Nicaragua

Robert Callahan: ¿un cambio de ficha para Nicaragua?

El nombramiento del nuevo embajador de Estados Unidos en Managua más que un cambio de rutina puede significar un incremento de la intromisión en los asuntos internos de este país

Redacción Central |

El nombramiento del nuevo embajador de Estados Unidos en Managua más que un cambio de rutina puede significar un incremento de la intromisión en los asuntos internos de este país

La partida del embajador estadounidense en Nicaragua, Paúl Trivelli, pudiera representar sólo un cambio de ficha en la diplomacia estadounidense pero la trayectoria de su reemplazante, Robert Callahan, hace pensar otra cosa.

Trivelli abandonó Nicaragua esta semana luego de tres años de misión en la que no faltaron acusaciones de intromisión en los asuntos internos del país.

Ahora, según fuentes estadounidenses, brindará su experiencia como asesor del Comando Sur, el brazo armado de Washington contra América Latina.

El sustituto, Robert Callahan, llegará en septiembre y pese a tener desde enero el placet del gobierno nicaragüense, su nombramiento más que un cambio de rutina puede significar un incremento de la intromisión en los asuntos internos de este país.

Callahan es presentado como ex director de Diplomacia Pública en la Oficina del Director Nacional de Inteligencia.

Según el propio Trivelli es un hombre de experiencia que ha tenido puestos en tres países de América Latina, es un especialista en diplomacia pública.

En los días en que se dio a conocer aquí su nombramiento, varios medios de prensa abordaron sus vínculos con la contrarrevolución durante la agresión financiada por el gobierno de Ronald Reagan contra la Revolución Popular Sandinista.

Una fuente de crédito dijo que todo era parte de una estrategia de la embajada estadounidense para que se desgastaran los ataques contra el diplomático y que éste encontrara un ambiente tranquilo cuando llegara en septiembre.

Ese ambiente debe estar muy distante al de un artículo publicado por el periodista norteamericano Stephen Kinzer, corresponsal en Nicaragua de The New York Times en tiempos de la guerra contra la Revolución Sandinista de 1979.

Medios locales como El Nuevo Diario preguntan:  ¿Cuál es la principal misión del nuevo embajador de los Estados Unidos, Robert Callahan, discípulo de John Negroponte, conocedor de la realidad nicaragüense y ex colaborador de la contrarrevolución?

Se supone que el diplomático tendrá un rol activo en medios de la oposición para intentar minar las posibilidades de triunfo que tienen los sectores progresistas, encabezados por el sandinismo, en las elecciones municipales de noviembre próximo.

Callahan fue agregado de prensa de la embajada de Estados Unidos en Honduras durante la década de los ochenta, experiencia que le servirá en los próximos meses en los cuales la propaganda contra el gobierno debe incrementarse, consideran expertos.

Las denuncias de que desde la sede diplomática fluye el financiamiento hacia las protestas de una llamada sociedad civil pudieran incrementarse después que asuma Callahan.

El discípulo de Negroponte, ex capo de la Inteligencia, viene preparado para mover fichas y recursos con los que favorecer una victoria electoral de la oposición en las elecciones municipales, un paso importante para desterrar al sandinismo del poder.

Según Kinzer plantea en su artículo reproducido hace unos meses por medios locales, Robert Callahan es un diplomático experimentado, y puede ser un buen embajador en otra parte, pero, con sus antecedentes,  ¿por qué enviarlo a Nicaragua?.

Sólo el tiempo lo dirá, aunque hoy muchos nicaragüenses esperan a Callahan para recordarle la época en que era vocero de los que promovían y apoyaban un baño de sangre a Nicaragua.

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