Fuerza Aérea es baluarte de la democracia y la revolución sandinista

Cumple 30 años esa arma al servicio del pueblo acumulando a su propia actividad la participación en tareas sociales de gran envergadura llevadas a cabo por el gobierno

Fuerza áerea
Fuerza Aérea es baluarte de la democracia y la revolución sandinista César Pérez

Cumple 30 años esa arma al servicio del pueblo acumulando a su propia actividad la participación en tareas sociales de gran envergadura llevadas a cabo por el gobierno

Las imágenes de los aviones de la antigua y temible FAN, operados por pilotos genocidas que bombardearon los barrios orientales de Managua, y las principales ciudades del país como León, Masaya, Estelí y Matagalpa durante la guerra de liberación, han quedado sepultadas en el pasado.

Ahora todo es distinto y la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua arriba a sus 30 años de existencia, con una gran experiencia acumulada no sólo en acciones combativas, sino en misiones de servicio a la población civil en tiempos de paz ante amenazas naturales como huracanes, inundaciones y apoyo a las instituciones del Gobierno en tareas de salud y educación.

Pero los miles de muertos y lisiados no se borran de la memoria histórica del pueblo nicaragüense, como símbolos de una pesadilla que no permitirán que retorne aunque los políticos de la derecha y la oligarquía criolla insistan en respaldar golpes de Estado como el de la hermana República de Honduras.

Ahora contamos con una institución cimentada en la experiencia combativa de sus miembros, los cuales, con grandes esfuerzos y sacrificios, han escalado un estatus profesional y  volcado todas sus capacidades en la misión patriótica al servicio de la población civil.

Tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979, la vieja FAN de Somoza quedó en el más absoluto abandono con los hangares desvencijados, vacíos y unos cuantos aviones y viejos helicópteros, los mismos que dejaban caer las bombas de 500 libras sobre Bello Horizonte, Don Bosco, la 14 de Septiembre y el sector oriental de la capital.

El coronel Manuel Antonio López García, jefe del Estado Mayor de la FA, recuerda que, después del triunfo revolucionario, esa institución  cumplió las misiones de apoyo a la alfabetización con los aviones que había dejado Somoza y por primera vez llevaron atención médica a las más remotas comunidades de Río Coco, Kurinwas, Tortuguero y otras zonas del país para combatir las epidemias que diezmaban a esas poblaciones.

“Estábamos nosotros cumpliendo esas tareas, cuando tuvimos que readecuar nuestras misiones, en vista de que la contra comenzó a actuar de forma beligerante en todo el territorio nacional”, señala el alto oficial.

“Nos sumamos a las tareas de la defensa del territorio nacional, de la soberanía y las misiones que se cumplieron fueron de respaldo al Ejército de Nicaragua en las misiones de combate en esa época, trasladando heridos, apoyo logístico y apoyo de fuego”, añade.

La FA también atendió las emergencias provocadas por el Huracán Joan y las inundaciones generadas por diversas tormentas en diferentes puntos del país, cumpliendo la misión de evacuación y traslado de damnificados a zonas seguras.

“Desde ese tiempo nosotros comenzamos a tenerle aprecio a la vida y a darnos cuenta que la FA tenía un gran potencial para apoyar a la población en riesgo”, confiesa.

Tras la firma de los convenios de paz que pusieron fin a la guerra de agresión financiada por Estados Unidos contra Nicaragua, el país entró bajo una nueva etapa de gobiernos neoliberales y en medio de las dificultades presupuestarias la institución aérea se dispuso a enfrentar nuevas amenazas, como el narcotráfico, los incendios forestales y a apoyar a los organismos del gobierno.

El oficial destaca que la FA “siempre ha trabajado a la par de la población, durante estos 30 años. Ha sido nuestro rumbo, los compañeros que cayeron en la lucha por la defensa de la soberanía, ellos son los que sentaron nuestras bases para continuar y es el legado que nosotros estamos obligados a heredar a los oficiales jóvenes porque son los valores patrióticos  y morales que ese personal nos dejó como legado, los que debe mover nuestras acciones”, reflexiona.

López señala que ese relevo generacional está asumiendo su compromiso dentro de los planes de adiestramiento, preparación y asimilación de conocimientos. “Esto es como el que siembra un árbol y está claro que el día de mañana va a disfrutar de su sombra”, grafica.

El teniente coronel Mariano Flores Morales, segundo jefe del escuadrón aéreo de transporte explicó que ésta es una institución con deseos de apoyar a la población civil en tiempo de paz y para defender la soberanía nacional cuando sea necesario.

Señaló que esta fuerza se encuentra en plena disposición con sus helicópteros y aviones para desplegarse por el territorio nacional en caso de desastres naturales como lo han hecho en diversas ocasiones, al paso de huracanes o en inundaciones acciones en las que han participado con sus helicópteros y aviones, en tareas de evacuación, avituallamiento, salvamento y rescate.

Destaca que la mayoría de los miembros de la Fuerza Aérea se incorporaron a este cuerpo tras el triunfo revolucionario y se forjaron en la lucha sandinista, otros lo hicieron posteriormente y ahora se suman los nuevos cadetes que aspiran a formar parte de sus filas integrada por personal técnico, mecánico y de ingeniería de vuelo altamente calificados. “Tenemos muchos ingenieros aptos y capaces para darle el mantenimiento adecuado a las naves”, explicó.

Enfatizó que, en los últimos 30 años, realmente han alcanzado niveles profesionales que les permiten desarrollar un adiestramiento eficaz a todos los niveles para tareas de emergencia, incluyendo misiones de evacuaciones nocturnas.

En los anales de la Fuerza Aérea ocupa un lugar preponderante el papel que han jugado los helicópteros ante los desastres naturales, como el huracán Mitch, cuando pilotos y aeronaves partían a las cinco de la madrugada y retornaban tras 18 o 19 horas consecutivas de vuelo en las peores condiciones meteorológicas.

Las tareas que cumplieron en esa emergencia fueron, entre otras, evacuación de población, traslado de avituallamientos y apoyo a las instituciones del gobierno en el auxilio a los damnificados.

Aún en tiempos de paz, la Fuerza Aérea mantiene un destacamento de guardia combativa que permanece alerta las 24 horas del día, atento no solo a las situaciones militares sino también a las emergencias provocadas por los desastres naturales o misiones a demanda del gobierno. En esta unidad se concentran oficiales de diversas especialidades.