Nicaragua

La arrolladora victoria del FSLN en Costa Caribe

(Por Consuelo Sandoval) Los resultados electorales de la Costa Caribe, han colocado al FSLN en una posición privilegiada que presagia la descomunal derrota que propinará a la derecha en los comicios presidenciales

Redacción Central |


(Por Consuelo Sandoval) Los resultados electorales de la Costa Caribe, han colocado al FSLN en una posición privilegiada que presagia la descomunal derrota que propinará a la derecha en los comicios presidenciales

Están atolondrados. No hallan qué camino tomar. La contundente apaleada electoral que les pegó el Frente Sandinista a los partidos políticos de derecha en las elecciones regionales de la Costa Caribe Nicaragüense, fue arrolladora, aún cuando hayan ganado por escaso margen en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

De acuerdos con los datos oficiales del Consejo Supremo Electoral (CSE), la Alianza Unidad Nicaragua Triunfa que encabeza el Frente Sandinista, obtuvo en la RAAN 49,492 votos, incluyendo 17,408 votos de su aliado Yátama; contra 20,448 alcanzados por su principal oponente el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

En cambio, en la RAAS, pese a que el FSLN no logró una victoria total, experimentó un significativo repunte en la conquista de votos costeños en las quince circunscripciones.

Según los resultados del CSE, el Frente Sandinista logró 12,251 votos en la RAAS contra 16,226 del PLC, es decir, que existe una diferencia mínima de 3,975 votos.

Era de esperarse. Las nuevas victorias electorales obedecen al tesonero y arduo trabajo del FSLN, agrupación política que propugna porque en nuestro país se instaure una sociedad más equitativa y a favor de las grandes mayorías.

En los procesos electorales pasados, el Frente Sandinista sufrió severas y consecutivas derrotas que denotaban el rechazo de los caribeños. Tenía lógica. Temían que si le daban el voto a los sandinistas, se cometerían los errores acontecidos en la primera administración del presidente Daniel Ortega en los años ochenta, fundamentalmente como consecuencia de la guerra contrarrevolucionaria que financió y dirigió el gobierno de Estados Unidos contra nuestra nación.

Errores se pagan caro

El Frente Sandinista aprendió la lección aunque tuvo que pagar un alto precio.

Logró convertir la adversidad en fortaleza para ganarse la simpatía y el voto de los costeños, gracias a esa labor de hormiga que viene desarrollando desde que resistió la primera derrota electoral en 1990.

Su determinación, esfuerzo y sacrificio le ha permitido ganar terreno en el mapa político del país; además que estableció una hábil alianza estratégica con sus antiguos enemigos de Yátama.

Paralelamente, el gobierno sandinista se propuso llevar progreso a la Costa Caribe, y entre las principales obras sociales que concluyeron o están en ejecución, está la construcción de viviendas en Yulu Tigni; electrificación en varias comunidades; reconstrucción de los muelles; ampliación y reforzamiento de la pista aérea de Bilwi, convirtiéndola en segunda terminal internacional de Nicaragua; así como la reparación de los famosos pegaderos que retrasan la llegada a su destino de conductores y pasajeros, encareciendo así el precio de las mercancías.

De allí que los costeños premiaron al Frente Sandinista y depositaron su voto a favor del partido que les ha estado resolviendo los problemas sociales desde que reasumió el poder en enero del año 2007, sin contar que ha sido el único partido que se ha preocupado por la aprobación y profundización de la Ley de Autonomía, el reglamento y una reforma legislativa.

En contraste la derecha liberal que había tenido un férreo control de los procesos electorales regionales, obtuvo una tercera y devastadora derrota en las urnas como consecuencia del abandono al que sometieron a sus bases; la falta de atención a sus estructuras, y las promesas incumplidas a las etnias, aún cuando estuvieron en el gobierno por espacio de 16 años.

Sus “líderes” dejaron el barco a la deriva y se quedaron en sus cómodas y frías oficinas, pretendiendo dirigir a sus simpatizantes a control remoto o por telepatía.

Chivos expiatorios

Han estado más preocupados por someter a sus correligionarios-adversarios a la cacareada unidad liberal que por ganar el favor de los electores, a quiénes únicamente buscan cuando necesitan su voto. En el PLC, sabían que iba a perder. No fue ninguna sorpresa.

Aunque para justificar su fracaso con meses de anticipación, junto a la dictadura mediática y la desprestigiada Sociedad Civil, lanzaron una feroz campaña de descrédito contra las autoridades electorales y hablaban de un fraude electoral. Cuando confirmaron los pronósticos, no hallaban a quien echarle la culpa y empezó el canibalismo interno.

Huevos chimbos

Ahora están buscando la manera de oxigenarse, invitando a una celebración partidaria al golpista hondureño, Roberto Michelletti, condenado por la comunidad internacional por violentar el orden institucional en la vecina del norte, al promover un golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya.

Dichosamente por disposición gubernamental ese delincuente no podrá ingresar a nuestro territorio, no obstante, el PLC, con bombo y platillos anunció que transmitirá un mensaje grabado en video del hombre de los “huevos de oro”, en clara apología a favor de un criminal internacional.

Pretenden hacer creer que ese sujeto tuvo “coraje” para derrocar al gobernante hondureño, razón por la cual, le endilgan el apodo del hombre que posee “huevos” (testículos).

Pero a ese cobarde los huevos se los puso el poderío militar y político de Estados Unidos, para derrocar a Mel Zelaya, pues sin su venia jamás habría podido tener ni el de una gallina.

Ese payaso no tiene huevos. Huevos tuvieron los integrantes del Frente Sandinista, quienes con valentía, determinación y aplomo, dirigieron desde la clandestinidad la lucha contra la dictadura somocista y la expulsaron del poder.

Huevos tenemos las mujeres nicaragüenses que en su mayoría, estamos obligadas a convertirnos en padres y madres para llevar el sustento diario a nuestras familias y para sortear la crisis económica en que nos sumieron los gobiernos neoliberales, cuyas políticas de privatizaciones de los servicios sociales impuestas al pueblo, benefició exclusivamente a sus parientes, amigos, socios y allegados.

Marcha de brujas

La dirigencia del PLC es tonta o sus integrantes simplemente son ingenuos, si piensan que la presencia de ese delincuente de Michelletti, inspirará algo parecido en Nicaragua.

Mientras tanto, sus amigos de la Sociedad Civil en su afán de desprestigiar al gobierno, organizan una marcha de las brujas, perdón, de las escobas, según sus dirigentes, con el propósito de limpiar la supuesta corrupción gubernamental.

En todo caso, está corroborado que la práctica de la corrupción ocurrió en los gobiernos de Antonio Lacayo, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños.

Muchos de los miembros de esos minúsculos grupos que se desempeñaron como funcionarios de esos gobiernos, y representantes de los consejos editoriales del monopolio informativo, se hicieron de la vista gorda y ocultaron, la putrefacción existente.

Actuaron como cómplices porque se dedicaron a organizar marchas blancas para enmascarar la podredumbre en las que participaron los principales exponentes de la corrupción, entre ellos Alemán y su ex ministro de la presidencia y ex canciller, el banquero Eduardo Montealegre, señalado de defraudar al Estado con sumas millonarias a través de la emisión de los Cenis.

Vaticina victoria

Ahora se presentan como abanderados de la Sociedad Civil y como si fuesen la reserva moral de la sociedad nicaragüense.

Históricamente el Frente Sandinista se ha distinguido por su actuación solidaria con los pobres que es diametralmente opuesta, a la de sus adversarios políticos.

Y es precisamente por esa actuación que los resultados electorales de la Costa Caribe, han colocado al FSLN en una posición privilegiada que presagia la descomunal derrota que propinará a la derecha en los comicios presidenciales, previstos para noviembre del próximo año, cuando el presidente Daniel Ortega se reelija por un nuevo período de cinco años.

Ese triunfo electoral del FSLN no lo detiene ni los “huevos” de Michelletti, ni las escobas.

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