Nicaragua

¡Viva el primero de mayo!

Palabras de Rosario Murillo en la Marcha Conmemorativa del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución

Redacción Central |

Palabras de Rosario Murillo en la Marcha Conmemorativa del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución

Queridas familias nicaragüenses…

Queridas hermanas y hermanos…

Trabajadores del campo y la ciudad, desemplead@s, trabajadores por cuenta propia, amas de casa, trabajadoras del hogar, mujeres y hombres que con nuestro ánimo, esfuerzos, sueños y esperanzas, estamos construyendo la Patria Nueva, la Nueva Sociedad, el Poder Ciudadano,

el Poder de las familias y Comunidades que suma y multiplica las aspiraciones, y los afanes de tod@s, creando caminos, abriendo puertas, despejando horizontes, estrenando la Canción de la Alegría, “el canto alegre del que espera el Nuevo Día” …

Tenemos esperanza, y tenemos Espíritu. Tenemos anhelos, y tenemos derechos. Tenemos propósitos, y tenemos Fe. Tenemos creatividad, y tenemos potencial, fuerza y fortaleza, para desarrollar esa capacidad inmensa de nuestra inteligencia, y nuestras almas, que queremos disponer para que el Modelo destructor, aniquilador, se transforme en una experiencia de construcción, de justicia, de derechos realizados; una experiencia de reivindicación del Ser Humano, de los valores humanos, de resurrección de la amistad, la solidaridad, y de reencuentro, con el optimismo y la alegría que movilizan nuestras vidas hacia lo mejor.

Hace dos años decíamos que los próximos Primeros de Mayo el Pueblo sería Presidente. Y estamos aquí hoy, Pueblo Presidente, celebrando la Resurrección. Celebramos el renacimiento de los derechos. El resurgir de una conciencia diferente, que, a través de nuestra historia, se rebeló con valentía; una conciencia que no pudo ser exterminada; una conciencia que se proclamó libre, en la lucha y en las victorias… Una conciencia que liberó Nicaragua en 1979, y volvió a liberarla en el año 2006, para continuar creciendo con alas formidables, desarrollando la Nicaragua Unida, y Triunfal, que tod@s queremos.

Esa conciencia eterna, espiritual, trascendente, ilumina y atraviesa todos los aspectos de nuestras vidas. Con ella trabajamos para creer y crear. Para avivar la llama de la armonía y la plenitud, en la comunicación, y la relación, que deben configurarse desde los principios de Humanidad, que han inspirado en todos los tiempos, a quienes con orgullo han levantado las banderas de rebeldía frente al Mal, de resistencia frente a la oscuridad, y de esperanza inamovible, en todas las adversidades.

 

El alimento cotidiano para la Nueva Vida, deben ser los valores que alientan, estimulan, que elevan al Ser Humano sobre la pequeñez circundante. Queremos trabajo y paz… y queremos trabajo, como un derecho, no como dádiva, nunca como caridad. Queremos forjar la Paz como resultado de derechos realizados, es decir, de Justicia creciente … Por eso, hoy Día Internacional de los Trabajadores, estamos aquí, junt@s, comprometidos a continuar desarrollando el Modelo de Restitución de Derechos, que vamos creando junt@s … Más Trabajo, más Salud, más Educación, más Servicios de Agua, de Energía … Más Capacidad de Producción … Más Alimentos … Alimentos en Soberanía, en el respeto a nuestras tradiciones campesinas, y a nuestros hábitos alimentarios … en el respeto al derecho de nuestras culturas, que son formas patrimoniales de vida, que nadie puede arrebatarnos …

Hoy, Día Internacional de los Trabajadores, proclamamos una Cultura de Derechos, en todos los aspectos de la vida. Y no podemos dejar de mencionar los derechos de las mujeres. Todas las mujeres somos trabajadoras. Ya sea que tengamos trabajo asalariado, al cual agregamos el valor del trabajo del hogar, o que sólo tengamos el trabajo del hogar, que de por sí representa un enorme valor, que la sociedad debe reconocer.

Proclamamos, entonces, en esta Plaza de la Revolución, el derecho de las mujeres nicaragüenses al 50% de las plazas laborales en todos los espacios, y en todas las circunstancias. Proclamamos el derecho de las mujeres trabajadoras, a igual salario, por igual trabajo. Proclamamos el derecho de las mujeres trabajadoras, a contar con programas de Educación para mejorar sus opciones, en el campo laboral. Proclamamos el derecho de las mujeres trabajadoras, en la Legislación y en la aplicación cotidiana de las Leyes. Proclamamos el derecho de las madres trabajadoras, a contar con proyectos, como los CDI, para trabajar tranquilas, mientras sus hij@s reciben el cuidado que merecen. Proclamamos el derecho de las mujeres trabajadoras y desempleadas, a la Salud ambiental.

Y proclamamos el derecho de las mujeres que trabajamos, de sol a sol, en todas las faenas propias de nuestra cultura, a ser reconocidas e incorporadas con nuestras capacidades, comprobadas a través de la historia, a todos los espacios de decisión sobre Políticas y Programas, que apuntan a transformar la sociedad, a fin de que nuestras voces, nuestras perspectivas, nuestros sueños, y sobre todo nuestros derechos, estén incorporados en correspondencia con el aporte de nuestra fuerza creativa, nuestra presencia activa, y nuestros roles fundamentales, muchas veces invisibilizados, a pesar de que somos indispensables para la vida, en todas sus manifestaciones.

Proclamamos, igualmente, el derecho al reconocimiento de nuestra función como productoras y reproductoras de valores, de preservación y defensa de nuestras tradiciones y culturas, de garantía de sobrevivencia, de nuestra manera de ser y de vivir, de nuestra identidad, (identidades) multicultural, ya que frente a la globalización y sus imposiciones, transferencias y desplazamientos, somos las mujeres y las familias, guardianas insustituibles de nuestra gran nacionalidad, dariana, sandinista, latinoamericanista, caribeña, con sueños de Unidad y Hermandad entre los pueblos.

Necesitamos, precisamente, afirmar nuestro camino al desarrollo, desde la cooperación, sin confrontación, sin neocolonización, con autodeterminación, y sobre todo con orgullo, cariño, y complementariedad. Con solidaridad!

 

Las mujeres, trabajadoras por excelencia, nos reconocemos en este Día Internacional de los Trabajadores, Ciudadanas Plenas con Poder, inmersas en esta ruta de reconocimiento de nuestros derechos, avanzando con nuestra herencia, y al mismo tiempo, replanteándonos la vida, para fortalecer todo lo que nos lleve a encontrar nuevamente la armonía … Entre nosotr@s; Entre nosotros y la Madre Tierra; Entre nosotros y la Madre Patria; Entre nosotros, Madres, Abuelas, Jóvenes, Muchachas, Niñas … que queremos vivir en Paz, Plenitud, Reconciliación, en el sentido total de la palabra, cultivando el Amor en la complejidad de la vida cotidiana, para que desde su centro, encaremos los enormes desafíos que nuestro mundo tiene pendientes.

Los problemas que heredamos; los problemas que el Modelo Capitalista, destructor y depredador, ha creado en el mundo sólo pueden resolverse con una nueva, y antigua, actitud : Unidad de Fuerzas, Unidad de Esfuerzos, y Complementariedad de Acciones. Respeto entre tod@s. Respeto a la Tierra, al Ambiente, al Entorno. Esa es la Sabiduría Ancestral … y moderna … Esa es la única modernidad posible … Esa és la Seguridad; la garantía de que és posible reconstruir la Vida, a partir de nuevos equilibrios, para prevalecer.

De nosotros depende que el trabajo sea el digno laurel de esta Nicaragua, que junt@s, mujeres y hombres, tenemos que salvar !

Rosario Murillo

Abril 30, 2008.

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