Nicaragua

Conmemoraron heroica acción del revolucionario Rigoberto López Pérez

Hace 53 años ajustició al dictador Anastasio Somoza García asestando un golpe de muerteal régimen tiránico

Conmemoración
Conmemoraron heroica acción del revolucionario Rigoberto López Pérez | Jairo Cajina

Redacción Central |

Hace 53 años ajustició al dictador Anastasio Somoza García asestando un golpe de muerte al régimen tiránico

Encabezados por dirigentes del Frente Sandinista y con representaciones de todo el paìs, se conmemorò la heroica gesta del compañero Rigoberto López Pérez, quien hace 53 años ajustició al dictador Anastasio Somoza García.

Aquella acción fue un golpe mortal para la tiranía y fue señalado como el principio del fin de la dictadura que oprimía a nuestro pueblo y tantas vidas segó.

Su valentía y su acto de patriotismo fueron recordados  por compañeros sandinistas que llegaron hasta el mausoleo, ubicado en la rotonda que lleva su nombre a rendirle homenaje y depositarle una ofrenda floral.

“Hace 53 años un nicaragüense patriota tomó la decisión de entregar su vida por la patria, por los nicaragüenses y realizó un hecho histórico, ajusticiando al dictador iniciador de la dinastía somocista”, recordó el compañero José Figueroa, diputado por el Frente Sandinista en la Asamblea Nacional.

El coordinador de la bancada sandinista en el parlamento, compañero Edwin Castro, recordó que fue el fundador del FSLN, comandante Carlos Fonseca, quien advirtió que lo hecho por Rigoberto constituía el principio del fin de la dictadura somocista.

Edwin reconoció que la gesta de Rigoberto fue grandiosa, pues lo hizo en su plena juventud, 27 años, edad en la que comúnmente algunos jóvenes piensan en su futuro individual.

“Rigoberto también estaba pensando en su futuro, pero no en su futuro individual egoísta, sino en el futuro de su patria”., añadió.

Recordó que Rigoberto en su acción no participó solo, pues fue acompañado en la elaboración de los planes de ajusticiamiento del tirano por otros jóvenes universitarios, que luchaban contra la represión.

“No era un suicida como quiso presentarlo la dictadura, era un poeta y revolucionario, y cuando se combina la poesía con la revolución, son hombres que saltan para alcanzar estrellas, eso fue Rigoberto López, no pensó en pequeñeces, sino que pensó en el futuro,  como le dijo a su madre en la carta de despedida ‘esto lo hago por vos y mi pueblo’”, refirió.

El ajusticiamiento que llevó a cabo Rigoberto fue producto de una profunda sed de libertad y disposición a un sacrificio mayor, como  la entrega de la propia vida.

“Rigoberto tuvo que entregar su vida para que los jóvenes tuvieran un futuro distinto, hoy esa gesta sirvió para que el Frente Sandinista nos  brinde todos esos espacios de participación”, dijo Jacinto Rocha, estudiante ingeniería industrial en la UNI.

Pascual Rigoberto López Pérez, más conocido por Rigoberto López Pérez, fue un poeta nicaragüense que nació en León el 13 de mayo de 1929 en el seno de una familia humilde. Era hijo de Soledad López y Francisco Pérez. Cursó sus primeros estudios en el Hospicio de San Juan de Dios donde había sido internado por mediación de su padrino, el sacerdote Agustín Hernández.

En esta institución, estudio el oficio de sastre. Una vez aprendido  trabajo de sastre a la vez que ingresó en la Escuela de Comercio Silviano Matamoros para cursar estudios de Redacción y Taquimecanografía.

Aficionado a la poesía, la lectura y a la música, ya durante su estancia en el hospicio destacó por su afición a la lectura y entre las obras que leía destacaban las de Rousseau, José Enrique Rodó y Rubén Darío así como Antenor Sandino Hernández.

En 1947, con solo 17 años, publicó el poema Confesión de un Soldado. Un año después, en 1948 participó en el grupo musical Buenos Aires junto con sus amigos Humberto Lacayo Amaya, Luis Santamaría Granera, Eloy Loredo Rugama y Róger Morales.. Rigoberto componía y tocaba el violín. Entre las composiciones que realizó Rigoberto, están los valses Claridad y Si el vino me hace llorar.

Entre 1951 y 1956 estuvo residiendo en el extranjero pero realizaba frecuentes viajes a Nicaragua por motivos personales, la familia y su relación amorosa con Amparo, a la vez que se ponía al corriente de la situación política interna. Tenía relaciones con músicos y poetas de otros países, como el salvadoreño Juan Felipe Toruño.

El 4 de abril de 1954 la Guardia Nacional (GN) había asesinado a dos compañeros suyos, Adolfo y Luís Báez Bone, junto con otros militares y civiles que querían emboscar al dictador Somoza. Rigoberto conoció a la madre de ambos, la señora Ruth Bone, con la que entabló amistad.

El compromiso de Rigoberto López Pérez por la libertad le llevó a plantearse que la única forma de acabar con la dictadura de Somoza era la eliminación física del dictador. Un 17 de septiembre de 1956 llegó a Managua a fin de  preparar el plan para ajusticiar al tirano. Entregó cartas para Manuel Díaz y Sotelo, amigo con el que compartía ideario, y al día siguiente se dirigió a su ciudad natal en ferrocarril.

La tarde del  21 de septiembre la dedicó a estar con su madre a la que leyó el poema Confesión de un Soldado, después se vistió con una camisa blanca y un pantalón azul, su madre diría después que quería morir con los colores de la bandera nacional en su cuerpo.

Rigoberto se dirigió  a la Casa del Obrero, en la ciudad de León donde se celebraba una fiesta a la que acudía el presidente Somoza García. Por mediación del hermano de su novia, el periodista Armando Zelaya, se infiltró en la misma y durante el acto aprovechó para dispararle 5 balas (4 de las cuales entraron en el cuerpo de Somoza García), con un revólver Smith and Wesson calibre .38, hiriéndolo en el pecho.

En la acción Rigoberto recibió  una lluvia de balas que le quitarían la vida inmediatamente, mientras que Somoza sería conducido a un hospital militar estadounidense en la Zona del Canal de Panamá, con la ayuda que envió el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, donde falleció una semana después, el 29 de septiembre de 1956.

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