo y la beligerancia de las mujeres y a los jóvenes.

La incorporación de las banderas de lucha en la oferta electoral facilitó la integración de los diferentes movimientos y sus miembros en  el trabajo de campaña electoral, y el Frente estableció una vinculación orgánica, más allá de sus militantes en el seno del movimiento, con la conformación de la Comisión de Campaña de los Movimientos Sociales.

En la Segunda Etapa de la Revolución, el Frente Sandinista enfrenta la difícil tarea de continuar un  proceso de transformación revolucionaria, con una alta expectativa social y limitadísimas posibilidades económicas, y con un entorno neoliberal tanto interno como  internacional.

Sin embargo, el FSLN tiene consigo la experiencia y la sabia conducción del Comandante Daniel, el aprendizaje de los errores cometidos en la Primera Etapa de la Revolución, el fogueo de los movimientos sociales afines al sandinismo en la lucha contra el neoliberalismo, y la creación y su integración en el ALBA, todo lo cual, le permite identificar el ritmo y la velocidad de las transformaciones sociales, y la ejecución de los programas económicos y sociales ya mencionados.

Está claro que el Frente Sandinista, a pesar del medio ambiente Capitalista Neoliberal, ha venido construyendo un modelo diferente que toma en cuenta la cultura, la idiosincracia  y la realidad de Nicaragua.  Un modelo que se ha venido definiendo como Cristiano, Socialista y Solidario.

En este proceso se ha abierto espacio la participación de los movimientos sociales en el ejercicio del poder, el compartir las decisiones transforma a los movimientos sociales y a la ciudadanía de “demandantes a protagonistas”, “de demandantes a co-mandantes”, El Pueblo Presidente.

Este proceso particular de construcción del poder popular en la realidad nicaragüense va acompañado de un proceso de organización de un gran movimiento social territorial, los Consejos del Poder Ciudadano y los Gabinetes de Poder Ciudadano, que permitirá la articulación  con las instituciones estatales para el ejercicio de la democracia directa y Poder Ciudadano.

El desarrollo de este proceso evolutivo de la Revolución Sandinista en su segunda etapa pasa necesariamente por el triunfo electoral del 6 noviembre del 2011 con el apoyo de la gran mayoría del pueblo nicaragüense, tarea a la cual el FSLN y sus movimientos sociales afines estamos avocados.

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