Nicaragua

El embajador Callahan se disgusta si le recuerdan la Historia

Por hacer declaraciones injerencistas le recordaron el fraude que llevó a la Presidencia de EE.UU. a George W. Bush y se puso muy molesto

Redacción Central |

Por hacer declaraciones injerencistas le recordaron el fraude que llevó a la Presidencia de EE.UU. a George W. Bush y se puso muy molesto

Decididamente, el embajador norteamericano en Nicaragua, Robert J. Callahan, se disgusta si alguien le recuerda la historia de los fraudes electorales ocurridos en Estados Unidos.

Eso le sucedió ante un grupo de periodistas comenzó a hacer declaraciones de corte injerencista sobre el proceso electoral de nuestro país y alguien le habló sobre la trampa cometida en La Florida para lograr que George W. Bush llegara a la Casa Blanca.

Al hacerle mención de este capítulo tristemente célebre de la historia de EEUU, se incomodó y expresó que en esa ocasión “no hubo un fraude, sino que se trató de un problema mecánico, con las boletas en el Estado de Florida”.

En realidad, su posición injerencista le valió, como relata el 19 Digital, la pregunta del periodista de Multinoticias Canal 4, Giovanni Loáisiga, quien le señaló que con cual moral Estados Unidos pedía “transparencia”, si en su país había sucedido uno de los fraudes más grandes de la historia.

El diplomático norteamericano, visiblemente molesto intentó ripostar preguntando reiteradamente: “Quién dijo que hubo, quién dijo que hubo fraude!”.

El pasado sábado, el presidente Daniel Ortega Saavedra, en el IV Congreso del Frente Sandinista, hizo mención de cables diplomáticos, revelados recientemente por Wikileaks, y que fueron enviados por la embajada norteamericana en Nicaragua a su gobierno, en los que se evidencia el intervencionismo yanqui en nuestra nación.

Estos cables revelan las reuniones que han sostenido diplomáticos norteamericanos, incluyendo el propio Callahan, con miembros de la derecha, de cara a buscar la unidad de este bloque político.

En este sentido, Robert J. Callahan negó que sostenga reuniones con grupos de la derecha para alcanzar la unidad de esas agrupaciones de cara a los comicios presidenciales del próximo seis de noviembre.

Estas afirmaciones fueron desmentidas por el diputado liberal Eliseo Núñez, quien aseguró que tiene conocimiento de que el último encuentro del embajador Callahan ocurrió precisamente hace tres días.

Núñez asegura que en esa reunión participaron el banquero Eduardo Montealegre y el empresario radial, Fabio Gadea Mantilla.

Callahan intenta dar lecciones de moral, olvidándose de que en Estados Unidos  ocurrió en el 2000, uno de los fraudes electorales más grandes del mundo, el cual fue ampliamente documentado y probado por diversos sectores de ese país.

Se le olvidó que el gobernador del Estado de la Florida en ese entonces era el hermano del candidato a la presidencia George W. Bush, el gobernador Jhon Ellis “Jeb” Bush.

George W. Bush venció al candidato demócrata y vicepresidente Al Gore, en unas elecciones muy reñidas en las que se hallaron irregularidades en las papeletas que se usaron en ciertas zonas de Florida, el estado que finalmente decidió las elecciones.

Tras varios recuentos, el Tribunal Supremo dictaminó que el vencedor había sido Bush. Bush ganó con 271 votos electorales, contra los 266 de Gore, aunque éste ganó en número de votos.

Bush recibió 50.456.002 votos (47,9%) y Gore 50.999.979 (48,4%).

La elección presidencial de 2000 fue la primera desde la de Benjamín Harrison en 1888 en la que salió un vencedor que no recibió la mayoría de los votos populares.

El recuento de votos de Florida, que favoreció a Bush en los escrutinios iniciales, fue impugnado con alegaciones de irregularidades en el sistema de votación. Al Gore, que había reconocido la victoria de Bush en una llamada telefónica, rectificó unas horas más tarde para dar paso al proceso de recuentos.

Posteriormente se dieron una serie de casos en los juzgados sobre la legalidad de los recuentos en Estados concretos y en el conjunto del país. Tras el recuento automático y manual en cuatro estados, y con Bush todavía por delante, la Corte de Florida ordenó un recuento manual en todos los estados. Pero la Corte Suprema revocó la decisión y paró todos los recuentos.

En el recuento oficial final, Bush ganó en Florida por 573 votos (2.912.790 para Bush, y 2.912.253 para Al Gore), asignándoles los 25 votos electorales del Estado y la presidencia del país.

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