Nicaragua

Director de INETER espera Japón controle cualquier fuga radiactiva

Explicó efectos de la radiación en la atmósfera terrestre y minimizó variación del eje terrestre provocado por el terremoto

Presidente de INETER, Alejandro Rodríguez
El presidente de INETER, Alejandro Rodríguez, expreso que debemos esperar que los ingenieros y científicos japoneses logren controlar a tiempo cualquier fuga que se pueda dar en las plantas nucleares afectadas por el terremoto ocurrido en ese país. | César Pérez

Redacción Central |

Explicó efectos de la radiación en la atmósfera terrestre y minimizó  variación del eje terrestre provocado por el terremoto

El presidente de INETER, Alejandro Rodríguez, expreso que debemos esperar que los ingenieros y científicos japoneses logren controlar a tiempo cualquier fuga que se pueda dar en las plantas nucleares afectadas por el terremoto ocurrido en ese país.

La radiación en la superficie afecta a la atmósfera terrestre y existen evidencias de ello, afirmó este lunes, al analizar las posibles consecuencias de una eventual fusión nuclear en las plantas japonesas dañadas por el sismo del viernes pasado.

Dijo que cualquier eventualidad en esas plantas nucleares no solo afectarían a Centroamérica, sino a otros países también.

Puso como ejemplo que los efectos de las bombas nucleares que se probaron antes del ataque estadounidense a Hiroshima y Nagasaki, en el Atolón Bikini de las Islas Marschall en el Pacífico, todavía se pueden percibir.

Señaló que el agua que estuvo en contacto con la atmósfera después de los años 40 cuando se hicieron esas pruebas, contiene una concentración de deuterio, que es un isopo del hidrógeno, diferente al agua que no ha estado en contacto con la atmósfera, después de esa época.

“Significa que en la atmósfera hay un efecto de la radioactividad producida por las pruebas nucleares que se hicieron al comienzo en superficie”, comentó el  director de INETER.

“Después se dieron cuenta – a punto de acabar con la humanidad- y empezaron a hacer las pruebas nucleares subterráneas, en unos enormes bunker, y ahí las hacían explotar, para estudiarlas, para hacer las pruebas, que después produjeron todo el armamento nuclear  que existe ahora”, añadió.

Dijo que en el Atolón Bikini, a causa de esas pruebas  las tortugas iban hacia tierra, en vez de buscar el mar. “Fue alterado totalmente su organismo y en lugar de ir hacia el mar, se iban hacia la tierra”, reiteró.

Resaltó que la radiación afecta a las plantas, a los animales, a todos los seres vivientes, incluyendo al hombre y contamina por supuesto agua, aire, y todo lo demás que está en la superficie.

Rodríguez, igualmente, minimizó los riesgos que pueda representar la pequeña variación que sufrió el eje terrestre durante el movimiento terráqueo en Japón.

“Creo que el cambio es mínimo”, comentó. “En seis mil kilómetros que tiene el radio de la tierra, variaciones de 10 centímetros son totalmente despreciables”, añadió.

Señaló que aunque esa variación haya sido de 10 centímetros, eso no tiene ninguna relación con el clima, con el mar, o con otros aspectos ambientales.

“Tal vez en 100 mil años, si se movió 10 centímetros, ya 100 mil años, girando con una nueva orientación, entonces podría llegar a notarse algún pequeño cambio, pero así inmediatamente, yo no creo”, reflexionó.

Recalcó que si se toma en cuenta que el Universo tiene 14 mil millones de años, esa variación no tiene ningún efecto. “Un pequeño cambio puede causar cambios sustantivos a lo largo del tiempo”, insistió.

“O sea ese pequeño cambio de 10 centímetros en 100 mil años, en un millón de años, que para nosotros es algo enorme; pero para la tierra es mínimo, un Universo que tiene 14 mil millones de años de edad, un millón es mínimo; pero en ese millón de años con nuevas características, con nuevos parámetros, si ya puede dar un resultado diferente al que hubiera dado si no se hubiera movido”, subrayó.

“Pero eso le aseguro que nosotros no vamos a estar para verlo”, concluyó.

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