Nicaragua

Neoliberales bien pagados quieren desestabilizar el país

Mientras más naciones anuncian cooperación con Nicaragua y empresarios desean invertir aquí, ellos obedecen dictados foráneos y hablan de provocar desórdenes callejeros

Redacción Central |

Mientras más naciones anuncian cooperación con Nicaragua y empresarios desean invertir aquí, ellos obedecen dictados foráneos y hablan de provocar desórdenes callejeros

Los trabajadores y todo el pueblo están empeñados en hacer avanzar los planes de desarrollo económico y social del gobierno sandinista y en enfrentar lo mejor posible cualquier impacto de la crisis internacional originada en Estados Unidos.

Los niños y niñas rompieron los records de matrícula escolar este año respondiendo a la gratuidad del sistema de enseñanza y jóvenes nicaragüenses parten a disfrutar de becas para estudios superiores en naciones hermanas, mientras Nicaragua está a punto de declararse Territorio Libre de Analfabetismo.

Cada vez más, Estados de todo el orbe responden positivamente a la política exterior, de relaciones amistosas y sin condicionamientos,  enarbolada por el Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional y la voz de Nicaragua se escucha fuerte y clara en los organismos internacionales.

Pero a pesar de todo eso, ellos, los neoliberales y empleados de los sectores más retardatarios de Estados Unidos, vuelven por las andadas y sólo hablan de organizar marchas y provocaciones, en esta ocasión bajo la bandera de falsas organizaciones no gubernamentales.

La convocatoria ahora, para justificar la plata recibida, es para el 28 de febrero y las razones son las mismas de siempre: están muy molestos porque la población les propinó una sonada derrota electoral en los comicios municipales del pasado mes de noviembre.

Ahora convoca para las alteraciones del orden público una tal Unión Ciudadana por la Democracia que agrupa a varios grupitos defensores de aquella expresión supuestamente tan democrática constituida por la paz de los sepulcros vigente durante la larga dictadura de los Somoza.

Saben que, al igual de lo sucedido en las urnas, el pueblo nicaragüense no les da el menor crédito, les vuelve la espalda, pero también no está dispuesto a permitirles intentar oscurecer la situación política del país e instaurar la violencia en la vida pública de la nación.

Disfrutando del derecho de libre expresión existente en Nicaragua convocan ruedas  de prensa nada menos que para amenazar con el uso de la fuerza y del desorden callejero, para escandalizar, justificar su paga y pretender detener el avance del proyecto sandinista.

Eso sí, reclaman que les permitan hacer todo eso tranquilamente, sin molestia alguna,  y no se permita a cualquier justamente indignado ciudadano protestar  por tal empeño antinicaraguense.

De todas formas, como en todas las ocasiones anteriores,  apenas cosecharán el rechazo y la falta de respuesta popular que les persigue continuamente.

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