Nicaragua

Carta Bodán denuncia a El Nuevo Diario

En la edición 205 de Carta Bodán se denuncia, con lujo de detalles, la maniobra de El Nuevo Diario que, en su afán de mentir y lanzar lodo sobre el Consejo Supremo Electoral, no reparó en permitir que uno de sus periodistas utilizara a un familiar para cometer delitos y acusara de prostituta a una mujer con la cual, según ella declaró, sostenía relaciones íntimas.

Ofrecemos la segunda entrega con el texto completo de la publicación de Carta Bodán sobre este ejemplo de manipulación y propaganda negra. Mañana La Voz del Sandinismo presentará a sus lectores una tercera entrega sobre el caso.

Redacción Central |

En la edición 205 de Carta Bodán se denuncia, con lujo de detalles, la maniobra  de El Nuevo Diario que, en su afán de mentir y lanzar lodo sobre el Consejo Supremo Electoral, no reparó en permitir que uno de sus periodistas utilizara a un familiar para cometer delitos y acusara de prostituta a una mujer con la cual, según ella declaró, sostenía relaciones íntimas.

Ofrecemos la segunda entrega con el texto completo de la publicación de Carta Bodán sobre este ejemplo de manipulación y propaganda negra. Mañana La Voz del Sandinismo presentará a sus lectores una tercera entrega sobre el caso.

END violó ética y normas de periodismo investigativo

Carta Bodán detectó serias debilidades en las publicaciones de El Nuevo Diario sobre el Consejo Supremo Electoral (CSE), desde el punto de vista del periodismo investigativo. El trabajo presenta, en efecto, señales de irregularidades, pero la falta de rigor, pruebas periodísticas, mayor cantidad de testigos y facilismo, debilitaron su impacto y fuerza real, aunque persista la impresión equivocada de un “gran destape”. Más grave es todavía la denuncia de la supuesta “proxeneta”, quien ahora involucra sexualmente al reportero y debilita sustancialmente su trabajo.

En toda América Latina, y el mundo, siempre es tema de agrios debates el uso periodístico de cámaras escondidas o mecanismos encubiertos para descubrir actos irregulares. En otras palabras, caer en la delgada línea de incitar y hasta cometer un delito para atrapar otro. Aunque se entiende que el hampa y delincuencia no admiten voluntariamente sus culpas, en periodismo, como en la vida, el fin no justifica los medios. El periodista no es agente policial o fiscal protegido por la ley y su autoridad para emplear métodos aplicables a estas profesiones. En todo caso, nunca estuvo en peligro la vida de una persona, para considerar incitar a violar la ley, sin minimizar las inhumanas condiciones de la prostitución reflejadas en el propio trabajo.

Y hasta dándole el beneficio de la duda a la labor de denuncia del medio de comunicación, en aras de publicar un trabajo de forma apresurada y sin la debida solidez, coordinado por el jefe de redacción, Roberto Collado, y uno de los directores del periódico, Francisco Chamorro, el reportero Carlos Larios no siguió escarbando y se conformó con exponer a un funcionario menor, sin descubrir o comprobar si los presuntos actos irregulares llegan hasta las altas esferas del CSE.

Conflicto de intereses y pruebas débiles

Olvida El Nuevo Diario que, por razones de profesionalismo, un periodista no debe involucrar a familiares cuando investiga un caso, precisamente para evitar conflictos de intereses. ¿Qué garantías profesionales puede ofrecer el reportero Larios al involucrar a su sobrina? Ahora saltan acusaciones de supuestos vínculos entre periodista y denunciada, que el reportero rechaza, pero que deben hacer reflexionar sobre el manejo profesional del periodista con la fuente de información.

El diario también “revoluciona” el periodismo nacional con el uso directo de un conductor en investigaciones periodísticas. El conductor fue presentado en los reportajes como un “norteño decidido” y uno de los “anzuelos” claves ocupados para “pescar” a una presunta red de proxenetas con vínculos en el tribunal electoral, pero llama la atención la falta de colaboración de otros “reporteros de investigación” en funciones dignas de un policía encubierto.

Preocupa la posición de la Fiscalía de apoyar una supuesta labor de “agente provocador” del periódico, cuando la institución conoce perfectamente que no existe sustento legal alguno para que un periodista realice “misiones encubiertas”, propias de instituciones facultadas para ello. El periodista no es juez, policía ni fiscal. Esperamos conocer también la posición del movimiento de mujeres, que ayer defendió a ultranza al periódico, su trabajo y a la joven sobrina del redactor ahora cuestionado. ¿Intentará conocer, por lo menos, la versión de la mujer que ahora denuncia al periodista como “otro depredador” sexual?

“Observatorio de Medios” en entredicho

El trabajo de Guillermo Rothschuh Villanueva como director del Observatorio de Medios, del Centro de Investigaciones de Comunicación (CINCO), quedó en entredicho con el aval precipitado que emitió al trabajo periodístico de El Nuevo Diario, olvidando las “clases de ética profesional” que impartía en las aulas universitarias cuando era decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en la Universidad Centroamerciana (UCA).

“Los trabajos de Carlos Larios (END) sobre proxenetismo y falsificación de documentos de identidad, ratifica la necesidad del periodismo investigativo. Larios exhibió al CSE, mostrando la fragilidad de la institución encargada de emitir las cédulas. El desprestigio trasciende a los magistrados. Sus autoridades están más interesadas en su reelección, que en ejercer control en la elaboración y entrega de cédulas; END constató que las denuncias de alteración de estos documentos, ocurre en todo momento y no únicamente durante las elecciones. El caso más reciente había sido Walpa Siksa”, escribió Rothschuh Villanueva en su habitual publicación.

Sin embargo, el ex decano pasó por alto serias deficiencias de la “investigación”. Hasta ahora no hay ninguna prueba periodística que involucre directamente a funcionario alguno por recibir dinero para realizar trámites irregulares. Se conoce el documento del Consejo, un serio indicio de irregularidad, pero no un vínculo directo entre la supuesta coima y el trámite oficial. Más bien el mismo trabajo periodístico confirmó públicamente que el medio de comunicación pagó 50 dólares por la realización de trámites ilegales, otra violación flagrante a los principios del periodismo investigativo. ¿Se dividieron funcionario y denunciada los 50 dólares? Se desconoce. Tampoco se conoce si por el más sentido común elemental, escaso en estos días en los grandes medios de comunicación, el periodista –por lo menos– tiene grabación de la conversacion entre el funcionario y su sobrina, para conocer y tener prueba de lo platicado, pues en el texto no se deja constancia de ello.

Señalan a periodista

Un nuevo capítulo de las publicaciones que realiza El Nuevo Diario acerca de clubes nocturnos y el involucramiento de funcionarios del CSE en supuestos actos irregulares, se abrió esta mañana. Por primera vez habló Tania María Martínez, quien asegura que hasta hace poco mantenía una relación sentimental con el periodista Carlos Larios, de ese medio de comunicación, y señalada de tramitar documentos de identidad a menores de edad para prostituirlas.

“El tiene su trabajo, pero que diga la verdad: Yo no sé nada de lo que me está acusando, tengo un vínculo amoroso con él. El tenia problemas con su esposa, me propuso venir a vivir conmigo, pero es inaceptable que mi hijo pueda aceptar a alguien más que no sea su padre. Hago una denuncia publica, porque me está denigrando a mí y mi familia”, dijo Martínez ante medios oficiales. Larios, por su parte, aseguró que apenas conoció a la joven en uno de los centros nocturnos que visitó para realizar su trabajo periodístico.

“La conocí en uno de los lugares que visitamos para hacer el trabajo, la información que publicamos era verdad, de lo contrario no lo hubiera publicado. Tenemos cédula y grabaciones, todo lo tenemos para demostrar la veracidad de la información. Ella resultó engañada para lograr los resultados que planteamos en los reportajes. Yo la conocí en una de las visitas a los bares, ella no trabajaba en un en centro de masaje, ella trabajaba en un bar que no tenia rótulos. Esta señora trabajaba cerca del Good Time, ahí la conocí, anteriormente no la conocía”, expresó el periodista a Carta Bodán.

“Trabajé en un centro de masajes y él era un cliente”

Martínez sostuvo que no tiene nada que ver en el trafico de cédulas, ni mucho menos “en el proxenetismo”. “Sale una persona (Larios) que años atrás conocí, trabajé en un centro de masajes, él es un cliente y aparte de cliente, estuvimos prácticamente como familia, ahora sale diciendo que yo trabajo vendiendo niñas, vendiéndole cedula a las niñas. Le pido que como hombre diga la verdad”, expresó la imputada.

Larios aseguró que hubo personas que le llamaron avisándole de la entrevista que brindó la joven a La Nueva Radio Ya. “Ellos están realizando su investigación y corroborando la información que hemos publicado, como medios oficialistas tratan de contrarrestar el trabajo de El Nuevo Diario, para dejar mal parado a El Nuevo Diario. Todo lo que esta escrito es verídico, tenemos las suficientes pruebas para demostrar la veracidad”, subrayó.

“Hago una denuncia publica, porque me está denigrando a mi familia”, expresó la joven y señaló que el periodista se identificó con el nombre de Francisco Chamorro, director de El Nuevo Diario. El reportero mantuvo que no involucró con ella.

CSE: “Abierta apología del delito”

El Consejo Supremo Electoral (CSE), a través de su vocero, Félix Navarrete, reiteró que sostiene su denuncia ante la Policía Nacional , contra la ciudadana Daisy Ramírez Larios, sobrina del periodista Carlos Larios, quien pretendió solicitar una doble identidad. “Esto es una abierta apología del delito, en el sentido de que esta ciudadana incurrió en una práctica aparentemente ilegal sobre lo que respecta solicitar una doble identidad”, dijo.

Agregó que la institución ha separado temporalmente a los funcionarios señalados por el diario, mientras las investigaciones policiales determinen las responsabilidades del caso. Señaló que el CSE “en ningún momento” ha pretendido ignorar la realidad. “Sin embargo, es importante reiterar que está en manos de la Policía Nacional efectuar las investigaciones correspondientes para poder determinar los delitos en lo que pudieron incurrir los ciudadanos”, destacó.

Expresó que el CSE no tiene nada en contra de la libertad de expresión y la defiende, pero “condenamos, por principios, cualquier apología del delito que cualquier persona amparada en un medio de comunicación quiera hacer”. Los magistrados del CSE decidieron investigar a lo interno y colaborará para que la Policía Nacional haga las investigaciones del caso, señaló el vocero.

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