Nicaragua

Celebración de las Purísimas demuestra la solidaridad de los nicaragüenses

Los que impulsan esta celebración comparten no solo el fervor religioso por la Virgen María, sino también expresan una obligación solidaria de compartir con los demás

Las Purísimas
Celebración de las Purísimas demuestra la solidaridad de los nicaragüenses. | César Pérez

Redacción Central |

Los que impulsan esta celebración comparten no solo el fervor religioso por la Virgen María, sino también expresan una obligación solidaria de compartir con los demás

Múltiples valores tiene la celebración religiosa de la Inmaculada Concepción de María, pero por sobre todas las cosas es una demostración de la solidaridad entre los nicaragüenses y sus deseos de paz, amor y prosperidad para todos aquellos que los rodean.

Es por ello que los que impulsan esta celebración comparten no solo el fervor religioso por la Virgen María, sino también expresan una obligación solidaria de compartir con los demás.

Esa es la conclusión a la que ha llegado el historiador nicaragüense Clemente Guido, director de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, quien declaró a La Voz del Sandinismo que esa festividad es la expresión más pública y masiva de solidaridad entre los nicaragüenses

Le das algo a la gente, le das comida, productos naturales de la agricultura, limones, cañas, todo lo que el mercado de la época tiene y le das también dulcerías, cosas propias que son también producto cultural de Nicaragua, dijo y agregó que hay una expresión de compartir entre los nicaragüenses, un pueblo generoso, un pueblo que da lo que tiene aún en pobreza, aún en situaciones extremas, el pueblo siempre comparte.

Esa particularidad de dicha celebración en honor a la virgen trasciende la proclamación a la Virgen y se expresa concretamente en el compromiso de compartir con los demás.

Durante la primera etapa de la Revolución esta tradición se mantuvo inalterable y se afianzó entre el pueblo pese a la brutal guerra de agresión y el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Nicaragua, que costó al país miles de víctimas inocentes y millonarias pérdidas económicas.

En la década de los años los 80, al igual que hoy, el gobierno revolucionario también instalaba altares y habían concursos de altares en medio de la agresión y por eso la gente acude a estos altares en la Avenida Bolívar, para dar continuidad a la tradición.

Este es un compromiso gubernamental, estamos comprometidos con esos altares. La instrucción directa de la compañera Rosario Murillo, es que no solo se trata de poner altares, sino contar la presencia de los ministros compartiendo con el pueblo.

En las últimas décadas los nicaragüenses han llevado esta festividad religiosa a otros países centroamericanos, como Costa Rica, Guatemala, El Salvador.

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