Nicaragua

Daniel prepara una nueva insurrección de la conciencia, dijo revista Correo

La revolución goza de excelente salud y promete vivir otros 31 años cuando menos

Editorial Revista Correo No. 10
Hace tiempo que la Revolución Popular Sandinista cumplió su mayoría de edad y contrario a los agoreros pronósticos y acciones de sus enemigos, goza de excelente salud y promete vivir otros 31 años, cuando menos | laluchasigue.org

Redacción Central |

La revolución goza de excelente salud y promete vivir otros 31 años cuando menos

Un editorial publicado en el número 10 de la revista Correo plantea que el gobierno encabezado por el presidente Daniel Ortega prepara las condiciones políticas, económicas e ideológicas para una nueva insurrección: la de la conciencia.

Serán las conciencias insurrectas las nuevas armas para demoler la dictadura del capitalismo y los protagonistas esenciales serán las mujeres y los jóvenes, señala.

A continuación, La Voz del Sandinismo reproduce este editorial publicado en las vísperas del XXXI Aniversario de la Revolución Popular Sandinista:

Hace tiempo que la Revolución Popular Sandinista cumplió su mayoría de edad y contrario a los agoreros pronósticos y acciones de sus enemigos, goza de excelente salud y promete vivir otros 31 años, cuando menos.

La victoria popular del 19 de julio de 1979 fue la culminación de un proceso que había empezado 23 años antes con el acto justiciero ejecutado por Rigoberto López Pérez, cuando hizo que el fundador de la dictadura pagara con su vida el magnicidio del General Augusto C. Sandino y los miles de asesinatos cometidos al amparo de Estados Unidos y de la hipócrita oligarquía criolla.

La inspiración de la hazaña ha sido el fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fonseca, cuya lucidez y visión estratégica hizo que un puñado de jóvenes multiplicaran sus ideas sobre la base del ejemplo personal y colectivo en la lucha, hasta agrupar bajo la bandera roja y negra a centenares de miles de nicaragüenses que superaron el miedo para convertirse en pueblo insurrecto hasta desbaratar al aparato político y militar de la Dictadura Militar Somocista.

Nunca antes en la historia nacional hubo un movimiento semejante de participación popular; esa es su esencia y ha sido desde siempre, el inexpugnable muro para sobrevivir y fortalecerse.

Más de tres décadas y tres gobiernos después, la Revolución está ahora enfrascada en el desafío de construir un nuevo sistema con valores cristianos, ideales socialistas y prácticas solidarias. Para lograr el objetivo, el gobierno sandinista que encabeza el Presidente Daniel Ortega, prepara las condiciones políticas, económicas e ideológicas para una nueva insurrección: la de la conciencia.

Serán las conciencias insurrectas las nuevas armas para demoler la dictadura del capitalismo y los protagonistas esenciales serán las mujeres y los jóvenes.

En numerosos escritos y entrevistas, Carlos Fonseca lo expuso con claridad:

La conciencia colectiva, la conciencia de que es la energía de un conjunto de hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe convertirse en una pasión en el militante Revolucionario.

La transformación de Nicaragua no es cuestión de ideología sino cuestión de amar a nuestro pueblo y ansiar fervorosamente su mejoramiento.

Nos proponemos liquidar el sistema económico y político que impera en nuestro país para sustituirlo por un sistema nuevo y superior.

El Frente Sandinista, a la cabeza de las masas populares de Nicaragua, se sacrifica, no por alcanzar una mezquina migaja para el pueblo, sino por lograr una radical transformación social y nacional.

El progreso de Nicaragua, el desarrollo de su economía, la liquidación de la pavorosa miseria, al igual que en toda América Latina, no podrán alcanzarse sino bajo un nuevo sistema, un sistema de plena liberación nacional.

Nuestro magno objetivo es la revolución socialista (…) Se trata, no de lograr un simple cambio de hombres en el poder, sino un cambio de sistema: el derrocamiento de las clases explotadoras y la victoria de las clases explotadas.

Estamos en ello. La victoria electoral de noviembre de 2011, será un nuevo punto de partida.

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