Nicaragua

Daniel: Firme en la defensa de América Latina en el 2009

El presidente Daniel Ortega mantuvo durante el 2009 su firme posición de siempre en defensa de todos los pueblos de América Latina, de su lucha por la integración de la región y en rechazo a las amenazas del Imperio

Redacción Central |

El presidente Daniel Ortega mantuvo durante el 2009 su firme posición de siempre en defensa de todos los pueblos de América Latina, de su lucha por la integración de la región y en rechazo a las amenazas del Imperio

Al hacer un balance del año 2009 resalta especialmente el mantenimiento por el comandante Daniel Ortega de su tradicional y firme defensa de los pueblos de América Latina, a favor de la necesaria integración y en rechazo de las maniobras y amenazas de Estados Unidos.

Si se analizan algunos de los más importantes hechos ocurridos en la región, hay que dedicar un capítulo aparte a la digna posición  de Daniel durante la llamada Cumbre de las Américas, efectuada en Trinidad Tobago el pasado mes de abril, que marcó el primer contacto en un evento público del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, con la totalidad de sus homólogos del Continente.

Allí vibró la voz de Daniel, en presencia de Obama, para señalar que sentía vergüenza por la exclusión de Cuba y Puerto Rico en esa reunión, ejemplo fiel de una política imperial que no cambiaba con la elección de un nuevo mandatario ni con el rosario de promesas hechas, muchas de ellas incumplidas posteriormente.

El Jefe de Estado nicaragüense llamó a  las naciones participantes a demandar la presencia de Cuba en todas las instancias internacionales y exigió la terminación del bloqueo económico, financiero y comercial que, durante medio siglo, ha sufrido de parte de Estados Unidos.

Fue lapidaria su frase: “A esa Cumbre me niego a llamarla Cumbre de las Américas pues hay dos grandes ausentes, Cuba y Puerto Rico”, una demanda clara y directa ante el mismo jefe de la Casa Blanca en respuesta a la absurda pretensión de excluir a Cuba por su lucha por la independencia y soberanía de los pueblos.

En esa misma dirección fue la labor del comandante Daniel como presidente  del Sistema de Integración Centroamericana, etapa en que resultó posible revigorizar ese instrumento de los países del istmo para la adopción de acuerdos importantes para sus pueblos.

El papel de Nicaragua y de su presidente ha sido vigoroso y  trascendente en el marco del desarrollo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amèrica (ALBA) y sus acuerdos adoptados en las distintas Cumbres.

En la VII Cumbre efectuada el pasado octubre en Cochabamba, Bolivia, destacó el apoyo recibido por Nicaragua para el impulso a los proyectos sociales y la reducción de la tasa de analfabetismo a menos del cuatro por ciento, así como a la continuación de ese trabajo en las comunidades de la costa Caribe.

En esa cita, Daniel denunció la represión del gobierno de facto hondureño contra el pueblo en resistencia y pidió el mayor apoyo para esa lucha contra el golpismo.

Al acoger en nuestro país al presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya, Nicaragua demostró firmeza en el compromiso con el respeto a la democracia y su repudio de la doble posición adoptada por Estados Unidos ante el golpe de Estado que la cercenó en Honduras.

Junto a los demás presidentes estampó su firma en la declaración a favor del respeto a los derechos de la Madre Tierra y por el  logro de una moneda común que ayude a independizar a las naciones pobres de los rejuegos financieros del capitalismo voraz.

La intervención de Daniel en  la VIII Cumbre del ALBA, efectuada este mes en La Habana, subrayó que ahora, más que nunca, es necesario replantear la relación entre los pueblos latinoamericanos y la política exterior de Washington, sobre todo tras el incumplimiento reiterado por parte del presidente Barack Obama de las promesas realizadas en Trinidad Tobago.

“Hoy mas que nunca nosotros tenemos que pensar más seriamente en lo que es la relación entre los pueblos latinoamericanos y la política norteamericana, estamos cohabitando en la misma región, pero realmente es una cohabitación donde ellos tienen la potestad de conspirar y agredirnos, están conspirando todos los días en contra de nuestros pueblos y nosotros estamos en la obligación de reunirnos y plantear  lo que queremos”, señaló Daniel.

“Quieren una América Latina en un estado de inestabilidad, que es lo que han provocado históricamente los gobernantes norteamericanos o una América Latina caminando con su propio esfuerzo y con la voluntad de sus pueblos”, preguntó.

Agregó además que el Imperio no entiende de diálogo. “El imperio está acostumbrado  a ordenar, a mandar, y si no se hace lo que ellos dicen entonces viene la sanción, viene el castigo, esa ha sido la actitud del Imperio”.

Impugnó el papel actual de la OEA dominada por Estados Unidos como se demostró en el caso de Honduras y abogó porque las naciones latinoamericanas cuenten con su organismo regional propio, sin la presencia de la potencia del Norte.

Otra demostración de principios fue su condena a la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia, una verdadera invasión a ese país, y también a la amenaza que ello significa para Venezuela, Suramérica y el resto de la región.

En definitiva, el 2009 encontró a un Daniel Ortega  dispuesto como siempre a defender los derechos de todos los pueblos frente a los graves peligros que penden sobre Latinoamérica y el Caribe y a enarbolar la integración como instrumento indispensable para lograr la victoria.

también te puede interesar