Gobierno Sandinista retoma Cruzada Nacional de Alfabetización

La Cruzada Nacional de Alfabetización, llevada a cabo por el Gobierno Sandinista luego del triunfo revolucionario, ha sido la epopeya cultural más determinante en la historia de Nicaragua

Cruzada Nacional de Alfabetización
Gobierno Sandinista retoma Cruzada Nacional de Alfabetización El 19 Digital

La Cruzada Nacional de Alfabetización,  llevada a cabo por el Gobierno Sandinista luego del triunfo revolucionario,  ha sido la epopeya cultural más determinante en la historia de Nicaragua

Hace  30 años le dio la oportunidad a la población analfabeta a superarse profesionalmente y ahora se ha retomado este proyecto solidario, con el que han sido alfabetizados 400 mil nicaragüense.

Con la ilusión a cuestas y la convicción de que se trataba de una labor liberadora como resultado de la Revolución Popular Sandinista, más de 60 mil jóvenes brigadistas partieron el 25 de marzo de 1980 a los lugares más recónditos de Nicaragua a participar de la Cruzada Nacional de Alfabetización.

La tarea no era sencilla. Se trataba de dejar las comodidades de la ciudad y vivir en comunidades rurales para enseñarles a los campesinos a leer y escribir, los mismos que por décadas habían vivido ignorados, explotados y marginados del pan de la enseñanza.

La Cruzada Nacional de Alfabetización fue una de las primeras tareas que se propuso el Gobierno Sandinista luego del triunfo revolucionario. El objetivo era disminuir los índices de analfabetismo, principalmente en el campo, que para ese entonces alcanzaba más del cincuenta por ciento.

“Todo mundo ha catalogado la Cruzada Nacional de Alfabetización como la epopeya cultural más determinante en la historia de Nicaragua y, efectivamente, no deja de ser esta afirmación que pareciera tal vez un poco exagerada, pero cuando analizamos las circunstancias, los componentes, los pormenores, realmente uno tiene que rendirse ante la evidencia de que se llevó a cabo una verdadera insurrección, una verdadera revolución cultural”, señala el doctor Juan Bautista Arríen.

Ileana del Carmen Ruiz Rivas tenía 20 años cuando se integró como brigadista a la campaña de alfabetización. La comunidad Los Ríos, en Ticuantepe, fue el lugar que le fue asignado para esa labor. Caminaba diariamente diez kilómetros para enseñar a leer y escribir al entonces joven de 22 años Julio Valerio.

Treinta años después realizó el mismo recorrido y ahí, en el mismo lugar, entre los árboles frescos por la lluvia, el camino fangoso y el mismo cerro, como testigo de aquella epopeya heroica, encontró a su alumno: un agricultor de 52 años de edad.

“Yo me siento alegre porque ella me trasmitió sus conocimientos y hoy me está visitando en mi posada. Su conocimiento como profesora y el Frente Sandinista en los 80 sembró en una buena tierra porque a través del conocimiento he llegado a ser secretario político del Frente Sandinista y líder de la comunidad, he pasado cursos técnicos y  me he superado”, señaló Valerio.

“Me siento muy orgullosa de haberme encontrado con Julio Valerio el cual yo alfabeticé en el 80 con la Revolución Popular Sandinista. Me siento feliz de que le enseñé a leer y hoy el es un líder de su comunidad”,  manifestó Ileana. “Yo le transmití a él mis conocimientos y hoy sabe leer y escribir y esto a nosotros nos inspira a dar continuidad a este proceso y erradicar por completo el analfabetismo en Nicaragua”, continuó.

Ileana recuerda a Valerio como un muchacho tímido y penoso incluso a veces un poco esquivo con el estudio. “Pero nosotros le fuimos creando la confianza a los iletrados y él era una alumno muy inteligente que aprendió con facilidad”, rememoró.  

Julio Valerio dijo que la ilusión que despertó en él esta cruzada de ver más personas alfabetizadas se vio truncada durante los 16 años de gobiernos neoliberales porque los programas de alfabetización desaparecieron dejando a miles de nicaragüenses sin la oportunidad de seguir aprendiendo.             

“Me sentí molesto porque el pensamiento de Daniel era alfabetizar por todos los rincones de Nicaragua pero desgraciadamente en el 90 el proyecto se paró y hubo un atraso por eso nuestro gobierno y el Frente Sandinista ahora está haciendo todos los esfuerzos para continuar con esta labor que se inició en los años 80″, manifestó.

Y así como Valerio, un agricultor del sector rural de Ticuantepe, pudo aprender a leer y escribir con la primera etapa de la Revolución, en Managua treinta años después, Rosa María Pérez, vendedora ambulante del mercado Israel Lewites, aprende sus primeras letras gracias a la continuidad de este proyecto solidario.

“Me incorporé al programa para aprender, para ser alguien en la vida porque no quiero ser siempre vendedora ambulante y le damos gracias a Dios por esta oportunidad, al gobierno, a los profesores porque ellos tienen la voluntad de ayudarnos, esto nos ayuda en el trabajo y nos da la posibilidad de llegar a hacer algún día un profesional”, relató Rosa María, quien recibe clases en el mercado junto a cuatro compañeros también vendedores ambulantes.            

Su profesora Rosa Argentina Corea participó en la Primera Cruzada Nacional de Alfabetización y hoy retoma esta tarea para devolverle a Rosa María su derecho a aprender para superarse en la vida.  

“El gobierno sandinista es el único que nos ha permitido llevar esa enseñanza a las personas que mucha dificultad hacen un gran esfuerzo por aprender y nuestro compromiso es que la población deje de ser analfabeta y salga de la pobreza”, indicó Rosa María.

Leticia Álvarez tampoco pudo aprender a leer y escribir y hoy a sus 64 años la Revolución Popular Sandinista le está dando una nueva oportunidad.  Leticia es una de los 400 mil nicaragüenses que han sido alfabetizadas en esta segunda etapa de gobierno sandinista.

Su maestra, Daniela Suyén Oporta, es una es una joven de 17 años que cursa el quinto año en el Colegio Inmaculada del barrio de San Judas.

“Es muy buena elección alfabetizar a aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de estudiar, una bonita experiencia porque yo también he aprendido bastante. Ella ha avanzado y ahora sabe leer y sabe contar y esto es posible porque el gobierno está pensando en la gente analfabeta”, manifestó Daniela.     

“Mucha gente me decía que para que iba a aprender a esta edad pero me decidí a aprender porque a mis hijos no les pude ayudar porque no sabía y ahora a mis nietos sí. El gobierno sandinista nos está apoyando para que aprendamos porque a los gobiernos neoliberales no les interesó que el pueblo se educara porque el analfabeto es el que menos sabe reclamar sus derechos”, expresó Leticia.    

Cruzada Nacional: inicio de la esperanza   

Ernesto Vallecillo, actualmente Gerente General de la Lotería Nacional, participó en el equipo organizativo que dirigió la Cruzada Nacional de alfabetización en 1980.

“La meta que nosotros nos establecimos fue la movilización de más de 60 mil jóvenes pero además se tuvo que incorporar a maestros que llevaban una doble finalidad: la función pedagógica y el hecho de darle seguridad al padre de familia de que su hijo se iba a alfabetizar”, señaló.

Vallecillo indicó que tanto en los 80 como en la actualidad no será posible alcanzar la meta de alfabetización sin la participación de todos los sectores: el gobierno a través del Ministerio de Educación, la juventud,  los maestros y las fuerzas organizadas del país.

“Si no tenés la fuerza de los alfabetizadores que no pueden ser más que jóvenes que generosamente dejen sus hogares y sus comodidades para movilizarse al campo a vivir en condiciones desconocidas no hay posibilidad de realizar esta tarea. Tampoco es posible sin el apoyo de  países amigos como Cuba que está aportando el método “Yo sí Puedo”, lo que te permite una alfabetización más rápida acompañada de un proceso de post alfabetización”, indicó.

De alfabetizada a alfabetizadora

Hace apenas cuatro años María Elizabeth Baltodano López, de 33 años, no sabía leer ni escribir y ahora es maestra popular de 25 alumnos en la comunidad El Ojochal, municipio de San Juan del Sur, hasta donde viaja tres veces por semana a impartir clases.   

“Yo aprendí a leer en esta segunda etapa de la revolución, le puse interés y aprendí rápido y después que terminé mi sexto grado me preguntaron si quería ser maestra popular. Acepté y ya saqué el primer grupo de 17 alumnos”, relató.

María Elizabeth ha continuado superándose. Actualmente estudia la secundaria en el Instituto Rosendo López dentro del programa “Sandino II” que impulsa el Ministerio de Educación (Mined).

“Yo quería estudiar más y en los próximos meses nos van a dar el básico de tercer año y eso es una gran cosa para mí para seguir aprendiendo y seguir enseñando”, expresó.     

Otra de las satisfacciones que ha tenido es ver a sus dos hijos alcanzar el tercer año de secundaria algo que ella no pudo lograr a esa edad.

“Ellos no van a estar atrasados como yo porque realmente no saber leer ni escribir es muy triste y ahora que tenemos este gobierno que mira por los pobres, que le da estudio a los pobres yo animo a la gente a seguir estudiando porque sólo con un gobierno sandinista es posible lograr esto”, señaló.