Nicaragua

Padre Gaspar García Laviana, una vida y un ejemplo

“He de combatir hasta el último aliento por el Reino de la Justicia”, dijo antes de caer en combate como guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional

Redacción Central |

“He de combatir hasta el último aliento por el Reino de la Justicia”, dijo antes de caer en combate como  guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional

(Por Alfredo Sánchez Alegría)  Nació en 1941 en Asturias, España, hijo de un minero asturiano. Se ordenó sacerdote en la Orden del Sagrado Corazón de Jesús y celebró su primera misa en 1966. En Madrid fue sacerdote obrero, trabajando en una carpintería de barrio.

Cuando su congregación pidió voluntarios para ir a Nicaragua, fue el primero en ofrecerse y fue destinado a la parroquia de San Juan del Sur. Le tocó –dijo él- una parroquia de 600 kilómetros: “todos analfabetos, sin escuelas, sin comida, sin casa, sin nada. Vamos!”. Hizo escuelas, pero vio que la gente no estaba interesada en aprender. Quiso enseñarles técnicas agrarias, pero no tenían tierras.

Fueron cuatro años recorriendo todos los organismos oficiales en busca de ayuda para esos campesinos, ayuda que nunca obtuvo.

“Cuatro años de mentiras, cuatro años atontando a la gente, dándoles ilusiones efímeras y ficticias con mis programas y mis proyectos. Y un día me di cuenta de que yo era –sin querer- un servidor más de la tiranía somocista, un lacayo de aquel régimen corrupto. Mi misión consistía simplemente en que la gente siguiera dormida”, afirmó

Después, fue su entrada al Frente Sandinista. Dice él que quien lo introdujo fue un muchacho muy joven, un chavalito. Primero le encargaban pequeñas cosas, como llevar mensajes. Fue lo que él llamó su “noviciado” sandinista, el cual duró tres años y fue, dice, más duro que el otro.

Cuando llego la Navidad de 1977 el Padre Gaspar ya estaba en la guerrilla y escribió para sus feligreses un bello mensaje navideño “desde algún lugar de Nicaragua”:

“Estas fiestas de Navidad, cuando celebramos el nacimiento de Jesús, nuestro Señor y Salvador, que vino al mundo para  anunciarnos el reino de la justicia, he decidido dirigirme a ustedes, como mis hermanos en Cristo que son, para participarles mi resolución de pasar a la lucha clandestina como soldado del Señor y como soldado del Frente Sandinista de Liberación Nacional”.

“Vine a Nicaragua desde España, mi tierra natal, a ejercer el sacerdocio como misionero del Sagrado Corazón, hará de eso ya diez años. Me entregué con pasión a mi labor de apostolado y pronto fui descubriendo que el hambre y la sed de justicia del pueblo oprimido y humillado que yo he servido como sacerdote, reclamaba más que el consuelo de las palabras, el consuelo de la acción”.

Y sentenció: “La corrupción, la represión inmisericorde, han estado sordas a las palabras y seguirán estando sordas, mientras mi pueblo gime en la noche cerrada de las bayonetas y mis hermanos padecen torturas y cárcel por reclamar lo que es suyo; un país libre y justo, del que el robo y el asesinato desaparezcan para siempre”.

“Y como nuestros jóvenes honestos, los mejores hijos de Nicaragua están en guerra contra la tiranía opresora, he resuelto sumarme como el más humilde de los soldados del Frente a esa guerra”.

“El somocismo es pecado, y librarnos de la opresión es librarnos del pecado. Y con el fusil en la mano, lleno de fe y lleno de amor por mi pueblo nicaragüense, he de combatir hasta mi último aliento por el advenimiento del reino de la Justicia que el Mesías nos anunció bajo la luz de la estrella de Belén.

Su hermano en Cristo

PATRIA LIBRE O MORIR!”

El 11 de diciembre de 1978 Gaspar (Martín) cayó en combate siendo miembro del Estado Mayor del Frente Sur “para ser guerrillero tienen que poner tu vida ahí, encima de la mesa, para cuando la quieran tomar”.

Sabía que iba a morir en la guerra y así lo dice en un poema:

“Cuando ganemos la guerra

No vengáis compungidos a mi tumba”.

Gaspar García Laviana, por su vida y su muerte, es una inspiración y un ejemplo a seguir para todos los sacerdotes, para todos los cristianos y todos los nicaragüenses.

(Tomado del 19Digital)

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